Más de 50 frases cortas de José Martí

José Julián Martí Pérez fue un político, escritor, periodista y poeta cubano. Enero 28 /1853 – Mayo 19/1895.

  1. Sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre.
  2. Ella, por volverlo a ver, salió a verlo al mirador; él volvió con su mujer: ella se murió de amor.
  3. Los que no creen en la inmortalidad creen en la historia.
  4. La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.
  5. Cada pueblo se cura conforme a su naturaleza, que pide diversos grados de la medicina, según falte éste u otro factor en el mal, o medicina diferente. Ni Saint-Simon, ni Karl Marx, ni Marlo, ni Bakunin. Las reformas que nos vengan al cuerpo. Asimilarse lo útil es tan juicioso, como insensato imitar a ciegas.
  6. La educación empieza con la vida y no acaba sino con la muerte.
  7. Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible.
  8. Sólo los necios hablan de desdichas, o los egoístas. La felicidad existe sobre la Tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica de la generosidad.
  9. Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan y los que odian y deshacen.
  10. Mi verso al valiente agrada: mi verso breve y sincero, es del vigor del acero con que se funde la espada.
  11. La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.
  12. Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender.
  13. La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.
  14. Sólo la opresión debe temer el ejercicio pleno de las libertades.
  15. No valen antifaces en los países de prensa libre, que sale cada mañana, como un viento duende, levantando caretas.
  16. No hay perdón para los actos de odio. El puñal que se clava en nombre de la libertad, se clava en el pecho de la libertad.
  17. La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.
  18. El respeto a la libertad y al pensamiento ajenos, aun del ente más infeliz, es mi fanatismo: si muero, o me matan, será por eso.
  19. Los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre.
  20. La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes.
  21. Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
  22. El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.
  23. Es culpable el que ofende la libertad en la persona sagrada de nuestros adversarios, y más si la ofende en nombre de la libertad.
  24. Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar.
  25. Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército.
  26. Más joven se levanta cada mañana el hombre bueno.
  27. Para pedestal, no para sepulcro, se hizo la tierra, puesto que está tendida a nuestros pies.
  28. Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son el odio.
  29. La tiranía es una misma en sus varias formas, aun cuando se vista en algunas de ellas de nombres hermosos y de hechos grandes.
  30. Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía.
  31. Los niños son la esperanza del mundo.
  32. La inteligencia da bondad, justicia y hermosura; como una ala, levanta el espíritu; como una corona, hace monarca al que la ostenta.
  33. Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.
  34. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye.
  35. Patria es eso, equidad, respeto de todas las opiniones y consuelo al triste.
  36. La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie.
  37. La confianza en uno mismo y la rápida decisión son el preludio del éxito.
  38. El deber de un hombre está allí donde es más útil.
  39. Un grano de poesía es suficiente para perfumar un siglo.
  40. La ignorancia mata a los pueblos, por eso es preciso matar a la ignorancia.
  41. Todas las grandes ideas de reforma se condensan en apóstoles y se petrifican en crímenes, según en su llameante curso prendan en almas de amor o en almas destructivas.
  42. No hay espectáculo, en verdad más odioso, que el de los talentos serviles.
  43. Como el hueso al cuerpo humano, y el eje a una rueda, y el ala a un pájaro, y el aire al ala, así es la libertad la esencia de la vida. Cuanto sin ella se hace es imperfecto.
  44. El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujando de ella y huyendo de donde no la haya.
  45. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.
  46. Para sacudir todos los corazones con las vibraciones del propio corazón, es preciso tener los gérmenes e inspiración de la humanidad.
  47. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que especifica, aparta o acorrala es un pecado contra la humanidad.
  48. La música es la más bella forma de lo bello.
  49. La política científica no está en aplicar a un pueblo, siquiera sea con buena voluntad, instituciones nacidas de otros antecedentes y naturaleza, y desacreditadas por ineficaces donde parecían más salvadoras; sino en dirigir hacia lo posible el país con sus elementos reales.
  50. Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro del odio.
  51. Cultivo una rosa blanca. En julio como en enero para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para cruel que me arranca el corazón con que vivo cardo ni ortiga cultivo; cultivo una rosa blanca.
  52. Cuando la política tiene por objeto, bajo nombres de libertad, el reemplazo en el poder de los autoritarios arrellanados por los autoritarios hambrientos, el deber del hombre honrado no será nunca, ni aun con esa excusa, el de echarse a un lado de la política, para dejar que sus parásitos la gangrenen.
  53. Deben cultivarse en la infancia preferentemente los sentimientos de independencia y dignidad.