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¿El olor corporal decide quién nos parece atractivo?

¿Y si la atracción entre personas dependiera del olor del cuerpo? No me refiero al perfume más caro y fino, sino ese aroma que sale cuando hemos estado en movimiento, sudado un poco, y que cada quien lleva como una huella odorífera. Un equipo de científicos quiso indagar si ese olor podía ser determinante en cuanto a quién nos parece más atractivo.

En el experimento reunieron a varios hombres, les dieron camisetas y les pidieron que las usaran dos noches seguidas para dormir, sin colonia, sin comidas picantes ni nada que enmascarara su olor. Esas camisetas terminaron siendo como pequeñas cápsulas del aroma personal de cada uno. Luego invitaron a mujeres a olerlas, sin saber de quién era cada una, claro, y les preguntaron: ¿Cuál de estos olores te resulta más agradable?

Los investigadores también tomaron muestras de ADN de todos. Se fijaron especialmente en un grupo de genes llamados antígenos leucocitarios humanos (HLA), que son parte del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC), el sistema que distingue lo propio de lo extraño para defendernos de infecciones. Resulta que estos mismos genes también le dan a cada persona un olor corporal ligeramente único, como si nuestro sistema inmunitario estuviera dejando su firma en el sudor.

Las mujeres solían calificar como más agradables los olores de hombres cuyos genes HLA compartían algunas similitudes con los que ellas habían recibido de su papá, pero no tanto con los de su mamá. No es que las mujeres estén buscando inconscientemente a alguien que “huela a papá”, eso sería demasiado simplista y hasta incómodo. Más bien parece que desde pequeños, al vivir en familia, nos acostumbramos a ciertos matices de olor ligados a esos genes que vienen del lado paterno. Es como cuando de grande sigues prefiriendo el olor de la comida que preparaba tu abuela, ese aroma te da una sensación de familiaridad y seguridad. O tal vez sea una estrategia evolutiva para elegir parejas que tengan un sistema inmunitario parecido pero no idéntico, lo que ayudaría a que los hijos tuvieran defensas más fuertes contra enfermedades. Este estudio ha tenido réplicas con resultados diferentes, algunos encuentran que preferimos olores distintos para favorecer la diversidad genética.

El cuerpo humano es una fábrica de defensas contra enfermedades: cada persona tiene su propio kit de herramientas genéticas. Cuanto más variado sea el catálogo de herramientas de defensa de los progenitores, más armas diferentes tendrán los hijos para pelear contra virus y bacterias que andan por ahí. En el mundo animal esto es clarísimo, muchas especies eligen pareja con un olor que indica “¡ey, este tiene un kit muy diferente al mío!”, porque así los bebés salen con un arsenal más completo. Es como reunir dos cocineros con habilidades diferentes, uno sabe hacer tacos perfectos y el otro domina el arte del mole; juntos preparan un festín que nadie puede vencer.

En varios de esos estudios de camisetas sudadas, las mujeres tendían a preferir las que olían a hombres con HLA diferente al suyo. Su nariz parecía decir: “Este aroma me da buena vibra, como si prometiera hijos con defensas de campeonato”. Y sí, esto encaja con la lógica evolutiva de evitar parientes cercanos que suelen tener genes muy parecidos y maximizar la variedad genética

La cosa es que el olfato no solo sirve para elegir pareja romántica; también para reconocer lo conocido y seguro. Imagina el olor de la casa de tu infancia, o la chamarra de tu papá, te da una sensación de calma, de “esto es hogar”.

Cuando los experimentos preguntan directamente por atracción, por “¿con quién saldrías?”, ahí suele ganar la preferencia por la diferencia genética. Es como si hubiera dos circuitos en la nariz: uno para “esto me da paz y confianza” —más ligado a lo familiar— y otro para “esto me atrae como para formar una pareja” —donde brilla la diversidad para los hijos—. La aparente contradicción entre los estudios se diluye con la pregunta que se formula, una establece qué olores generan sensación de confianza y confort, la otra qué olores se prefieren para salir con alguien.

En la vida real esto se complica muchísimo más. Todos usamos jabón, colonia, detergente de ropa con aroma a lavanda, comemos tacos al pastor con mucha cebolla, el ambiente, el estrés del trabajo, todo modifica cómo huele alguien. Es un combo gigante: ¿te gusta su sonrisa? ¿te hace reír? ¿coinciden en gustos? ¿te respeta? ¿tienen química al platicar? ¿comparten sueños? El olor es una especia en un platillo, es importante para el sabor final, pero no es la comida, faltan los otros ingredientes. En las parejas influyen factores culturales, cercanía social o simplemente “nos caímos bien” pesa mucho más.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (14 marzo 2026). ¿El olor corporal decide quién nos parece atractivo?. Celeberrima.com. Última actualización el 15 marzo 2026.