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Por qué Klinsmann es una leyenda del futbol alemán

Jürgen Klinsmann nació el 30 de julio de 1964 en Göppingen, en Alemania Occidental. Con el tiempo, se convirtió en uno de los delanteros más completos del futbol alemán, combinaba potencia, olfato de gol e inteligencia táctica. Brilló en los estadios más grandes de Europa y del mundo, y luego siguió en el juego desde el banquillo. Empezó en las divisiones inferiores de los Stuttgarter Kickers, debutó profesionalmente muy joven. A los 20 años ya estaba en el VfB Stuttgart de la Bundesliga, donde se volvió una estrella. Era un delantero alto y atlético que remataba de cabeza como pocos, bajaba a recibir, se asociaba con los mediocampistas y corría los 90 minutos sin parar. En la temporada 1987-88 fue el máximo goleador de la liga alemana y lo nombraron Futbolista del Año en Alemania Occidental.

En Italia jugó para el Inter de Milán, donde ganó la Copa UEFA en 1991 y demostró que podía rendir en una de las ligas más duras del mundo. Después pasó al AS Monaco en Francia, donde siguió marcando con regularidad y llegó a semifinales de la Champions League. Luego aterrizó en el Tottenham Hotspur de Inglaterra, donde la prensa inglesa lo recibió con escepticismo y hasta lo acusaban de “simular” faltas. Klinsmann respondió con humor, cuando marcaba, se tiraba al suelo y se deslizaba celebrando como si estuviera buceando. Los fans lo adoraron por eso, y en una temporada metió 20 goles en la Premier. Más tarde regresó a Alemania para vestir la camiseta del Bayern Múnich, donde ganó la Bundesliga y otra Copa UEFA. Tuvo breves pasos por Sampdoria y un segundo regreso al Tottenham antes de colgar los botines en 1998.

En su paso por la selección alemana, Klinsmann participó en tres Copas del Mundo consecutivas: Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998. Una consistencia impresionante, porque pocos jugadores logran mantenerse en la élite durante tanto tiempo en torneos tan exigentes. En 1990 formó parte del equipo de Alemania Occidental que levantó el título mundial. La final contra Argentina fue tensa y se definió con un penal, pero Klinsmann aportó su granito de arena en un equipo sólido y compacto que se coronó campeón por tercera vez en la historia de su país.

Cuatro años después, en el Mundial de Estados Unidos, Klinsmann ya era capitán y uno de los referentes del ataque. Metió cinco goles en ese torneo, incluyendo un golazo memorable contra Corea del Sur donde recibió de espaldas, levantó la pelota con el exterior del pie derecho y la voleó de tijera al ángulo. Alemania llegó hasta cuartos de final, y él se convirtió en uno de los pocos jugadores en la historia que ha marcado al menos tres goles en tres Mundiales diferentes.

En Francia 1998, ya cerca de los 34 años y en la recta final de su carrera como jugador, Klinsmann todavía aportó tres goles más. En total, anotó 11 goles en Copas del Mundo con la selección alemana, primero Alemania Occidental y luego la reunificada, una cifra que lo coloca entre los máximos goleadores históricos de su país en el torneo, solo por detrás de leyendas como Gerd Müller. Jugó 108 partidos internacionales y marcó 47 goles.

Después de retirarse, se mudó a Estados Unidos por un tiempo, pero el futbol lo llamó de nuevo. En 2004 aceptó el reto de dirigir a la selección alemana, que venía de un mal desempeño en la Eurocopa. Muchos dudaban porque era un exjugador sin mucha experiencia como técnico, pero él trajo ideas frescas: más énfasis en la condición física, en la mentalidad ofensiva y en modernizar el estilo alemán, que a veces se veía demasiado rígido. En el Mundial de Alemania 2006, el equipo jugó un futbol alegre, vertical y atractivo. Llegaron a semifinales, perdieron contra Italia en un partido dramático y terminaron terceros tras ganarle a Portugal. Ese tercer lugar en casa generó una ola de entusiasmo y se considera el inicio de una nueva era dorada para el futbol alemán. Klinsmann renunció poco después, dejando el camino allanado para su asistente Joachim Löw.

Más tarde dirigió al Bayern Múnich, a la selección de Estados Unidos, con la que ganó la Copa de Oro de la Concacaf en 2013. Como entrenador siempre intentó promover el ataque y sacar lo mejor de los jugadores jóvenes.

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Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (01 abril 2026). Por qué Klinsmann es una leyenda del futbol alemán. Celeberrima.com. Última actualización el 02 mayo 2026.