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México 1970: Pelé, magia y el partido del siglo

El Mundial de fútbol de 1970 fue el primero que se jugó fuera de Europa y Sudamérica, y eso ya le dio un sabor especial porque rompió con la tradición y abrió la puerta a otras regiones. Todo sucedió entre finales de mayo y el 21 de junio de ese año. Los partidos se repartieron en cinco ciudades: Guadalajara, la capital con su imponente Estadio Azteca, León, Puebla y Toluca. En total se jugaron 32 encuentros entre 16 selecciones, y se marcaron 95 goles, lo que deja un promedio de casi 2.97 tantos por partido, algo muy diferente a los torneos más cerrados de hoy en día. La gente llenó los estadios; se calcula que asistieron alrededor de 1.6 millones de espectadores en total, un número descomunal para la época.

Muchas potencias se quedaron fuera de la fiesta. Equipos europeos fuertes como España, Francia, Hungría, Yugoslavia, Polonia, Portugal —que había sido tercero en 1966— y Países Bajos no lograron clasificar. Argentina también se despidió temprano en las eliminatorias. Del lado africano solo Marruecos llegó a la fase de grupos, marcando un hito porque era apenas el segundo equipo del continente en participar en un Mundial. El equipo debutante fue Israel, que jugó su única Copa del Mundo hasta ahora y anotó su único gol en la historia de los mundiales. Fue Mordechai Spiegler, el capitán, quien sacó un derechazo lejano para empatar 1-1 contra Suecia en Toluca.

Pero no todo fue fútbol. Las eliminatorias entre Honduras y El Salvador se calentaron tanto que terminaron conociéndose como la “Guerra del Futbol”. Las tensiones políticas y migratorias entre ambos países ya existían, y los partidos de clasificación avivaron el fuego hasta el punto de que estalló un conflicto armado corto pero trágico en julio de 1969. Aunque a veces se exagera diciendo que fue por el futbol, en realidad existían problemas más profundos; las estimaciones de víctimas varían, pero se habla de miles de muertos, la mayoría civiles, y decenas de miles de desplazados.

Ya en el torneo, México como anfitrión empezó con todo. La selección local le metió una goleada histórica de 4-0 a El Salvador en su debut mundialista, con Javier Valdivia anotando dos veces y Fragoso y Basaguren completando la fiesta. Bélgica también celebró su primera victoria en un Mundial al ganarle 3-0 también al El Salvador, con dos goles de Wilfried Van Moer y uno de Raoul Lambert.

Pero el equipo que acaparó la atención fue Brasil. Una selección que es considerada por muchos como la mejor que ha pisado el césped de una cancha mundialista. Dirigida por Mário Zagallo, jugaron un futbol alegre, ofensivo y lleno de magia, ganando sus seis partidos. Contaban con Pelé en su máximo esplendor, ya definitivamente “O Rei”, junto a jugadorazos como Jairzinho, quien metió gol en cada partido del torneo; además de Tostão, Gérson, Rivelino y el capitán Carlos Alberto. Jugaba como bailaran con el balón, el mundo entero se enamoró de su estilo.

Uno de los partidos más recordados fue Brasil contra Inglaterra en la fase de grupos. Brasil ganó 1-0, pero el momento icónico del encuentro fue la legendaria atajada de Gordon Banks. Pelé cabeceó con todo hacia el poste, parecía gol, y Banks voló en diagonal para sacar el balón con una mano milagrosa. La llaman “la atajada del siglo” y todavía se discute si es la mejor parada de la historia.

Y hablando de Inglaterra, justo antes del Mundial tuvieron un episodio surrealista en Colombia. Bobby Moore, el capitán y héroe del título del 66, fue acusado falsamente de robar un brazalete de esmeraldas en una joyería del Hotel Tequendama en Bogotá. Lo detuvieron y estuvo bajo arresto domiciliario en casa de un dirigente deportivo colombiano mientras se aclaraba todo. Resultó ser un montaje de estafadores, y Moore salió libre. Aun así, llegó al Mundial y mostró su clase, incluida una entrada a Jairzinho en ese partido contra Brasil que muchos llaman the greatest tackle ever, una barrida espectacular que evitó un gol casi seguro.

En los cuartos de final, Alemania Occidental se topó con Inglaterra, los campeones defensores de 1966. Fue como una revancha de aquella final épica en Wembley. Los ingleses arrancaron fuerte y se pusieron 2-0 arriba con goles de Alan Mullery y Martin Peters, jugando con mucha inteligencia y controlando el partido bajo un calor sofocante. Parecía que iban directo a semifinales. Pero los alemanes nunca se rinden, ¿verdad? Franz Beckenbauer metió un golazo de tiro lejano para descontar, luego Uwe Seeler empató de cabeza en un córner, y ya en tiempo extra Gerd Müller clavó el 3-2 definitivo. Un detalle importante es que el legendario portero Gordon Banks no jugó por una intoxicación alimentaria, se dice que fue algo que comió o bebió antes, y entró Peter Bonetti, que tuvo un día complicado. Ese partido mostró el corazón alemán para remontar cuando todo parecía perdido.

Luego vino la semifinal que todo el mundo recuerda como “El partido del siglo”. Alemania contra Italia, en el Estadio Azteca. Italia se adelantó rapidísimo con un gol de Roberto Boninsegna a los 8 minutos y se dedicó a defender con uñas y dientes ese 1-0. El partido estaba muriendo 1-0, parecía que Italia pasaba. Pero, en el último minuto, Karl-Heinz Schnellinger metió el empate con un gol que nadie esperaba de un defensa. ¡Prórroga! En esos 30 minutos extras se metieron cinco goles, algo increíble. Gerd Müller puso el 2-1 para Alemania casi de inmediato, Tarcisio Burgnich empató rápido, Gigi Riva hizo el 3-2 con un cañonazo espectacular, Müller volvió a igualar, y finalmente Gianni Rivera, entrando desde el banquillo, metió el 4-3 definitivo en el minuto 111. Fue un festival de emociones y goles. Beckenbauer, por ejemplo, se luxó el hombro y jugó buena parte de la prórroga con el brazo en cabestrillo, como un guerrero. Italia ganó, pero ambos equipos quedaron exhaustos.

Y llegó la final, el 21 de junio de 1970, otra vez en el Azteca, con más de 107 mil personas. Brasil contra Italia, dos países que ya habían ganado dos Mundiales, así que el que ganara se llevaba para siempre la Copa Jules Rimet. Brasil arrasó 4-1 en un partido que muchos consideran el mejor de la historia. Pelé abrió el marcador con un cabezazo, Italia empató temporalmente por un error defensivo, pero después Brasil desplegó su magia. Gérson metió un golazo de media distancia, Jairzinho, quien anotó en todos los partidos del torneo, hizo el tercero, y el cuarto fue esa joya de Carlos Alberto. Imagina a Pelé recibiendo y tocando suave para Carlos Alberto que llega como tren por la derecha y suelta un derechazo cruzado al ángulo. Es de esos goles que ves mil veces y sigues diciendo “¡cómo es posible!”. Pelé marcó su gol número 12 en Mundiales, el último de su carrera en estas competencias, y se convirtió en el primer jugador en ganar tres Copas del Mundo. Brasil se llevó el trofeo Jules Rimet definitivamente, aunque años después, en 1983, lo robaron de la federación brasileña y nunca apareció, se rumora que lo fundieron para vender el oro.

¿Por qué Brasil fue tan dominante? El calor y la altitud de México eran despiadados, muchos partidos se jugaron a mediodía para que los europeos los vieran en directo. Brasil llegó casi un mes antes a Guanajuato para aclimatarse, entrenaron duro con Claudio Coutinho enfocados en lo físico, y eso les dio ventaja.

Además, en este Mundial, por primera vez, se permitieron sustituciones y aparecieron las tarjetas amarillas y rojas, aunque nadie fue expulsado en todo el torneo. ¡Fue el primer Mundial transmitido en color! La camiseta amarilla de Brasil, el “jogo bonito”, Pelé bailando con el balón, todo eso llegó a millones de televisores a colores.

El torneo tuvo muchas estrellas. Beckenbauer, Müller —que terminó como máximo goleador del torneo con 10 tantos—, Jairzinho y Teófilo Cubillas de Perú. La edición de 1970 se recuerda por su innovación en reglas, partidos de infarto como el de Alemania vs. Italia, y una selección brasileña que jugó un futbol tan hermoso que aún hoy se recuerda.

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Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (21 marzo 2026). México 1970: Pelé, magia y el partido del siglo. Celeberrima.com. Última actualización el 30 marzo 2026.