Tabla de contenidos
¿Quién fue Tácito?
Tácito nació alrededor del 56 después de Cristo, en algún lugar de Galia, probablemente en el sureste de Francia o el norte de Italia, en una familia acomodada. Su nombre era Publius Cornelius Tacitus, que significa “el silencioso”. Fue un narrador romano elocuente. Creció en una época turbulenta, era un niño durante el reinado de Nerón, el emperador que las personas recuerda que cometió locuras y excesos de poder. Su familia pertenecía al orden ecuestre, por lo que le dieron una educación en retórica, facilitando que se dedicara a la política y al derecho. Así que de joven estudió con los mejores oradores de su tiempo.
A los veintitantos ya estaba casado con Julia Agrícola, la hija de un general llamado Gneo Julio Agrícola, que conquistó buena parte de Britania, actual Inglaterra y Escocia. Ese matrimonio le dio estabilidad y le permitió escribir después una biografía de su suegro. Tácito lo retrató con orgullo, pero también usó esa historia para criticar el sistema que lo rodeaba.
Fue cuestor, pretor y llegó a cónsul en el año 97. Luego, alrededor del 112-113, fue procónsul de Asia, uno de los puestos más importantes del imperio. Vio el terror del emperador Domiciano, que ejecutaba senadores y creaba un clima de miedo, Tácito dijo al respecto: “presenciamos el extremo de la servidumbre”. Después vinieron años más estables con el emperador Trajano.
Tácito conocía la manera en que funcionaba el poder. Nunca dejó de observar el poder con mirada crítica. No era un revolucionario, había ascendido, razón por la que conocía todos los secretos: traiciones, adulaciones y absurdos. Su estilo era seco, irónico, cargado de frases cortas.
Alrededor de los cuarenta años, publicó Germania, un estudio sobre las costumbres de los pueblos germanos que vivían más allá de las fronteras; luego, publicó Historias, una obra que aborda el año caótico de los cuatro emperadores en el 69 y llega hasta Domiciano. Después, siguió Anales, que narran desde la muerte de Augusto hasta Nerón. Lo que queda de sus escritos es oro puro para entender el Imperio Romano.
Su método consistía en usar fuentes confiables de su época, como actas del Senado, diarios oficiales, testimonios de testigos, obras anteriores de otros historiadores. Interpretaba con su visión moral, odiaba la tiranía, valoraba la libertad republicana, y mostraba cómo el poder absoluto corrompe hasta a los mejores. Por ejemplo, su retrato de Tiberio es el de un emperador paranoico y cruel, aunque algunos historiadores creen que exageró un poco por su propio rechazo al autoritarismo.
Murió alrededor del año 120, durante el reinado de Adriano. Su prosa latina es considerada de las mejores, y sus obras influyeron en pensadores posteriores que reflexionaban sobre el poder, desde Maquiavelo hasta los ilustrados.
Frases de Tácito
- El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos.
- Por la debilidad de la naturaleza humana, los remedios son siempre más lentos que los males.
- La peor especie de enemigos es la de los aduladores.
- Una mala paz es todavía peor que la guerra.
- Persiguiendo a un escritor se aumenta su prestigio.
- Es más santo y reverente creer en las obras de Dios, que profundizar en ellas.
- Razonamiento y juicio son las mejores cualidades de un dirigente.
- La avaricia y la arrogancia son los principales vicios de los poderosos.
- Las riñas entre parientes son las más violentas.
- En un espíritu corrompido no cabe el honor.
- Es humano odiar a aquellos a quienes hemos hecho daño.
- Es un principio de la naturaleza humana odiar a quienes nos han injuriado.
- Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.
- El poder nunca es estable cuando es ilimitado.
- Mientras haya hombres habrá vicios.
- La fidelidad comparada es siempre sospechosa y generalmente de corta duración.
- Cuando es más corrupto el estado, hay más leyes.
Referencias: