Philipp Lahm, nacido el 11 de noviembre de 1983 en la capital bávara, terminó convirtiéndose en uno de los defensores más completos y respetados de la historia del futbol. Creció en las canteras del FC Bayern Múnich. Desde muy joven mostró una madurez táctica impresionante, siempre sabía dónde posicionarse, cuándo apoyar al ataque y cómo cubrir espacios. Debutó con el primer equipo a principios de los 2000, pero para foguearse lo prestaron al VfB Stuttgart, donde ganó experiencia en la Bundesliga y demostró que podía rendir a alto nivel. Al volver al Bayern, se volvió titular indiscutible, jugando principalmente como lateral derecho, pero con la versatilidad de adaptarse al izquierdo o incluso al mediocampo cuando el equipo lo necesitaba.
Con el Bayern, Lahm lo ganó prácticamente todo. Ocho títulos de Bundesliga, varias Copas de Alemania, la Champions League de 2013, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Imagina levantar trofeo tras trofeo en el Allianz Arena, siendo el líder que organiza la defensa. Su estilo era cerebral, anticipando jugadas, recuperando balones con limpieza y distribuyendo el juego con precisión. Fuera de la cancha, su conducta ejemplar lo hacía un modelo: cero escándalos, siempre profesional y con un liderazgo que inspiraba por el ejemplo.
Lahm se convirtió en un pilar de Die Mannschaft desde joven. Su primera Copa del Mundo fue en Alemania 2006, jugando en casa con solo 22 años. En el partido inaugural contra Costa Rica, marcó el primer gol del torneo con un disparo espectacular desde fuera del área, un momento que electrificó al público. Alemania terminó tercera, pero ese torneo marcó el renacimiento del futbol alemán y el inicio de Lahm como figura clave. Cuatro años después, en Sudáfrica 2010, jugó todos los minutos del torneo, muchas veces con el brazalete de capitán. Otra vez Alemania fue tercer lugar del torneo.
El clímax llegó en Brasil 2014. Como capitán, Lahm guió a Alemania a su cuarto título mundial, el primero como país reunificado. Empezó el torneo como mediocampista defensivo contra Portugal, demostrando su adaptabilidad táctica que lo hacía tan valioso, y luego volvió a su posición natural. El equipo hizo historia con aquel 7-1 contra Brasil en semifinales y la final ganada 1-0 a Argentina en Río. Lahm levantó la Copa del Mundo el 13 de julio de 2014, y pocos días después, a sus 30 años, anunció su retiro de la selección tras 113 partidos y 5 goles. Fue incluido entre los candidatos al Balón de Oro del torneo.
Lahm anticipaba y motivaba. Él sobresalía por su inteligencia y liderazgo. Retirado del club en 2017 tras más de 500 partidos con el Bayern, dejó un vacío enorme.
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