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¿Qué son los dispositivos wearables y cómo funcionan?

Los dispositivos ponibles, también conocidos como dispositivos vestibles o wearables, son equipos electrónicos diseñados para llevarse sobre el cuerpo como parte de la ropa o de los accesorios de uso diario. Gracias a sus sensores inteligentes, pueden recopilar información sobre la actividad física, el estado de salud y el entorno en tiempo real. Son capaces de registrar el movimiento, medir la frecuencia cardíaca, analizar la calidad del sueño e, incluso, detectar algunos cambios fisiológicos que ayudan a comprender mejor los hábitos cotidianos.

Un ejemplo muy común es el reloj inteligente. A diferencia de un reloj tradicional, que únicamente muestra la hora, un smartwatch permite recibir llamadas y mensajes, registrar la cantidad de pasos, calcular la distancia caminada, reconocer cuando se suben escaleras e, incluso, emitir alertas cuando detecta que la frecuencia cardíaca presenta valores fuera de lo habitual. Todo esto es posible gracias a diversos sensores integrados en su interior, como acelerómetros que registran el movimiento, sensores ópticos que utilizan luces para medir el flujo sanguíneo en la muñeca y sistemas de posicionamiento como el GPS, que permiten calcular recorridos sin necesidad de utilizar el teléfono móvil.

Aunque parecen una innovación reciente, la idea de llevar tecnología sobre el cuerpo tiene una larga historia. Uno de sus antecedentes documentados se remonta a la dinastía Qing, en la China del siglo XVII, donde existía un pequeño anillo con cuentas que funcionaba como un diminuto ábaco completamente operativo. Este ingenioso accesorio permitía realizar cálculos matemáticos rápidos utilizando únicamente los dedos, demostrando que la idea de llevar herramientas tecnológicas sobre el cuerpo tiene raíces muy antiguas. Desde hace siglos las personas utilizan accesorios como los anteojos o los relojes de bolsillo para facilitar su vida. Sin embargo, los dispositivos vestibles modernos surgieron gracias al desarrollo de componentes electrónicos cada vez más pequeños, baterías más eficientes y sensores de alta precisión. Hace décadas surgieron productos como los reproductores portátiles de música, los audífonos y las calculadoras de muñeca. No obstante, el verdadero crecimiento del mercado llegó durante la década de 2010 con la popularización de las pulseras de actividad física. Desde entonces, la demanda ha aumentado de forma constante debido al creciente interés por la salud, el bienestar y la conectividad.

Actualmente existe una gran variedad de dispositivos vestibles. Los más populares son los relojes y las pulseras inteligentes, que ayudan a registrar la actividad física, analizar el sueño y, en muchos casos, medir la saturación de oxígeno en la sangre o la temperatura corporal. También existen anillos inteligentes, que ofrecen funciones similares con un diseño discreto y cómodo, prestando especial atención a la recuperación física y a la calidad del descanso. Las gafas inteligentes permiten proyectar información en el campo visual del usuario, mostrando indicaciones, notificaciones u otros datos sin necesidad de apartar la vista del entorno, lo que resulta especialmente útil para ciclistas, técnicos o trabajadores que necesitan tener las manos libres. Además, ya existen prendas inteligentes con sensores incorporados en los tejidos, como camisetas capaces de monitorear la postura corporal o zapatos que analizan la forma de caminar.

Estos dispositivos están cambiando el día a día de muchas personas. Alguien que desea comenzar a hacer ejercicio puede encontrar una fuente constante de motivación al observar cuántos pasos da cada día, cuántas calorías consume o cómo mejora la calidad de su sueño cuando mantiene una rutina de actividad física. Del mismo modo, una persona que atraviesa momentos de tensión durante su jornada laboral puede recibir una notificación que le sugiera realizar ejercicios de respiración o tomarse un breve descanso. En el ámbito médico, los dispositivos vestibles también representan una herramienta muy valiosa, ya que permiten monitorear continuamente a pacientes con enfermedades crónicas, detectar cambios importantes y proporcionar a los profesionales de la salud información objetiva recopilada durante la vida diaria, en lugar de depender únicamente de lo que el paciente recuerda durante una consulta.

En la actualidad, el mercado de los dispositivos vestibles ha alcanzado dimensiones extraordinarias. Cada año se distribuyen alrededor de 500 millones de unidades en todo el mundo, impulsadas principalmente por la creciente popularidad de los auriculares inalámbricos inteligentes, los relojes inteligentes y las pulseras de actividad física. Dentro de este mercado, el Apple Watch se ha convertido en uno de los mayores éxitos comerciales de la historia de la relojería y, según diversos estudios de mercado, en algunos periodos ha llegado a generar ingresos superiores a los de toda la industria relojera suiza en conjunto.

La innovación en este campo continúa avanzando a gran velocidad. Actualmente se desarrollan lentes de contacto inteligentes capaces de medir la concentración de glucosa presente en las lágrimas, con el objetivo de ofrecer una alternativa menos invasiva para las personas con diabetes.

Como ocurre con muchas tecnologías innovadoras, los dispositivos vestibles también han generado controversias. Uno de los casos más conocidos fue el lanzamiento de las gafas inteligentes, que incorporan una cámara capaz de grabar discretamente a otras personas, numerosos casinos, cines y establecimientos prohibieron su uso por razones de privacidad.

Además, la información registrada por estos dispositivos ha llegado a desempeñar un papel importante en procesos judiciales. En distintos casos, los datos almacenados por relojes inteligentes y pulseras de actividad han servido como evidencia para reconstruir horarios, verificar movimientos o contradecir declaraciones realizadas por las personas involucradas, demostrando el enorme valor que puede tener la información recopilada automáticamente por estos equipos.

Estos dispositivos también presentan limitaciones en la duración de la batería, aunque mejora constantemente. Además, muchas de sus mediciones no alcanzan la precisión de los equipos médicos especializados; por ejemplo, el conteo de pasos puede verse afectado por determinados movimientos de los brazos. Asimismo, el hecho de recopilar grandes cantidades de información personal plantea importantes desafíos relacionados con la privacidad y la protección de los datos.

Una de sus principales ventajas es que se integran de manera natural en la rutina diaria sin exigir cambios de comportamiento. Mientras una persona corre, el dispositivo puede recomendar el ritmo más adecuado para su entrenamiento y, en otro momento, sugerir que se hidrate basándose en la información obtenida por sus sensores o en las condiciones ambientales disponibles. Los dispositivos vestibles funcionan como asistentes personales que ayudan a fomentar hábitos más saludables. Su capacidad para proporcionar información útil permite que los datos recopilados cada día se conviertan en una valiosa herramienta para mejorar la salud y la calidad de vida.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (06 julio 2026). ¿Qué son los dispositivos wearables y cómo funcionan?. Celeberrima.com. Última actualización el 06 julio 2026.