El Mundial de Rusia 2018 fue la edición número 21 de la Copa del Mundo. El torneo se jugó del 14 de junio al 15 de julio de 2018 y fue la primera vez que Rusia organizaba un Mundial. Se repartió por once ciudades que cruzaban dos continentes: Moscú, San Petersburgo, Kaliningrado, Ekaterimburgo, entre otras. Más de tres millones de personas llenaron los estadios en total, y se calcula que alrededor de 3500 millones de espectadores en todo el planeta siguieron al menos un partido por televisión, internet o en pantallas gigantes en plazas públicas. La final sola atrajo a unos 1120 millones de espectadores.
El formato fue el clásico, 32 selecciones divididas en ocho grupos de cuatro equipos. Los dos mejores de cada grupo pasaban a la fase de eliminación directa: octavos, cuartos, semifinales y la gran final. En total se jugaron 64 partidos y se marcaron 169 goles, lo que da un promedio de 2.64 goles por encuentro. Curiosamente, solo hubo un partido que terminó 0-0 en todo el torneo, el empate entre Dinamarca y Francia en la fase de grupos. Casi todos los demás encuentros tuvieron al menos un gol, lo que mantuvo la emoción alta.
Una de las grandes novedades técnicas fue la llegada del VAR, el sistema de videoarbitraje. Por primera vez en un Mundial, los árbitros podían revisar jugadas dudosas en la pantalla y corregir errores. Esto ayudó a que se pitaran 28 penales, una cifra récord para la historia del torneo hasta ese momento. Gracias al VAR, se corrigieron varias decisiones que antes habrían quedado en la controversia eterna de “¿fue o no fue?”. Además, el balón oficial se llamó “Telstar 18” y traía un chip NFC incorporado, una tecnología que permitía conectar el balón con apps para interactuar digitalmente y seguir datos en tiempo real.
La anfitriona Rusia dio una de las sorpresas del torneo. Empezaron goleando 5-0 a Arabia Saudita y luego vencieron 3-1 a Egipto. En octavos de final, se enfrentaron a España y empataron 1-1 en los 120 minutos. Sergei Ignashevich anotó un autogol muy temprano, y Rusia empató con un penal de Artem Dzyuba. En la tanda de penales, el portero Igor Akinfeev se convirtió en héroe al atajar los tiros de Koke e Iago Aspas. Rusia ganó 4-3.
En el lado opuesto, la gran decepción fue Alemania, la campeona defensora del 2014. Por primera vez desde 1938, los alemanes se quedaron fuera en la fase de grupos. Perdieron contra México y Corea del Sur, y aunque le ganaron a Suecia, no les alcanzó para avanzar. Un golpe durísimo para una selección que parecía imbatible.
Otro récord lo rompió el portero egipcio Essam El-Hadary. Con 45 años y 161 días, se convirtió en el jugador más veterano en disputar un partido de Mundial, superando el registro anterior del colombiano Faryd Mondragón. Además, en ese mismo partido contra Arabia Saudita, ¡detuvo un penal! En el otro extremo de la edad estaba el joven francés Kylian Mbappé. Con apenas 19 años y 207 días, marcó en la final y se convirtió en el segundo futbolista más joven en lograrlo, solo detrás de Pelé, quien lo logró en 1958. Mbappé fue elegido el Mejor Jugador Joven del torneo, ya se veía que era una estrella en ascenso.
Olivier Giroud, delantero titular francés, tuvo un rol muy especial. Jugó los siete partidos completos, sumando alrededor de 546 minutos en el campo, pero no metió ni un solo gol. Suena raro, ¿verdad? Pero su trabajo fue clave, se dedicaba a fijar a los defensas centrales rivales, como un imán que los atraía, y eso dejaba huecos para que Mbappé y Antoine Griezmann definieran. En el futbol no solo importan los goles, sino también el que hace el trabajo sucio para que brillen los demás.
Bélgica fue el equipo más goleador del torneo, con 16 tantos en siete partidos. Romelu Lukaku, con cuatro goles, fue su referente ofensivo y lideró a los “Diablos Rojos” a una actuación que les valió el tercer lugar.
La final se jugó el 15 de julio en el estadio Luzhnikí de Moscú entre Francia y Croacia, terminó 4-2 a favor de los franceses. Fue la final con más goles desde la de 1966, llena de emociones. Francia se puso adelante con un autogol de Mario Mandžukić al minuto 18, que curiosamente fue el primer autogol en la historia de las finales mundialistas. En la segunda parte, Mandžukić aprovechó un error del portero francés Hugo Lloris y marcó para Croacia, convirtiéndose en el primer jugador que hace un autogol y luego un gol a favor en la misma final. Francia respondió con goles de Griezmann, Paul Pogba y Mbappé. Griezmann fue elegido Jugador del Partido, y el croata Luka Modrić se llevó el Balón de Oro como el mejor jugador del torneo.
Rusia 2018 fue un Mundial de sorpresas, innovaciones tecnológicas, récords y una final entretenidísima que coronó a Francia por segunda vez en su historia.
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