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¿Qué es la juventud?
Piensa en la juventud no solo como una edad en el calendario, sino como esa etapa vibrante de la vida donde todo parece posible, donde el cuerpo, la mente y el mundo alrededor empiezan a alinearse de una forma nueva y emocionante. Según la Real Academia Española, la juventud es “el período de la vida humana que precede inmediatamente a la madurez”, ese momento en el que todavía cargamos con un vigor y una lozanía que nos hace sentir invencibles, aunque también viene con sus retos.
Imagina que eres como un aventurero que acaba de salir de la infancia y está a punto de entrar en el territorio de los adultos, ahí es donde entra la definición más práctica de organismos internacionales. Las Naciones Unidas, por ejemplo, para llevar las cuentas y las estadísticas de una manera ordenada, considera jóvenes a las personas entre los 15 y los 24 años, aunque reconocen que no hay una definición universal que sirva para todo el mundo y que cada país puede ajustarla según su realidad. La Organización Mundial de la Salud, por su lado, habla de la adolescencia como esa fase que va de los 10 a los 19 años, donde el cuerpo y la mente dan un salto enorme hacia la adultez, y a veces extiende el concepto de jóvenes hasta los 24 o incluso un poco más. No todo se mide solo por el número de velitas en el pastel. En México, por ejemplo, el Instituto Mexicano de la Juventud lo ve desde los 12 hasta los 29 años, reconociendo que aquí la transición puede estirarse un poco más por temas como los estudios o la economía.
Pero más allá de los números, la juventud es sobre todo un período de transición, pasas de ser un pasajero en el auto de tus papás a tomar el volante. Empiezas a buscar tu autonomía, a decidir qué quieres estudiar, dónde vivir o con quién compartir tu tiempo. La CEPAL lo describe justo así, como ese momento en que la familia deja de ser el centro de todo y la independencia individual se vuelve la estrella principal, con hitos como el primer empleo, salir de casa o formar tus propias relaciones. Biológicamente es una explosión. El cuerpo pasa por la pubertad, con cambios hormonales que te dan fuerza, altura, curvas o barba, y un cerebro que todavía está afinando sus conexiones, especialmente en las áreas de las decisiones y las emociones.
El psicólogo Erik Erikson lo explicó en su teoría del desarrollo. Durante la adolescencia y la juventud, lo que más importa es resolver la crisis de “identidad versus confusión de roles”. Es ese momento en que te preguntas una y otra vez “¿quién soy yo realmente?”, probando diferentes versiones de ti mismo, como si estuvieras probándote outfits hasta encontrar el que te queda perfecto. Algunos lo resuelven explorando carreras, aficiones, amigos o causas sociales; otros se sienten perdidos un rato, pero al final sale esa fidelidad a uno mismo que te permite ser leal a tus valores incluso cuando el mundo te presiona. Luego viene la etapa de joven adulto, donde el foco se mueve hacia la intimidad versus el aislamiento, aprender a construir relaciones profundas, ya sea de pareja, amistad o trabajo, sin miedo a abrirte.
Social y culturalmente, la juventud no es lo mismo en todos lados ni en todas las épocas; es algo que la sociedad va moldeando según sus necesidades y valores. Hace un siglo, ser joven duraba menos porque la gente empezaba a trabajar y formar familia muy pronto; hoy, con las universidades y las crisis económicas, se alarga, y eso genera tanto oportunidades como frustraciones. En algunos contextos rurales o familias tradicionales puede ser más corto, mientras que en ciudades grandes, con tanto acceso a redes y opciones, se siente eterno y lleno de exploración.
Tampoco es un grupo homogéneo, un joven de 20 años que estudian en la universidad vive una juventud muy distinta a la de alguien que ya trabaja en una tiendita desde los 16 para ayudar en casa. Por eso los sociólogos insisten en que hay muchas juventudes, marcadas por la clase social, la cultura y hasta el barrio donde creciste.
La juventud también es un estado de ánimo, esa capacidad de soñar en grande que no siempre se va con los años. Piensa en tu amigo que a los 50 todavía se anima a aprender algo nuevo o a viajar por el mundo. ¡Ese es el espíritu juvenil! Claro, viene con desafíos, como la presión de qué vas a hacer con tu vida o la incertidumbre de un mundo que cambia rapidísimo, pero también con la ventaja de poder innovar, cuestionar lo establecido y empujar cambios, desde el activismo hasta crear tu propio negocio desde cero. Es la juventud donde construyes las bases de quién serás después, con toda la pasión, los errores, las risas y las lecciones que te acompañarán para siempre.
Frases sobre la juventud
- ¿Quieren hacer una cosa buena? Eduquen a la juventud. ¿Quieren hacer una cosa divina? Eduquen a la juventud. Antes bien, esta, entre las cosas divinas, es divinísima. San Juan Bosco
- La función de la juventud en cualquier época es representar el siguiente paso de la civilización. Anónimo
- La juventud ama el honor y la victoria más que el dinero. En realidad, apenas se preocupa de éste, porque todavía no ha aprendido lo que significa carecer de él. Aristóteles
- La juventud anuncia al hombre como la mañana al día. John Milton
- La juventud es fugaz. Quinto Horacio Flaco
- La juventud es inmoderada en sus deseos. Emilio Zola
- La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu. Mateo Alemán
- La juventud quiere mejor ser estimulada que instruida. Goethe
- La juventud se alimenta de pasto de flores. Sófocles
- La juventud se engaña fácilmente porque la esperanza hace rápida presa de ella. Aristóteles
- La juventud tiene el temperamento vivo y el juicio débil. Homero
- La juventud viene sólo una vez en la vida. Henry W. Longfellow
- La juventud vive de la esperanza; la vejez, del recuerdo. George Herbert
- Lo que en la juventud se aprende, toda la vida dura. Francisco de Quevedo
- Lo que mejor asienta a la juventud es la modestia, el pudor, el amor a la templanza y la justicia. Tales son las virtudes que deben formar su carácter. Sócrates
- Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza alguna para el porvenir. Hipócrates
- Se echa en cara a la juventud el creer que el mundo empieza con ella. Cierto. Pero la vejez cree aún más a menudo que el mundo acaba con ella. ¿Qué es peor? Friedrich Hebbel
- Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto. James Russell Lowell
Referencias: