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John Dryden: primer Poeta Laureado de Inglaterra

¿Quién fue John Dryden?

John Dryden nació en siglo XVII en Inglaterra, cuando el país estaba dividido entre reyes, puritanos y guerras civiles. Vio desde la decapitación de un rey hasta la restauración de la monarquía, pasando por plagas, incendios y batallas políticas que usó como material para sus versos. Vino al mundo el 9 de agosto de 1631 en Aldwincle, en Northamptonshire, en el seno de una familia puritana de clase media, Dryden creció en el campo rodeado de su familia, que tenía ideas religiosas estrictas.

Cuando estalló la Guerra Civil Inglesa, lo mandaron a estudiar a la Westminster School en Londres, una de las mejores escuelas de la época, donde aprendió latín, griego y debate. Luego, fue a Trinity College en Cambridge, donde se graduó en 1654.

Durante el Protectorado de Oliver Cromwell, Dryden trabajó en el gobierno y escribió un poema elogiando a Cromwell cuando murió en 1658, algo que después le criticarían, señalándolo de oportunista. Todo cambió en 1660 con la Restauración de Carlos II, el puritanismo dio paso a una corte alegre, teatros reabiertos y un espíritu más libre y satírico. Dryden, como muchos, se pasó al bando realista y celebró al nuevo rey con poemas como Astraea Redux, donde usó rimas pareadas. Tal estilo se volvió su marca personal, fácil de leer pero cargado de ingenio.

Se casó en 1663 con Lady Elizabeth Howard, quien provenía de una familia noble. Entonces se dedicó de lleno al teatro, escribió decenas de obras, entre ellas, comedias picantes, tragedias heroicas, y óperas dramáticas. Sus historias, llenas de diálogos ingeniosos, versaban sobre reyes, amores apasionados y traiciones. Durante la Gran Plaga de 1665 y el Gran Incendio de Londres al año siguiente, él se refugió en el campo y escribió uno de sus ensayos más famosos, An Essay of Dramatick Poesie, en el cual discute sobre el teatro, comparando los estilos ingleses y franceses.

En 1668, Carlos II lo nombró el primer Poeta Laureado oficial de Inglaterra, un cargo que incluía escribir versos para ocasiones reales y que le daba un sueldo fijo. Era como ser el poeta oficial de la nación, el responsable de las palabras elegantes en los triunfos y problemas del reino. Dos años después también lo hicieron Historiógrafo Real. Dryden estaba en la cima, dominaba el escenario literario tanto que a esa época se le llama el Siglo de Dryden. Pero no todo fue gloria. Tenía rivales, como el dramaturgo Thomas Shadwell, con quien se peleó públicamente a través de sátiras. Su poema Mac Flecknoe es un ataque ingenioso y despiadado, donde se burla de Shadwell.

Uno de sus grandes éxitos fue Absalom and Achitophel en 1681, una sátira política disfrazada de historia bíblica que defendía al rey Carlos II contra sus enemigos. Más tarde, en tiempos de Jaime II, se convirtió al catolicismo, lo que le costó el puesto de Laureado. Perdió sus cargos públicos y tuvo que vivir de su pluma.

En sus últimos años se enfocó en traducciones monumentales, como La Eneida de Virgilio. Murió el 1 de mayo de 1700 en Londres, a los 68 años, y lo enterraron con honores en la Abadía de Westminster, cerca de otros grandes como Chaucer. Tiempo después, Sir Walter Scott lo llamó Glorious John, y con razón.

Frases de John Dryden

  1. El amor es la más noble flaqueza del espíritu.
  2. La danza es la poesía del pie.
  3. La paz misma no es sino la guerra enmascarada.
  4. El amor tiene mil maneras de hacernos dichosos, pero tiene muchas más de robarnos el sosiego.
  5. La virtud es su propia recompensa.
  6. Hay un placer en la locura que sólo los locos conocen.
  7. Toda la felicidad que la humanidad puede alcanzar, está, no en el placer, sino en el descanso del dolor.
  8. Es menester aclarar de una vez si el matrimonio es uno de los siete sacramentos o uno de los siete pecados capitales.
  9. Presencia de ánimo y valor en la adversidad, valen para conquistar el éxito más que un ejército.
  10. Sólo el hombre obstaculiza la felicidad, destruyendo lo que en realidad pudiera ser.
  11. Hay palabras que por las ideas que revelan llaman nuestra atención y atraen nuestras simpatías hacia los seres que las pronuncian.
  12. El amor cuenta las horas por meses, los días por años y una pequeña ausencia es un siglo.
  13. Los defectos, como las pajas, sobrenadan en la superficie; el que quiere encontrar perlas, debe sumergirse.
  14. Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos.
  15. Los hombres no son sino niños en más grande escala.
  16. Los celos son la icteria del alma.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (19 mayo 2026). John Dryden: primer Poeta Laureado de Inglaterra. Celeberrima.com. Última actualización el 19 mayo 2026.