Josef Dieter Maier, mejor conocido como Sepp Maier. Nació el 28 de febrero de 1944 en Metten, en Alemania, desde joven mostró que tenía talento para el futbol. Sepp no empezó como guardameta. Jugaba de delantero en el equipo local TSV Haar, cerca de Múnich, y solo se metía al arco de broma cuando hacía falta. Pero un día el portero titular se lesionó, y ahí Sepp descubrió su verdadero talento: reflejos de gato y agilidad. A los 15 años, en 1959, el Bayern Múnich lo fichó, y nunca más se movió de ese club.
Debutó en el primer equipo del Bayern en 1962 y se convirtió en titular indiscutible. Desde 1966 hasta 1979 jugó 422 partidos consecutivos en la Bundesliga. Eso es una racha fenomenal. En total sumó más de 700 partidos oficiales con el Bayern, un récord que permaneció muchísimos años hasta que lo superó Thomas Müller hace poco. Su estilo era revolucionario: usaba guantes grandes que parecían “orejas de Mickey Mouse”, fue uno de los primeros en popularizarlos, shorts muy largos y una personalidad extrovertida que lo hacía único.
Con el Bayern vivió la época dorada del club en los años 70. Era un equipo imparable con Franz Beckenbauer dirigiendo desde atrás y Gerd Müller metiendo goles. Juntos ganaron cuatro títulos de la Bundesliga, varias Copas de Alemania, la Recopa de Europa en 1967 y, lo más impresionante, tres Copas de Europa seguidas entre 1974 y 1976. El equipo era una máquina bien aceitada: defensa sólida, ataque letal y Sepp cerrando la puerta de atrás con llave y candado. En 1976 también se llevaron la Copa Intercontinental.
A nivel de selección con Alemania Occidental, Sepp fue igual de grande. Debutó en 1966 y jugó en cuatro Copas del Mundo seguidas. En 1974, en casa, lo ganaron todo. Alemania se coronó campeona del mundo con Maier como héroe en la portería. Dos años antes, en 1972, ya habían sido campeones de Europa. En total sumó 95 partidos con la selección, un número notable para un portero en esa época, y se retiró internacionalmente en 1979. Tres veces lo nombraron Futbolista Alemán del Año, concretamente en 1975, 1977 y 1978.
Su carrera como jugador terminó de forma abrupta en 1979, a los 35 años, después de un grave accidente de auto. Fue un golpe duro, pero Sepp se convirtió en entrenador de porteros. Trabajó muchos años en el Bayern formando a las nuevas generaciones, incluyendo a Oliver Kahn, uno de los sucesores que heredó parte de su legado de intensidad y carisma. Se retiró de esa labor alrededor de 2008, pero es una figura querida y respetada en el futbol alemán.
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