Si pensamos que la economía de un país es como un río, una recesión ocurre cuando el caudal del río se reduce drásticamente durante varios meses, el agua baja tanto que afecta a casi todos los que dependen del río. No es solo un mal día o una semana floja, sino un periodo donde la actividad económica general se contrae de manera significativa. El National Bureau of Economic Research (NBER) define una recesión como “una declinación significativa en la actividad económica que se extiende a través de la economía y dura más de unos pocos meses”. Una recesión se identifica analizando algunos indicadores, por ejemplo, la producción industrial cae, sube el desempleo, bajan los ingresos de las familias y se reducen las ventas en las tiendas.
Cuando el Producto Interno Bruto (PIB), que es el valor total de todo lo que se produce en un país, cae durante dos trimestres seguidos, se habla de una recesión. El PIB no es el único criterio, pero sí es uno muy claro y fácil de entender. Cuando la economía está en recesión, las empresas venden menos porque la gente tiene miedo de gastar o simplemente tiene menos dinero en el bolsillo. Entonces despiden trabajadores o contratan menos, lo que hace que haya más gente sin empleo. Esos desempleados gastan todavía menos, y se crea un círculo vicioso. Las fábricas producen menos porque no hay quien compre sus productos, los precios de las casas o acciones pueden bajar, y los gobiernos reciben menos impuestos, lo que complica las cosas para todos. El expresidente de la Reserva Federal de EE. UU., Alan Greenspan, vigilaba un indicador económico muy poco común: las ventas de calzoncillos masculinos; su teoría era que una caída en sus ventas era una señal infalible de que una recesión severa estaba obligando a las familias a recortar hasta el último centavo.
Las causas de una recesión pueden ser muy variadas, por ejemplo, una pandemia que obliga a cerrar negocios, una crisis financiera en la que los bancos dejan de prestar dinero, o una burbuja financiera, como cuando en 2008 el precio de las casas en muchos lugares subió demasiado y luego se desplomó, dejando a mucha gente con deudas imposibles de pagar. Otras causas que pueden presentarse son las subidas en los precios del petróleo, guerras que interrumpen el comercio, o cuando los bancos centrales suben demasiado las tasas de interés para controlar la inflación y sin querer frenan la economía.
Una recesión es diferente a una depresión, que es mucho más profunda y larga, como la de los años 30 donde el desempleo llegó a niveles terribles y la economía se hundió por años. Después de una recesión, la economía se recupera, como el caudal del río cuando llegan las lluvias. El Fondo Monetario Internacional (FMI) explica que las recesiones son periodos donde la producción cae y el desempleo sube, afectando el bienestar general.
En la vida cotidiana, durante una recesión notas que los amigos comentan que les cuesta más encontrar trabajo, que los supermercados y tiendas en general tienen menos movimiento, o que las empresas anuncian recortes. Las recesiones obligan a las empresas a ser más eficientes, a innovar y a que las personas aprendan nuevas habilidades. Muchas de las empresas más icónicas del mundo nacieron durante periodos de recesiones. Disney (1923) fue fundada un año antes de que iniciara el ciclo de expansión de los años 20 y tras la quiebra de un estudio previo en Kansas City, logrando su despegue durante la Gran Depresión. Microsoft (1975) fue creada durante la recesión provocada por la crisis del petróleo de 1973; por su parte, Apple (1976) fue fundada un año después de la conclusión de dicha crisis. Airbnb (2008) surgió aprovechando que la gente buscaba rentar espacios económicos y obtener ingresos extra. Uber (2009) nació en pleno apogeo de la crisis financiera. Las recesiones obligan a la innovación debido a la escasez de recursos.
Las recesiones afectan de diferentes maneras. Las inscripciones en las universidades y escuelas de posgrado se disparan durante las recesiones; al destruirse los puestos de trabajo en el mercado laboral, muchos desempleados deciden que es el momento perfecto para refugiarse en los estudios y mejorar sus currículums mientras pasa la tormenta. Monopoly había sido patentado a principios del siglo XX, pero se convirtió en un éxito durante la Gran Depresión de los años 30; la gente no tenía dinero para salir, por lo que buscaba entretenimiento en casa, en el caso de Monopoly les permitió alimentar la fantasía de volverse millonarios y poseer propiedades. También hay aspectos paradójicos, las tasas de mortalidad suelen bajar durante las recesiones; al haber menos actividad industrial y comercial por la recesión, disminuyen los accidentes de tráfico, la contaminación ambiental y el consumo de alcohol y tabaco.
Durante las recesiones, las ventas de cosméticos suelen aumentar drásticamente, el argumento es que, al no poder permitirse grandes lujos como un automóvil o unas vacaciones, los consumidores buscan pequeños lujos accesibles para mantener el ánimo. También, durante las recesiones, los restaurantes de lujo sufren un golpe devastador, pero las cadenas de comida rápida suelen romper récords de ventas, ya que la gente elige las opciones más baratas. Algunas investigaciones han revelado que los estadounidenses nacidos durante la Gran Depresión de 1929 terminaron siendo, en promedio, un poco más bajos de estatura en su edad adulta que las generaciones anteriores y posteriores, debido a la desnutrición severa y el estrés de la época.
Una recesión no es el fin del mundo, aunque requiere que los gobiernos, empresas y familias actúen con cuidado, ahorrando más, invirtiendo inteligentemente y apoyando políticas que ayuden a reactivar el flujo económico.
Referencias: