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Los humanos podemos distinguir hasta un billón de olores

Piensa en tu nariz como un superdetector químico que trabaja sin que tú le des órdenes. Mientras lees esto, estás inhalando miles de moléculas invisibles que flotan en el aire: el aroma del pan que alguien tuesta en el departamento de arriba, el escape lejano de un microbús en Insurgentes, o ese toque dulce de las flores del balcón del vecino. Tu sistema olfativo es capaz de notar diferencias minúsculas entre todas esas moléculas, y un estudio de 2014, publicado en la revista Science, calculó que una persona con olfato sano puede distinguir al menos un billón de olores diferentes —sí, 10¹², un número tan grande que da vértigo—. Antes se decía que solo podríamos distinguir unos 10 mil olores, pero este experimento mostró que nuestro olfato es mucho más fino de lo que imaginábamos.

Ahora, hay dos cuestiones. La primera es el nivel sensorial: tu nariz y tu cerebro detectan que dos olores no son iguales, aunque la diferencia sea ridículamente pequeña. Imagina que pruebas dos aguas frescas de jamaica casi idénticas, pero una tiene una gotita extra de concentrado. Tu olfato capta ese cambio químico al instante y te dice “esto es distinto”, sin que necesariamente sepas explicar por qué. Esa sensibilidad es la que permite llegar a la cifra del billón, porque las combinaciones posibles de moléculas odoríferas son prácticamente infinitas, y nuestro sistema las discrimina con una precisión impresionante.

Pero la segunda cuestión es completamente diferente: nombrar cada olor. Ahí ya no destacamos extraordinariamente. Puedes notar que el olor del metro cambió un poquito porque alguien abrió un termo cerca, pero difícilmente vas a poder decir “ah, esto tiene más nota de clavo que ayer”. Nadie podría catalogar conscientemente un billón de olores distintos; sería como tratar de recordar cada cara que has visto en el Zócalo un 16 de septiembre… imposible. Nuestra memoria y nuestro lenguaje simplemente no dan para tanto. Detectamos un universo enorme de diferencias en los aromas, pero solo etiquetamos y guardamos en la memoria una fracción pequeña de ellas.

¿Por qué pasa esto? En la parte alta de la nariz, en esa mucosa húmeda, hay cientos de receptores olfativos —como si fueran antenitas especializadas, cada una sintonizada a ciertas moléculas odoríferas—. Cuando respiras, un coctel de moléculas llega y activa un patrón único de esas antenitas: unas se encienden, otras no, y el combo forma una especie de firma luminosa. Tu cerebro lee esa firma y la traduce en “huele a tacos al pastor”. Como hay tantas antenitas trabajando en equipo, las firmas o combinaciones posibles se disparan a cantidades astronómicas. Por eso distinguimos tantos olores, por lo menos en teoría.

Es como ver millones de tonos de verde en el Bosque de Chapultepec, pero solo recuerdas y nombras unos cuantos: “verde limón”, “verde musgo”, “verde botella”. Captas el detalle, pero no catalogas y nombras todo. Nuestro olfato es igual: muy capaz para notar variaciones químicas en el aire, pero nuestra capacidad para nombrar olores es mucho más modesta.

La próxima vez que huelas el elote asado en la esquina o el perfume de alguien que pasa, date un momento para apreciar esa magia química que está ocurriendo dentro de tu nariz. ¡Es impresionante!

Referencias:

Bushdid, C., Magnasco, M. O., Vosshall, L. B., & Keller, A. (2014). Humans can discriminate more than 1 trillion olfactory stimuli. Science343(6177), 1370–1372. https://doi.org/10.1126/science.1249168

Rockefeller University. (2014, 20 de marzo). Sniff study suggests humans can distinguish more than 1 trillion scentshttps://www.rockefeller.edu/news/7948-sniff-study-suggests-humans-can-distinguish-more-than-1-trillion-scents

Cómo citar

García, Miguel. (13 marzo 2026). Los humanos podemos distinguir hasta un billón de olores. Celeberrima.com. Última actualización el 13 marzo 2026.