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Pedro Moreno: el insurgente de los Altos de Jalisco

Pedro Moreno González nació en 1775 en Santa María de los Lagos, en la región que hoy corresponde a Lagos de Moreno, Jalisco, dentro de una familia acomodada. Recibió una educación que incluía estudios en el Seminario de Guadalajara y posteriormente se dedicó a administrar sus propiedades y actividades comerciales. Era hacendado y comerciante, tenía una posición económica desahogada y formó una familia con Rita Pérez Jiménez, quien con el tiempo también tendría una participación importante en la lucha insurgente.

Su vida cambió con el estallido de la guerra de Independencia en 1810. Moreno comenzó apoyando la causa insurgente y, después de varios años de colaborar con ella, decidió incorporarse abiertamente a la lucha armada. Entre 1812 y 1814, se levantó en armas en su hacienda de La Sauceda y reunió a familiares, trabajadores y otros partidarios de la insurgencia. A partir de entonces desarrolló una guerrilla en la región de los Altos de Jalisco y la Sierra de Comanja, aprovechando el conocimiento del terreno para atacar a las fuerzas realistas y mantener activa la resistencia.

Uno de sus principales bastiones fue el Fuerte del Sombrero, situado en la sierra de Comanja. Desde aquella posición, de difícil acceso, los insurgentes podían controlar caminos y hostigar a las fuerzas de la Corona. La resistencia de Moreno se prolongó durante varios años y lo convirtió en uno de los principales jefes insurgentes que mantuvieron viva la lucha cuando muchos de los primeros dirigentes del movimiento ya habían muerto o habían sido derrotados.

En 1817 su historia se cruzó con la de Francisco Javier Mina, un militar español de ideas liberales que llegó a la Nueva España para combatir contra el dominio de la Corona. Mina y sus expedicionarios se incorporaron a la lucha de Moreno en el Fuerte del Sombrero, reforzando temporalmente la resistencia insurgente. Sin embargo, las tropas realistas sometieron el fuerte a un intenso sitio y finalmente los defensores tuvieron que abandonarlo.

Después de la caída del Fuerte del Sombrero, Moreno y Mina buscaron refugio y continuaron moviéndose por la región. El 27 de octubre de 1817 fueron sorprendidos por las fuerzas realistas en el rancho de El Venadito, en las cercanías de Silao, Guanajuato. Pedro Moreno murió durante el combate y Francisco Javier Mina fue capturado. Posteriormente, Mina sería fusilado el 11 de noviembre de ese mismo año.

Su cabeza fue exhibida durante un tiempo como escarmiento, con la intención de intimidar a quienes todavía apoyaban la insurgencia. Sin embargo, aquella violencia terminó convirtiéndolo en un símbolo de resistencia. Su familia también sufrió las consecuencias de la guerra.

El Congreso de la Unión lo declaró Benemérito de la Patria en grado heroico el 19 de julio de 1823, junto con otros de los principales protagonistas de la lucha por la independencia. Ese reconocimiento fue acompañado por la decisión de reunir y honrar públicamente los restos de varios insurgentes. Los restos de Moreno llegaron a la Ciudad de México y fueron depositados en la Catedral Metropolitana; en 1925 fueron trasladados a la Columna de la Independencia.

Su nombre también quedó ligado para siempre al lugar donde nació. La antigua Santa María de los Lagos recibió posteriormente el nombre de Lagos de Moreno, en homenaje al insurgente jalisciense.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (20 septiembre 2026). Pedro Moreno: el insurgente de los Altos de Jalisco. Celeberrima.com. Última actualización el 20 septiembre 2026.