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Tratados de Teoloyucan 1914: historia y consecuencias

A mediados de 1914, Victoriano Huerta, el general que había tomado el poder después del derrocamiento y asesinato de Francisco I. Madero, ya no podía sostener su gobierno. Renunció el 15 de julio de ese año y abandonó el país. Su sucesor interino, Francisco S. Carvajal, permaneció poco tiempo en el cargo y renunció el 13 de agosto, mientras las fuerzas revolucionarias avanzaban hacia la Ciudad de México. El viejo régimen se encontraba prácticamente derrotado y se temía la posibilidad de una batalla por la capital.

Las fuerzas que avanzaban sobre la capital pertenecían principalmente al Ejército Constitucionalista, encabezado por Venustiano Carranza, quien desde el Plan de Guadalupe de 1913 había declarado su objetivo de restablecer el orden constitucional y combatir al gobierno de Huerta. Uno de sus principales generales, Álvaro Obregón, avanzaba con el Cuerpo de Ejército del Noroeste y había llegado a la zona de Teoloyucan, en el Estado de México. Lucio Blanco también participaba en las operaciones. Frente a ellos se encontraban los restos del Ejército Federal, que había servido durante el porfiriato y posteriormente había respaldado a los gobiernos de Madero y Huerta. Pero, después de años de guerra, el Ejército Federal se encontraba debilitado.

Así, se negociaron las condiciones para la entrega de la Ciudad de México y la disolución del Ejército Federal. Las conversaciones se desarrollaron en los alrededores de Teoloyucan y algunas de las reuniones tuvieron lugar en un vagón de ferrocarril. Finalmente, el 13 de agosto de 1914 se firmaron los documentos conocidos como los Tratados de Teoloyucan. Una de las imágenes más recordadas de aquel acontecimiento es la de Álvaro Obregón y los representantes federales utilizando la salpicadera o guardabarros de un automóvil como superficie para apoyar los documentos durante la firma, en un escenario muy distinto de los salones oficiales donde normalmente se suscribían acuerdos de esta importancia.

Por el lado constitucionalista participaron Álvaro Obregón y Lucio Blanco. Por parte del gobierno federal interino y de las autoridades que permanecían en la capital participaron representantes civiles y militares, entre ellos Eduardo Iturbide, gobernador del Distrito Federal, y oficiales encargados de formalizar la entrega y desmovilización de las fuerzas federales. Los acuerdos establecieron las condiciones para que las tropas federales abandonaran la Ciudad de México de manera ordenada y para que las fuerzas constitucionalistas ocuparan la capital sin que ambos ejércitos se enfrentaran.

También se establecieron las condiciones para la entrega de las armas y la disolución del Ejército Federal, así como para el desarme de las guarniciones que todavía permanecían en diferentes partes del país.

La disolución del Ejército Federal significó la desaparición de la institución armada que había sostenido militarmente al antiguo régimen y al gobierno de Huerta. Las condiciones y consecuencias no fueron iguales para todos. Muchos oficiales y soldados quedaron en una situación difícil y algunos terminaron incorporándose posteriormente a diferentes movimientos armados. Fue un proceso complejo y relacionado con la continuación de la Revolución.

Dos días después de la firma, el 15 de agosto de 1914, Álvaro Obregón entró en la Ciudad de México al frente de las fuerzas constitucionalistas. La ocupación se realizó sin la gran batalla que muchos temían. El 20 de agosto, Venustiano Carranza llegó a la capital y asumió el control político como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista encargado del Poder Ejecutivo. Con ello terminó la etapa de la Revolución relacionada con el derrocamiento de Huerta, aunque la lucha revolucionaria estaba lejos de concluir.

Los Tratados de Teoloyucan no resolvieron las diferencias entre los distintos grupos revolucionarios. Poco después, esas diferencias desembocarían en una nueva etapa de enfrentamientos entre constitucionalistas, villistas y zapatistas, cuyo intento de solución política se desarrollaría en la Convención de Aguascalientes. Pero sí marcaron el final de una institución militar fundamental del México del siglo XIX y del antiguo régimen, al mismo tiempo que abrían paso a una nueva estructura militar vinculada al movimiento constitucionalista.

El Ejército Constitucionalista, después de diversos procesos de reorganización, dio origen al Ejército Nacional que posteriormente sería conocido como Ejército Mexicano.

La salida negociada de las fuerzas federales permitió que la capital fuera ocupada por los constitucionalistas sin la destrucción que habría podido producir un combate prolongado. Además, el contexto hacía especialmente delicada cualquier nueva crisis en la capital: Estados Unidos había ocupado Veracruz desde abril de 1914, en medio de las tensiones con el gobierno de Huerta, y una situación de mayor caos podía haber complicado todavía más la situación del país.

Los Tratados de Teoloyucan representaron la derrota política y militar del gobierno de Huerta, la disolución del antiguo Ejército Federal y el comienzo de una nueva etapa en la organización del poder en México.

 Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (17 octubre 2026). Tratados de Teoloyucan 1914: historia y consecuencias. Celeberrima.com. Última actualización el 17 octubre 2026.