Raymond Kopaszewski, mejor conocido como Raymond Kopa, nació en el norte de Francia, en 1931, su familia, con raíces polacas, llegó buscando una mejor vida después de la Primera Guerra Mundial. Creció rodeado de carbón y esfuerzo, su familia trabajaba en las minas. De hecho, el propio Raymond bajó a las galerías siendo muy joven y perdió un dedo en un accidente. Pero cambió la pala por una pelota y encontró en el futbol su pasión.
Debutó como profesional con solo 17 años en el Angers SCO, y pronto llamó la atención del Stade de Reims, uno de los equipos más fuertes de Francia en los años 50. Ahí se consolidó como un jugador creativo, un mediapunta con visión, técnica, agilidad para driblar en espacios reducidos y la capacidad de pasar o definir cuando hacía falta. Veía el hueco que nadie más notaba y ponía el balón justo donde alguien podía rematar cómodo. Con Reims ganó ligas francesas y llegó a la final de la primera Copa de Europa en 1956, aunque perdieron contra el Real Madrid.
Llegar al Real Madrid en esa época era como entrar al equipo de los superhéroes del futbol europeo. Kopa se unió a leyendas como Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskás, y formó parte de un equipo que ganó tres Copas de Europa seguidas en 1957, 1958 y 1959, además de títulos de liga. Apenas 1.69 metros, pero su inteligencia y habilidad lo hacían enorme en la cancha. Ganó todo lo que se podía ganar en esa etapa dorada, y su paso por España lo convirtió en uno de los mejores de su generación. Después regresó a Reims, donde siguió brillando y sumando más títulos locales hasta retirarse alrededor de los 36 años.
Francia había participado antes en Suiza 1954 sin mucho ruido, pero, en Suecia 1958, Kopa fue el cerebro del ataque francés, jugando todos los partidos, creando oportunidades sin parar y combinándose de maravilla con su compañero Just Fontaine, que metió la barbaridad de 13 goles. Francia llegó hasta las semifinales, donde perdió contra un Brasil que tenía a un jovencísimo Pelé desatado, y terminó tercera, que hasta ese momento era lo mejor que había logrado el futbol francés en un Mundial. Muchos vieron a Kopa como uno de los mejores jugadores del torneo junto a Fontaine y Pelé.
Con la selección jugó en total 45 partidos y marcó 18 goles entre 1952 y 1962. En 1958 se convirtió en el primer francés en ganar el Balón de Oro, el reconocimiento al mejor jugador de Europa. Fue un reflejo perfecto de su excelencia: creatividad, eficacia y liderazgo.
Kopa recibió la Legión de Honor por su contribución al deporte francés. Murió en 2017 a los 85 años, pero su nombre sigue vivo cada vez que se habla de los grandes que abrieron el camino para las estrellas francesas que vinieron después, como Platini, Zidane o Mbappé. Kopa ayudó a que el futbol francés soñara en grande.
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