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Inglaterra 1966: El Mundial del gol fantasma de Hurst

Inglaterra es el país que muchos consideran la cuna del futbol moderno porque ahí, en 1863, se escribieron las primeras reglas formales del juego. En 1966, había una presión enorme sobre los ingleses, jugar en casa significaba que todos esperaban que ganaran, y lo lograron, aunque no sin drama. Participaron 16 selecciones, divididas en cuatro grupos de cuatro, y los dos mejores de cada uno pasaban a la eliminación directa. En total se jugaron 32 partidos, se metieron 89 goles, lo que da un promedio de 2.78 anotaciones por partido y asistieron más de un millón y medio de espectadores, una cifra pasmosa para la época.

El torneo arrancó con un empate sin goles entre Inglaterra y Uruguay en el partido inaugural, algo que se volvió una especie de maldición durante los siguientes mundiales, hasta 1978. Pero volvamos a 1966, Brasil, que llegaba como campeón defensor y con Pelé en su mejor momento, se llevó una sorpresa al quedar eliminado en la primera ronda. Perdieron contra Hungría y Portugal, ambos por 3-1, y eso dejó el camino abierto para otros.

Uno de los grandes protagonistas fue Portugal, que debutaba en este Mundial y llegó lejos gracias a su estrella, Eusébio, un delantero imparable que se llevó el título de máximo goleador con 9 tantos. En cuartos de final, contra Corea del Norte, que había dado el batacazo eliminando a Italia 1-0, Portugal iba perdiendo 3-0 al medio tiempo, pero Eusébio metió cuatro goles y terminaron ganando 5-3. Fue una remontada asombrosa.

Corea del Norte, por cierto, fue la gran revelación, un equipo que nadie esperaba que llegara hasta cuartos. La Unión Soviética también hizo historia al alcanzar semifinales, su mejor resultado en los mundiales, aunque cayeron ante Alemania Occidental.

Inglaterra, dirigida por Alf Ramsey, jugó con una idea táctica innovadora para la época, metieron más jugadores en el medio campo. Les decían “maravillas sin alas”, Wingless Wonders en inglés, y esa estrategia les funcionó. Ganaron sus partidos de grupo contra Francia y México por 2-0 cada uno, y en cuartos se enfrentaron a Argentina en un duelo durísimo que pasó a la historia como la “Batalla de Wembley”. El capitán argentino, Antonio Rattín, fue expulsado, hubo una protesta que duró 10 minutos, pero Inglaterra ganó 1-0.

En semifinales, los ingleses vencieron a Portugal 2-1, con Bobby Charlton, uno de los grandes ídolos ingleses, anotando dos goles espectaculares. Y llegó la final, el 30 de julio en Wembley, contra Alemania Occidental, que abrió el marcador en los primeros minutos, pero Inglaterra no tardó en empatar y luego se adelantó. En el último minuto del tiempo normal, los alemanes empataron 2-2 y el partido se fue a prórroga.

Entonces ocurrió uno de los episodios más discutidos de toda la historia del fútbol. Geoff Hurst, que había entrado al equipo titular inglés porque Jimmy Greaves se lesionó el tobillo contra Francia, disparó, el balón pegó en el travesaño, rebotó hacia abajo y el árbitro lo dio como gol. Hasta hoy se debate si realmente cruzó la línea completa o no, hay análisis con tecnología moderna que dicen que no, pero valió y puso el 3-2. Hurst, en el último minuto de la prórroga, metió el cuarto gol en un contragolpe y completó un hat-trick en la final, algo que no se repitió hasta que Kylian Mbappé lo hizo en Qatar 2022, aunque no fue suficiente para que Mbappé ganara el título.

Inglaterra se coronó campeona 4-2, la reina Isabel II entregó el Trofeo Jules Rimet a Bobby Moore, el capitán inglés, y el país entero estalló de alegría. Fue su primer y único título mundial hasta ahora.

Entre las anécdotas que rodean el torneo destaca que meses antes, en marzo, el trofeo Jules Rimet fue robado mientras estaba en exhibición en Londres. Siete días después, un perrito llamado Pickles lo encontró envuelto en papel periódico en un jardín del sur de la ciudad mientras paseaba con su dueño.

El Mundial de 1966 fue el primero con una mascota oficial, un león llamado Willie, vestía camiseta de la bandera británica y usaba una melena al estilo de los 60. Además, se aplicó por primera vez la regla estricta contra la doble nacionalidad, ya no podías jugar por un país si habías debutado oficialmente con otro, algo que había sucedido, por ejemplo, con Di Stéfano o Puskás en décadas anteriores.

Y no olvidemos a Antonio Carbajal, el portero mexicano apodado “Cinco Copas”, que se convirtió en el primer jugador en participar en cinco mundiales seguidos, desde 1950 hasta 1966. Ese récord duró mucho tiempo y luego lo igualaron leyendas como Lothar Matthäus, Rafael Márquez y Lionel Messi. Gianluigi Buffon fue convocado en cinco ocasiones, sin embargo, no jugó en Francia 1998. Algo parecido sucedió con Guillermo Ochoa que ha sido convocado en cinco ocasiones, pero solo jugó en 2014, 2018 y 2022; es probable que sea convocado para la justa de 2026.

El Mundial de 1966 se distingue por sus tácticas defensivas, equipos dando sorpresas, una final polémica por el “gol fantasma” de Hurst.

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Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (21 marzo 2026). Inglaterra 1966: El Mundial del gol fantasma de Hurst. Celeberrima.com. Última actualización el 30 marzo 2026.