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Quién fue Thomas Fuller
Thomas Fuller vivió en el siglo XVII, en plena turbulencia política y social. Fue un clérigo e historiador que nació en 1608 en Aldwincle, un pueblito de Northamptonshire, Inglaterra. Hijo de un rector de iglesia, creció en un ambiente de libros y sermones, y desde joven mostró ser muy inteligente. Se educó en el Queens’ College de Cambridge, donde su tío, un obispo, lo ayudó a abrirse camino. Ahí se formó, obtuvo sus títulos y empezó a destacar como predicador. Para 1641, ya era un nombre conocido en los púlpitos y lo nombraron predicador en la Capilla Real Savoy, en pleno Londres. Sus palabras estaban llenas de ingenio, observaciones agudas sobre la vida cotidiana, comparaciones ingeniosas y un toque de humor.
Pero justo en esa época, Inglaterra estaba al borde de la Guerra Civil, el rey Carlos I estaba enfrentado con el Parlamento. Fuller era moderado, prefería el diálogo, pero eso le trajo problemas en ambos bandos. En 1643, tuvo que dejar Londres y mudarse a Oxford, del lado realista. Sirvió como capellán en el ejército del rey, acompañó a tropas en batallas y vivió un tiempo en la casa de la joven princesa Henrietta en Exeter. Fue una etapa difícil, pues perdió su biblioteca, manuscritos y estabilidad, pero, en medio del caos, escribió para consolar a otros con sus reflexiones en Good Thoughts in Bad Times.
En 1646, regresó a Londres y publicó Andronicus, or the Unfortunate Politician, una sátira contra Oliver Cromwell y los líderes de la revolución. En ella usaba una historia en parte real y en parte inventada para mostrar cómo el poder mal usado termina mal. Tres años después, le dieron la parroquia de Waltham Abbey en Essex, donde hizo amistad con Izaak Walton, el famoso biógrafo y escritor de The Compleat Angler. Fuller siguió predicando en Londres cuando pudo y, en 1655, completó su gran obra The Church-History of Britain, que narraba la historia de la iglesia desde los tiempos de Jesús hasta 1648 e incluía perfiles detallados y vívidos de personajes históricos.
En 1658, obtuvo otra parroquia en Cranford, cerca de Londres. A lo largo de estos años difíciles bajo el Commonwealth, Fuller usaba su ingenio para evadir preguntas incómodas de las autoridades y dependía de mecenas y ventas de libros para vivir. Era uno de los primeros escritores ingleses que podía mantenerse con su pluma, dedicando obras a gente influyente, pero sin vender su integridad. También mostró interés por la arqueología y la geografía, como en A Pisgah-Sight of Palestine, obra en la que describía la Tierra Santa detalladamente.
Con la Restauración de la monarquía en 1660, todo cambió, recuperó sus privilegios eclesiásticos, fue nombrado Doctor en Divinidad y hasta capellán extraordinario del rey Carlos II. Pero su salud no estaba bien. Murió el 16 de agosto de 1661 en Covent Garden, Londres, probablemente de fiebre tifoidea, a los 53 años. Lo enterraron en la iglesia de Cranford, donde había sido rector.
Después de su muerte, en 1662, se publicó The History of the Worthies of England, el primer diccionario biográfico nacional del país. Organizado por condados, reunía perfiles de gente notable —reyes, santos, escritores, soldados— con hechos, anécdotas curiosas y el estilo de Fuller. Otra joya es The Holy State and the Profane State (1642), una colección de descripciones de personajes santos —virtuosos— y profanos —no tan virtuosos—.
Fuller era moderado en política y religión cuando casi todos tomaban bandos extremos, se mostraba curioso por el pasado y tenía un don para escribir.
Frases de Thomas Fuller
Todo es muy difícil antes de ser sencillo.
El rencor es una vieja arruga que no se borra jamás.
Ya es bastante rico el que no tiene necesidad de halagar ni de pedir prestado a nadie.
El que cae en pecado es un hombre; el que se arrepiente un santo; el que se enorgullece de él, un demonio.
El orgullo prefiere ir descaminado a ir detrás de otros.
Cuando la sinceridad es arrojada fuera de la casa, la adulación se sienta en el vestíbulo.
La malicia tiene una memoria muy grande.
Es más fácil soportar la adversidad que olvidar la prosperidad.
El método es la madre de la memoria.
El hombre que puede emplearse mejor y no lo hace es un indolente.
Los abogados, como el pan, son mejores cuando jóvenes y nuevos; y los médicos, como el vino, cuando viejos.
Nacemos llorando, vivimos quejándonos y morimos desilusionados.
Los vicios se aprenden sin maestro.
El buen arquero no es juzgado por sus flechas, sino por su puntería.
La desesperación infunde valor al cobarde.
No acometas obra alguna con la furia de la pasión: equivale a hacerse a la mar en plena borrasca.
El hombre honesto no teme la luz ni la oscuridad.
Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana.
Deja que los perdedores hablen, mientras los ganadores se ríen.
La astucia puede tener vestidos, pero a la verdad le gusta ir desnuda.
Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos.
Los médicos como la cerveza, mejor cuanto más viejos.
La reputación es un espejo de aumento.
La amistad del mezquino es más peligrosa que su odio.
La instrucción hace al hombre bueno y peor al malo.
Si no tienes enemigos es señal de que la fortuna te ha olvidado.
No dediques mucho tiempo a los deportes; porque mientras refrescan al hombre preocupado hacen preocupar a los hombres frescos.
Cuanto más grande es el hombre, más grande es el crimen.
No hay hombre que pueda ser feliz sin un amigo ni que esté seguro de éste hasta que es desgraciado.
En las cuestiones dudosas el valor puede lograr mucho; en las desesperadas, la paciencia.
Dicen… es ya media mentira.
La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.
La acción es el fruto propio del conocimiento.
No cree aquel que no vive de acuerdo a sus creencias.
Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece.
La ausencia aviva el amor, la presencia lo fortalece.
Nunca te eleves tanto; que la ley te sobrepasa.
Quien se ama a sí mismo ama a un hombre malvado.
Si tienes conocimiento, deja que los demás enciendan sus velas en él.
El dinero no crea tantos amigos sinceros como enemigos verdaderos.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
La riqueza ha creado más avaros que la avaricia hombres ricos.
Referencias:
- Thomas Fuller – Wikipedia
- Thomas Fuller | 17th-century historian, Church of England clergyman, physician | Britannica
- Thomas Fuller – Students | Britannica Kids | Homework Help
- Andronicus, or the Unfortunate Politician | work by Fuller | Britannica
- Thomas Fuller (ca. 1710–1790) – Encyclopedia Virginia