Después de más de una década de levantamientos, batallas, persecuciones y profundas divisiones, en agosto de 1821 la guerra de Independencia de México estaba prácticamente decidida. En ese contexto, dos hombres que habían pertenecido a bandos enfrentados se reunieron en la villa de Córdoba, Veracruz, para buscar una salida política a un conflicto que ya parecía imposible de prolongar. El 24 de agosto de 1821, Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú firmaron los llamados Tratados de Córdoba, un documento de 17 artículos que retomó y amplió buena parte de lo establecido meses antes en el Plan de Iguala. Aunque España no reconoció oficialmente el acuerdo y lo declaró nulo unos meses después, los Tratados desempeñaron un papel fundamental en la consumación de la Independencia y en la organización del nuevo país.
Para entender cómo se llegó a aquel encuentro hay que retroceder hasta el 24 de febrero de 1821, cuando Agustín de Iturbide proclamó el Plan de Iguala y poco después logró sumar a Vicente Guerrero y a buena parte de los antiguos insurgentes y sectores realistas. El plan defendía tres principios conocidos como las Tres Garantías: la independencia, la religión católica y la unión entre americanos y europeos. Con ello, Iturbide buscaba reunir a grupos que durante años habían combatido entre sí y presentar la independencia como una solución capaz de evitar una nueva etapa de violencia. El movimiento ganó rápidamente fuerza y el Ejército de las Tres Garantías, o Ejército Trigarante, fue extendiendo su control por buena parte del territorio.
Cuando Juan O’Donojú llegó a Veracruz en julio de 1821 como capitán general y jefe superior político de Nueva España, encontró un territorio en el que la autoridad española se encontraba profundamente debilitada. Aunque suele ser llamado “el último virrey”, su título oficial no era el de virrey, sino el de jefe superior político y capitán general. Además, buena parte de las provincias se había inclinado por la independencia y las fuerzas que permanecían bajo control español tenían enormes dificultades para revertir la situación. O’Donojú comprendió que continuar la guerra podía provocar más destrucción sin cambiar sustancialmente el resultado.
Por esa razón aceptó reunirse con Iturbide en Córdoba. El encuentro tuvo lugar en el edificio que hoy conocemos como Portal de Zevallos, una construcción del siglo XVII que pertenecía a la Casa de los Condes de Zevallos y que servía como lugar de descanso para los viajeros que transitaban entre la Ciudad de México y Veracruz. Allí, ambos negociaron las condiciones políticas para poner fin a la guerra.
El resultado fue un documento compuesto por un preámbulo y 17 artículos. Su punto fundamental establecía que el territorio de la antigua Nueva España sería reconocido como una nación soberana e independiente bajo el nombre de Imperio Mexicano. El nuevo gobierno sería una monarquía constitucional moderada, lo que significaba que el futuro monarca gobernaría dentro de un sistema sujeto a leyes y a instituciones representativas.
Uno de los aspectos más interesantes estaba precisamente en la elección del futuro emperador. El artículo tercero establecía una sucesión que comenzaba con Fernando VII, rey de España; después contemplaba a varios miembros de la familia real española y, si ninguno aceptaba la corona, permitía que las Cortes del Imperio Mexicano designaran al emperador. Esta última posibilidad era especialmente importante porque abría la puerta a que el nuevo país pudiera elegir a alguien que no perteneciera a una dinastía europea. Aquella cláusula tendría consecuencias decisivas pocos meses después.
Los Tratados también establecieron la creación de una Junta Provisional Gubernativa, encargada de participar en la organización del nuevo régimen mientras se resolvía la cuestión de la monarquía. Asimismo, se determinó que la capital del Imperio sería la Ciudad de México y se contemplaron mecanismos para facilitar la salida de las fuerzas españolas. O’Donojú se comprometió a emplear su autoridad para procurar que las tropas que todavía permanecían en el territorio se retiraran de manera ordenada y sin un nuevo derramamiento de sangre.
Sin embargo, O’Donojú no tenía facultades para reconocer de manera definitiva la independencia. Él mismo esperaba que el rey y las Cortes de España aprobaran el acuerdo. Los Tratados tuvieron una enorme importancia política y contribuyeron a hacer posible la transición, pero no significaron por sí solos el reconocimiento de España.
El 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró en la Ciudad de México, en un acontecimiento que suele considerarse la culminación militar de la Independencia. Al día siguiente, el 28 de septiembre, la Junta Provisional Gubernativa firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Así, los acontecimientos de Córdoba, la entrada del Ejército Trigarante y la proclamación formal de la independencia dieron lugar al nacimiento del México independiente.
O’Donojú no viviría mucho tiempo para ver cómo evolucionaba aquel nuevo país. Murió en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1821, pocas semanas después de la firma de los Tratados, víctima de pleuresía.
Mientras tanto, en España la historia tomó otro rumbo. Las Cortes españolas declararon nulos los Tratados de Córdoba en febrero de 1822. El reconocimiento de México por parte de España llegaría hasta 1836, mediante el Tratado de Paz y Amistad entre ambos países, firmado durante el gobierno de la reina regente María Cristina de Borbón.
Al no aceptar Fernando VII ni los miembros de la familia real española la corona mexicana, quedó abierta la posibilidad prevista en el acuerdo para que las instituciones mexicanas resolvieran quién ocuparía el trono. En mayo de 1822, el Congreso proclamó a Agustín de Iturbide como emperador, quien adoptó el nombre de Agustín I. Pero el proyecto monárquico duró poco; en 1823, el Imperio de Iturbide cayó y México inició el camino hacia la república.
La consumación de la Independencia también fue producto de negociaciones, alianzas, cambios de posición y decisiones políticas. Los Tratados de Córdoba contribuyeron a cerrar la etapa militar de la Independencia y a abrir otra mucho más compleja: la construcción de México como nación independiente.
Referencias:
- Tratados de Córdoba – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Treaty of Córdoba – Wikipedia
- Los Tratados de Córdoba o la inevitable independencia – La Crónica de Hoy
- Agustín de Iturbide – Wikipedia, la enciclopedia libre
- ¿Por qué firmaron Iturbide y O’Donojú los Tratados de Córdoba?- Grupo Milenio
- Ejército Trigarante – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Acta de Independencia del Imperio Mexicano – Wikipedia, la enciclopedia libre