Después de la Guerra de Reforma, que enfrentó a liberales y conservadores entre 1858 y 1861, el país estaba profundamente dividido y con las finanzas públicas prácticamente agotadas. Ante esta situación, el presidente Benito Juárez decretó en julio de 1861 la suspensión temporal del pago de la deuda externa. Francia, Gran Bretaña y España, principales acreedores de México, reaccionaron formando una alianza y enviando tropas a Veracruz para exigir el cumplimiento de los compromisos financieros. Sin embargo, el conflicto pronto adquirió una dimensión mucho mayor, porque Napoleón III, emperador de Francia, tenía un proyecto político que iba más allá del cobro de las deudas: quería establecer una monarquía en México que ampliara la influencia francesa en América y sirviera como contrapeso al poder de Estados Unidos. Gran Bretaña y España negociaron con el gobierno mexicano y retiraron sus tropas, pero Francia decidió continuar la intervención militar.
La invasión francesa encontró apoyo entre sectores conservadores mexicanos que habían sido derrotados durante la Guerra de Reforma y que rechazaban buena parte de las transformaciones liberales, especialmente aquellas que habían reducido los privilegios de la Iglesia y establecido un Estado laico. Estos grupos buscaron en Europa a un príncipe que pudiera ocupar el trono de México y finalmente ofrecieron la corona a Fernando Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria y hermano del emperador Francisco José. Maximiliano aceptó después de recibir información favorable sobre el supuesto respaldo de los mexicanos a la monarquía y de comprometerse mediante los acuerdos de Miramar con Napoleón III. Llegó a México en 1864 acompañado de su esposa, Carlota de Bélgica, y asumió el título de emperador Maximiliano I. Así nació el Segundo Imperio Mexicano.
El nuevo emperador descubrió pronto que gobernar México sería mucho más complicado de lo que había imaginado. Maximiliano no resultó ser el monarca conservador que muchos de sus promotores mexicanos esperaban. Por el contrario, adoptó varias posiciones de carácter liberal y mantuvo algunas de las transformaciones impulsadas durante la Reforma. Reconoció principios como la libertad de cultos y mantuvo disposiciones relacionadas con la nacionalización de los bienes eclesiásticos, aunque su política religiosa tuvo distintos momentos y generó fuertes conflictos con la Iglesia. Esta postura provocó el alejamiento de una parte de los conservadores que lo habían llevado al trono.
Maximiliano también impulsó una serie de proyectos para reorganizar y modernizar el país. Promovió obras públicas, reorganizó distintas áreas de la administración, apoyó proyectos ferroviarios y desarrolló disposiciones relacionadas con la educación, la justicia, la salud y las condiciones laborales. Algunas de sus medidas buscaban proteger a los trabajadores rurales frente a abusos como las deudas que los mantenían ligados a las haciendas y establecían límites y obligaciones en las relaciones laborales. En noviembre de 1865, por ejemplo, se establecieron disposiciones sobre el trabajo de los jornaleros que regulaban aspectos como la jornada laboral y prohibían obligarlos a trabajar determinados días festivos.
Una de las obras más conocidas asociadas con su gobierno fue el actual Paseo de la Reforma, cuyo primer nombre fue Paseo de la Emperatriz. Maximiliano ordenó la construcción de esta vía para comunicar el Castillo de Chapultepec con la zona central de la capital y convertirla en un acceso digno de la residencia imperial. El Castillo de Chapultepec fue acondicionado como residencia de Maximiliano y Carlota, dejando atrás su función predominantemente militar para convertirse en un espacio palaciego. Maximiliano, además, tenía un marcado interés por las ciencias naturales y dedicaba parte de su tiempo a la botánica y la zoología, actividades que contrastaban con la situación de guerra que vivía el país.
El emperador también intentó proyectar una imagen de cercanía con la población indígena y estableció instituciones destinadas a atender algunos de sus problemas.
Al mismo tiempo, Maximiliano demostró que podía actuar con gran dureza contra sus adversarios. En octubre de 1865 promulgó un decreto que ordenaba juzgar militarmente a quienes pertenecieran a grupos armados considerados ilegales y establecía la pena de muerte para los declarados culpables, con ejecución en un plazo muy breve. Esta disposición, conocida posteriormente como el Decreto Negro, fue utilizada contra integrantes de la resistencia republicana y contribuyó a hacer todavía más sangrienta la guerra. De esta manera, el gobierno imperial combinó proyectos de modernización y algunas medidas sociales avanzadas para su tiempo con una política represiva frente a quienes combatían contra el Imperio.
La resistencia republicana nunca desapareció. Benito Juárez, acompañado por los dirigentes y militares que permanecieron fieles a la República, mantuvo su gobierno en distintas regiones del país y sostuvo la lucha contra el Imperio. Maximiliano podía controlar grandes ciudades gracias al respaldo militar francés, pero nunca consiguió consolidar su autoridad sobre todo el territorio mexicano. Su gobierno dependía considerablemente de la presencia de las tropas francesas y del apoyo financiero proporcionado por Napoleón III.
La situación internacional terminó inclinando la balanza contra el Imperio. En 1865 concluyó la Guerra de Secesión estadounidense y Estados Unidos recuperó la capacidad de ejercer una mayor presión sobre Francia y de respaldar al gobierno republicano de Juárez. Al mismo tiempo, Napoleón III comenzó a enfrentar dificultades políticas y militares en Europa y concluyó que mantener una fuerza expedicionaria en México resultaba cada vez más costoso y riesgoso. Francia inició la retirada de sus tropas en 1866. Sin ese respaldo, la posición de Maximiliano se debilitó rápidamente.
Carlota viajó entonces a Europa para intentar obtener ayuda para el Imperio. Buscó apoyo de Napoleón III, del papa Pío IX y de otras figuras políticas europeas, pero sus esfuerzos fracasaron. Durante ese viaje sufrió una grave crisis de salud mental y posteriormente permaneció bajo cuidado y supervisión familiar durante el resto de su vida. Murió en Bélgica en 1927, décadas después de la caída del Imperio.
Maximiliano tuvo la posibilidad de abandonar México cuando la situación se volvió insostenible, pero decidió permanecer junto a los sectores mexicanos que todavía lo apoyaban. Se dirigió a Querétaro, donde las fuerzas imperiales fueron sitiadas por el ejército republicano dirigido por Mariano Escobedo. Después de la derrota y captura de Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía, los tres fueron sometidos a un proceso judicial. Las peticiones internacionales de clemencia no consiguieron modificar la decisión del gobierno republicano. Finalmente, Maximiliano, Miramón y Mejía fueron fusilados el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas.
La muerte de Maximiliano marcó el final del Segundo Imperio Mexicano y permitió la restauración de la República. Benito Juárez regresó a la Ciudad de México el 15 de julio de 1867 y el gobierno republicano recuperó plenamente el control del país.
El Segundo Imperio Mexicano había durado apenas unos años. Maximiliano llegó al poder gracias a los conservadores y al ejército francés, pero adoptó varias políticas liberales que terminaron alejándolo de una parte de quienes habían promovido su llegada; intentó modernizar el país, pero al mismo tiempo recurrió a medidas represivas contra sus enemigos; y quiso construir una monarquía estable, aunque su gobierno dependía de una intervención extranjera cada vez más difícil de sostener. Un régimen puede disponer de un ejército poderoso y del respaldo de una gran potencia y, aun así, fracasar cuando carece de una base política y social suficientemente sólida.
Referencias:
- Falta de dinero y una guerra contra Alemania: las razones por las que cayó el Segundo Imperio Mexicano – Infobae
- Second Mexican Empire – Wikipedia
- Segundo Imperio mexicano – Wikipedia, la enciclopedia libre
- El Segundo Imperio Mexicano | Repositorio Institucional INAH
- Emperador de México – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Segunda intervención francesa en México – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Segunda República Federal (México) – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Maximilian I of Mexico – Wikipedia