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Dunga: de Ijuí al título mundial con la Canarinha

Dunga, un tipo que ponía el orden y el corazón para que todo funcionara, nació el 31 de octubre de 1963 en Ijuí, un pueblito del sur de Brasil en Río Grande do Sul, con raíces italianas y alemanas por parte de sus papás. Se llama Carlos Caetano Bledorn Verri, pero su tío le puso el apodo de Dunga porque de niño era chiquitito, como el enanito Dopey de Blanca Nieves en la versión portuguesa. Ese nombre se le quedó para siempre, aunque con el tiempo creció hasta medir 1.76 metros y se convirtió en un mediocampista defensivo que parecía un muro.

Desde joven, Dunga se enamoró del rol que muchos ven como el menos glamoroso: el que corre, recupera balones y distribuye el juego con inteligencia, como quien organiza todo el caos para que los creativos puedan lucirse. Empezó su carrera profesional en 1980 en el Internacional de Porto Alegre, donde ganó tres ligas estatales de Río Grande do Sul entre 1982 y 1984, y después pasó por Corinthians, Santos y Vasco da Gama, donde se llevó el campeonato carioca en 1987. Luego, se animó a cruzar el charco: jugó en Italia con Pisa, Fiorentina, donde se consolidó con más de 120 partidos, y Pescara; en Alemania con Stuttgart; y en Japón con Júbilo Iwata, donde fue elegido el jugador más valioso de la liga en 1997. Al final, volvió al Internacional para colgar los botines en el 2000, con un total de más de 370 partidos y 42 goles en clubes. Su consistencia y garra lo hicieron un jugador respetado en todos lados.

En la selección brasileña debutó en 1987 y jugó 91 partidos con 6 goles hasta 1998. Participó en tres Copas del Mundo consecutivas, algo que pocos logran. En Italia 1990, ya era un fijo en el mediocampo, aunque Brasil se quedó en octavos de final contra Argentina. Pero el pico de su carrera llegó en Estados Unidos 1994: como capitán, tomó las riendas de un equipo que mezclaba talento con disciplina táctica, y llevó a Brasil a su cuarto campeonato. Ese torneo fue especial porque Dunga no solo recuperaba balones como un aspiradora humana y distribuía con precisión, sino que organizaba todo el juego desde atrás, permitiendo que figuras como Romário y Bebeto hicieran maravillas adelante. Era un pilar en el centro del campo, y hasta metió el penal decisivo en la tanda contra Italia en la final. Fue toda una experiencia ver a ese equipo ganar con un estilo más estructurado que el acostumbrado para una escuadra brasileña, pero sumamente efectivo.

Cuatro años después, en Francia 1998, Dunga seguía al mando como capitán experimentado y llevó a Brasil hasta la final otra vez, aunque cayeron contra los locales. Su estilo era puro rigor: barridas precisas, lectura del juego, posesión y transiciones rápidas al ataque. Ganó también la Copa América en 1989 y 1997, y la Confederaciones en 1997.

Ya retirado, en 2006, asumió como entrenador de la selección brasileña por primera vez, sin experiencia previa en el banquillo profesional. En un primer periodo, hasta 2010, ganó la Copa América 2007 venciendo a Argentina en la final, se llevó la Confederaciones 2009 con una remontada espectacular contra Estados Unidos y consiguió el bronce olímpico en Beijing 2008. Llevó al equipo a cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, donde cayeron contra Holanda, pero su enfoque en equilibrio y disciplina volvió a dar resultados. Luego, regresó en 2014 por un segundo ciclo hasta 2016, con partidos sólidos, pero con resultados mixtos.

Dunga representa al futbolista que redefine su posición con disciplina, inteligencia y liderazgo. Ponía el orden y capitaneaba con el ejemplo. Cargó sobre sus hombros la responsabilidad de equilibrar el jogo bonito con la solidez.

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Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (07 abril 2026). Dunga: de Ijuí al título mundial con la Canarinha. Celeberrima.com. Última actualización el 21 abril 2026.