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¿Qué es un prosumidor? ¿Produces contenido o energía?

Un prosumidor deja de ser únicamente un consumidor para convertirse también en productor, puede ser una persona, un hogar o una empresa. En otras palabras, participar en la generación de valor. Por ejemplo, cuando instalamos paneles solares que nos suministran electricidad, pero el excedente, si es que existe, lo podemos compartir o incluso vender. El término surge de la combinación de las palabras “productor” y “consumidor”. Fue popularizado por Alvin Toffler en su libro La tercera ola, publicado en 1980. Toffler imaginó un futuro en el que las personas ya no se limitarían a comprar bienes y servicios, sino que también participarían en su creación gracias al avance tecnológico y a los cambios sociales. Lo que en aquel momento parecía una idea futurista hoy forma parte de la vida cotidiana.

Antes, la mayoría de las personas desempeñaban únicamente el papel de consumidoras: encendían la luz, veían televisión o adquirían productos sin involucrarse demasiado en cómo se producían. Actualmente, con un teléfono móvil y acceso a internet, cualquiera puede crear contenido, compartir conocimientos o aportar ideas. Por ejemplo, una persona puede grabar una receta, publicarla en una plataforma digital y permitir que miles de usuarios la vean, la comenten y la utilicen. En ese momento deja de ser solo consumidora para convertirse también en creadora. Este fenómeno se conoce como prosumo digital. Un ejemplo ampliamente reconocido es Wikipedia, donde millones de personas consumen información y, al mismo tiempo, contribuyen a crearla, corregirla y actualizarla.

Uno de los ámbitos donde el concepto de prosumidor ha adquirido mayor relevancia es el energético. Un prosumidor energético puede instalar paneles solares, pequeñas turbinas eólicas o, en ciertos casos, sistemas de generación hidráulica a pequeña escala adaptados a sus condiciones. De esta manera produce parte de la electricidad que necesita para iluminar su hogar, cargar un vehículo eléctrico o alimentar distintos equipos. Si genera más energía de la que consume, el excedente puede entregarse a la red eléctrica, dependiendo de la regulación vigente.

Durante décadas, las grandes compañías generaban la electricidad y los usuarios únicamente la consumían. Hoy, gracias a tecnologías como los medidores bidireccionales, que registran tanto la energía consumida como la entregada a la red, muchas personas pueden disminuir sus gastos energéticos. En distintos países ya existen mecanismos regulatorios que permiten a hogares, comunidades y pequeñas empresas convertirse en participantes del sistema energético. Incluso se proyectan modelos donde barrios completos intercambian energía excedente entre vecinos, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.

Ya no es indispensable contar con conocimientos técnicos especializados ni disponer de grandes recursos económicos para involucrarse. La reducción gradual del costo de tecnologías como los paneles solares, junto con aplicaciones que permiten monitorear el consumo energético en tiempo real y programas de apoyo en algunos lugares, ha hecho más accesible este cambio.

El concepto también aparece en el marketing y los negocios. Actualmente, muchas marcas incorporan las opiniones de sus clientes, reciben propuestas de mejora y promueven procesos de cocreación. Así, los consumidores participan en el diseño, la personalización e incluso en la promoción de productos mediante sus experiencias compartidas en entornos digitales.

La impresión 3D representa otro ejemplo del alcance del prosumo. Actualmente, una persona puede descargar diseños digitales, modificarlos según sus necesidades y fabricar objetos personalizados desde su hogar. Dependiendo de la impresora y del material utilizado, esto puede abarcar desde artículos decorativos y utensilios cotidianos hasta prototipos o ciertas piezas funcionales, ampliando las posibilidades de producción individual.

En la industria de los videojuegos también existe un fenómeno interesante relacionado con los prosumidores. Muchas comunidades desarrollan modificaciones conocidas como mods, que añaden personajes, escenarios, misiones o nuevas funciones a los juegos originales. Este fenómeno ha generado debates sobre el valor económico del trabajo colaborativo, ya que las comunidades de usuarios contribuyen de manera significativa a prolongar la vida útil y el atractivo comercial de muchos títulos.

Algo similar ocurre con el software de código abierto. Numerosas herramientas que sostienen gran parte de internet evolucionan gracias a comunidades de desarrolladores que utilizan el software y, simultáneamente, contribuyen con mejoras, correcciones y nuevas funciones.

En el ámbito financiero han aparecido nuevas formas de participación impulsadas por tecnologías descentralizadas. Algunas personas participan en redes basadas en blockchain mediante actividades como validación, provisión de liquidez o contribución de recursos tecnológicos, utilizando y sosteniendo simultáneamente ciertos servicios digitales. Sin embargo, estos modelos también implican riesgos económicos y regulatorios que deben considerarse.

El concepto de prosumo también se refleja en estrategias de diseño colaborativo o crowdsourcing. Algunas empresas permiten que sus usuarios propongan ideas para nuevos productos, voten diseños o participen en procesos creativos. En ciertos casos, quienes contribuyen pueden recibir reconocimiento, compensaciones económicas o acceso preferencial a los productos desarrollados.

El movimiento conocido como “Derecho a Reparar” representa otra expresión del espíritu prosumidor. Sus impulsores buscan que las personas tengan acceso a manuales, piezas y herramientas para reparar, mantener o modificar sus propios dispositivos electrónicos y otros equipos.

También existen desafíos, como la inversión inicial, la necesidad de regulaciones y la adaptación de la infraestructura existente. Aun así, el modelo del prosumidor representa una evolución importante hacia economías colaborativas, creativas y sostenibles.

Las personas han dejado de ocupar únicamente el lugar de consumidores para participar en la creación, adaptación y mejora de aquello que utilizan.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (02 julio 2026). ¿Qué es un prosumidor? ¿Produces contenido o energía?. Celeberrima.com. Última actualización el 02 julio 2026.