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Laurence Sterne: el autor de Tristram Shandy

¿Quién fue Lawrence Sterne?

Laurence Sterne nació el 24 de noviembre de 1713 en Clonmel, Irlanda. Su infancia no fue estable, su padre era un oficial del ejército de bajo rango, un hombre decente, pero con poco dinero, arrastrando a la familia de un cuartel a otro por Irlanda, y a veces por Inglaterra. Laurence era el segundo de siete hermanos, pero solo tres alcanzaron la edad adulta. A los diez años lo mandaron a estudiar a una escuela en Halifax, Inglaterra. Luego, entró al Jesus College de Cambridge gracias a una beca. Desde joven sufría de tuberculosis.

Una vez graduado, se ordenó como sacerdote anglicano en 1738 y consiguió una parroquia en Sutton-on-the-Forest, cerca de York. En 1741, se casó con Elizabeth Lumley, una mujer de buena familia, la relación fue complicada, tuvieron una hija, Lydia, pero varios hijos murieron al nacer y hubo infidelidades y problemas que tensaron mucho el matrimonio. Como cura, Sterne cumplía sus deberes, predicaba sermones y actuaba como juez en cortes eclesiásticas, pero no era un tipo convencional. Tenía un sentido del humor irreverente y a veces se metía en líos políticos, escribiendo artículos para su tío Jaques, un clérigo influyente, pero conflictivo. Se hartó de la política y escribió un panfleto satírico llamado A Political Romance que criticaba las peleas internas de la iglesia; el libro terminó quemado por orden del arzobispo.

En 1759, publicó los primeros volúmenes de The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, una novela que parece una conversación con un amigo que se distrae todo el tiempo: digresiones, chistes, reflexiones sobre la vida, el tiempo y el cuerpo humano. Tristram, el narrador, intenta contar su vida pero se enreda en las anécdotas de su excéntrica familia: el tío Toby, un veterano de guerra obsesionado con reconstruir batallas en su jardín, el cabo Trim, o su padre con teorías rarísimas. Era cómico, a veces picante, a veces tierno, y rompía todas las reglas de cómo se suponía que debía escribirse una novela en esa época. El éxito fue inmediato, Sterne se volvió famoso de la noche a la mañana, la gente lo paraba en la calle, lo invitaban a fiestas y hasta Joshua Reynolds le pintó un retrato.

Se mudó a Coxwold, a una casa que sus amigos bautizaron como Shandy Hall, donde escribía en verano y regresaba a Londres en invierno a publicar y disfrutar de la fama. Viajó a Francia por su salud, el clima cálido le ayudaba con la tuberculosis. Esas experiencias las usó después en otra de sus obras, A Sentimental Journey Through France and Italy, publicada en 1768. En ella, un cura llamado Yorick, el alter ego de Sterne, viaja observando a la gente con sensibilidad y humor, fijándose en detalles pequeños como una mirada, un gesto o una conversación casual.

En sus últimos años se enamoró platónicamente de Eliza Draper, una mujer muy joven que regresó a la India con su marido; esa historia inspiró cartas y partes sentimentales de su obra. Murió en Londres el 18 de marzo de 1768. Lo enterraron, pero unos ladrones de tumbas lo desenterraron para diseccionarlo en Cambridge; alguien lo reconoció, y al final sus restos terminaron volviendo a Coxwold, cerca de su querida casa.

Frases de Lawrence Sterne

  1. Cada vez que un hombre ríe le va mejor, cada vez que ríe con alegría acrecienta la duración de su vida.
  2. Cuando la temeridad tiene éxito, pasa a llamarse heroísmo.
  3. De todos los defectos de que se hablan en este mundo – aunque la de los hipócritas puede ser la peor – la de la crítica es la más insoportable.
  4. Dos amantes se enamoran con frecuencia por cualidades que no tienen, y se separan por defectos que tampoco tienen.
  5. El afán de conocimiento, como la sed de riquezas, aumenta siempre con su adquisición.
  6. Es más provechoso en este mundo recibir favores que hacerlos.
  7. Esto se llama perseverancia en una buena causa y obstinación en una mala.
  8. La ciencia se puede aprender de memoria, pero la sabiduría no.
  9. La muerte abre las puertas de la fama y cierra tras de sí las de la envidia.
  10. La soledad es la mejor nodriza de la sabiduría.
  11. Lo que se llama perseverancia en una buena causa, se dice obstinación en una mala.
  12. Solamente aquellos espíritus verdaderamente valerosos saben la manera de perdonar. Un ser vil no perdona nunca porque no está en su naturaleza.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (21 mayo 2026). Laurence Sterne: el autor de Tristram Shandy. Celeberrima.com. Última actualización el 21 mayo 2026.