Michael Laudrup creció en los años 70 en Frederiksberg, cerca de Copenhague, nació el 15 de junio de 1964, en una casa futbolera; su padre Finn había sido jugador profesional y su hermano menor Brian también seguiría el mismo camino. Michael siempre tenía una pasada mágica que nadie más imaginaba, una visión excepcional, combinada con un control del balón que parecía que la pelota se pegaba a sus pies como un imán, fue uno de los mediocampistas más elegantes y creativos de toda su generación.
Empezó en Dinamarca con Brøndby, dio el salto a Italia con Lazio y luego Juventus, donde ya mostró que podía brillar en las ligas más duras de Europa. En 1989, fichó por el FC Barcelona de Johan Cruyff, y ahí se convirtió en pieza clave del legendario Dream Team. Ganó cuatro Ligas seguidas, la Copa de Europa en 1992 y un montón de trofeos más. Luego, en un movimiento que todavía genera conversaciones apasionadas, se pasó al eterno rival, el Real Madrid, y ganó otra Liga, completando cinco títulos consecutivos de La Liga con dos equipos diferentes. Cerró su etapa europea con el Ajax, ganando más títulos, y tuvo una breve aventura en Japón. En total, acumuló una carrera de élite que lo llevó a ser reconocido como el mejor futbolista danés de todos los tiempos.
Anotó más de 100 goles en su carrera de clubes, pero lo que lo hacía especial era crear las oportunidades para los demás y desequilibrar partidos. Su visión de juego le permitía ver pases que otros ni siquiera soñaban, y su técnica era tan limpia que parecía que lo lograba sin esfuerzo. Pelé lo incluyó en su famosa lista FIFA 100 de los mejores jugadores vivos, un reconocimiento que dice mucho de su influencia en el futbol.
Con la selección de Dinamarca, debutó el día que cumplió 18 años, el 15 de junio de 1982, y se mantuvo 16 años defendiendo sus colores. En 104 partidos internacionales marcó 37 goles. La primera gran cita mundialista llegó en México 1986. Dinamarca debutaba en un Mundial y sorprendió a todo el planeta con un futbol alegre, ofensivo y dominante, apodados la “Dinamita Danesa”. Laudrup era el cerebro de ese equipo. En el partido contra Uruguay, ganaron 6-1. Avanzaron primeros de grupo tras vencer también a Escocia y a la poderosa Alemania Occidental. Lamentablemente, en octavos de final contra España, un error defensivo desató la tormenta: Emilio Butragueño marcó cuatro goles y los daneses se fueron a casa.
Después, Michael tuvo diferencias tácticas con el entrenador Richard Møller Nielsen y no estuvo en la Eurocopa 1992, esa que Dinamarca ganó de forma milagrosa como equipo invitado de último minuto. Fue un capítulo agridulce, pues se perdió el mayor éxito de su país. No clasificaron al Mundial 94. En Francia 1998, ya como capitán y con más madurez, lideró a Dinamarca hasta los cuartos de final. Jugó junto a su hermano Brian, lo que hizo la historia aún más especial. En el partido inaugural contra Arabia Saudita alcanzó su partido número 100 con la selección. Superaron la fase de grupos y en octavos golearon a Nigeria. Su camino terminó ante Brasil en un partido vibrante. Al final de ese torneo, Michael anunció su retiro internacional.
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