María Manuela Molina, conocida en otras fuentes, como Manuela Medina, sería conocida simplemente como “La Capitana”. Nació alrededor de 1780 y, aunque conocemos muy poco de sus primeros años, las fuentes coinciden en señalarla como una mujer de origen indígena y natural de Taxco.
Cuando en 1810 llegó la noticia del levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo, Manuela Molina se incorporó a la causa insurgente. Al principio realizó servicios fundamentales para un movimiento que necesitaba personas capaces de desplazarse, transmitir información y conseguir apoyos. Poco a poco, su participación fue adquiriendo una dimensión militar. Reunió una compañía de combatientes y llegó a comandar hombres en distintas acciones contra las fuerzas realistas. Su desempeño fue tan notable que la Suprema Junta Nacional Americana, establecida en Zitácuaro, reconoció sus servicios y le otorgó el grado de capitana. Para una mujer indígena en una sociedad donde el poder militar estaba prácticamente reservado a los hombres, se trataba de un reconocimiento extraordinario. Un documento de enero de 1812 ya la identifica como capitana en la región de Temascaltepec, lo que demuestra que su autoridad militar estaba reconocida antes de su encuentro con Morelos.
La dimensión de su compromiso quedó especialmente clara en abril de 1813. El secretario de José María Morelos, Juan Nepomuceno Rosáins, registró en su diario la llegada de “doña María Manuela Molina”. El documento señala que había realizado diversos servicios a la causa insurgente, que había levantado su propia compañía y que ya había participado en siete acciones de guerra. También cuenta que hizo un viaje de más de cien leguas para conocer personalmente a Morelos. Después de conseguirlo, expresó que podía morir satisfecha.
Manuela combatió junto a las fuerzas de Morelos durante la campaña de Acapulco. Participó en la ocupación del puerto en abril de 1813 y estuvo presente en la posterior rendición del fuerte de San Diego, ocurrida el 20 de agosto de ese año. También participó en otras acciones militares, entre ellas la batalla del Rancho de las Ánimas en 1814. Años después continuó luchando y, en 1816, formó un batallón.
Tampoco figura entre los insurgentes que se incorporaron a la causa de Agustín de Iturbide en 1821. Tampoco se conoce que hubiera aceptado los indultos ofrecidos por las autoridades virreinales para que los insurgentes abandonaran la lucha. Todo indica que permaneció vinculada a la causa insurgente hasta una etapa muy avanzada del conflicto. En otras palabras, mantuvo su participación durante varios años y asumió los riesgos que implicaba continuar combatiendo.
Pero su entrega y compromiso tuvo un costo enorme. Hacia el final de su vida sufrió dos heridas de lanza durante los combates y quedó postrada durante aproximadamente un año y medio. Murió el 2 de marzo de 1822, cuando tenía alrededor de 42 años. Diversas fuentes sitúan su muerte en Texcoco, entonces conocido también como Tezcoco, en el actual Estado de México. Murió en condiciones modestas, después de haber dedicado buena parte de su vida a una guerra que había terminado apenas unos meses antes.
Manuela Molina fue una mujer de origen indígena y sin los privilegios de las grandes figuras de la sociedad novohispana, que decidió participar en una guerra, asumió responsabilidades militares, enfrentó el peligro y permaneció fiel a sus convicciones hasta los últimos años de su vida.
Referencias:
- Manuela Molina – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Quién fue María Manuela Molina y qué hizo por la Independencia- Grupo Milenio
- Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina “La Capitana”: ¿quiénes fueron las heroínas recordadas por Sheinbaum en el Grito? – La Crónica de Hoy
- ¿Quiénes eran Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina “La Capitana”, las mujeres que nombró Sheinbaum en Grito de Independencia?