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Ignacio Elizondo: el traidor de Acatita de Baján

Francisco Ignacio de Elizondo Villarreal nació el 4 de marzo de 1766 en el valle de las Salinas, en el Nuevo Reino de León, actual Salinas Victoria, Nuevo León, fue hijo de José Marcos de Elizondo y María Josefa de Villarreal. Durante su infancia vivió en Pesquería Grande, hoy municipio de García, Nuevo León, una región fronteriza donde la vida estaba marcada por la actividad ganadera, las grandes distancias y los frecuentes conflictos que exigían la presencia de milicias y tropas provinciales.

En 1787 contrajo matrimonio con María Gertrudis García, quien murió en 1797 después del nacimiento de su hijo José Rafael Eusebio. Elizondo combinó sus actividades como propietario y administrador de tierras con una carrera militar. En 1798 ingresó a las milicias provinciales de Pesquería Grande y posteriormente llegó a ser capitán de los Dragones Provinciales de la Punta de Lampazos. Su experiencia en aquella frontera lo convirtió en un hombre familiarizado con las armas, la organización militar y las difíciles condiciones de seguridad del norte novohispano.

Cuando comenzó la insurrección encabezada por Miguel Hidalgo en septiembre de 1810, Elizondo inicialmente permaneció vinculado al bando realista, pero a principios de 1811 se incorporó a las filas insurgentes. Participó en los acontecimientos de Agua Nueva y llegó a colaborar con los rebeldes en el norte. Su cambio de posición, sin embargo, duró poco. Las razones exactas de su regreso al bando realista han sido discutidas por los historiadores. Una explicación muy difundida señala que estaba resentido porque no había recibido el ascenso militar que esperaba, mientras que otras versiones atribuyen un papel importante a personas que buscaban atraerlo nuevamente hacia la causa de la Corona. Así, es prudente hablar de una combinación de intereses personales, conflictos de autoridad y circunstancias políticas.

El momento que convirtió a Elizondo en una de las figuras más controvertidas de la Independencia ocurrió el 21 de marzo de 1811, en Acatita de Baján, cerca de Monclova, Coahuila. Después de la derrota insurgente en Puente de Calderón, los principales dirigentes del movimiento se dirigían hacia el norte con la intención de reorganizarse y buscar armas y apoyo en Estados Unidos. Entre ellos viajaban Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, José Mariano Jiménez, Mariano Abasolo y otros jefes insurgentes. Elizondo había conseguido ganarse su confianza y preparó una emboscada.

La operación fue cuidadosamente organizada. Elizondo reunió varios cientos de hombres y aprovechó las características del terreno para ocultar sus fuerzas. Las tropas insurgentes, que esperaban encontrarse con aliados, fueron sorprendidas y desarmadas progresivamente.

La captura fue especialmente dramática para Ignacio Allende. Cuando comprendió que se trataba de una traición, intentó resistir y se produjeron disparos. Entre los muertos estuvo Indalecio, hijo de Allende.

Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez fueron trasladados primero a Monclova y posteriormente a Chihuahua. Allí fueron sometidos a procesos y finalmente ejecutados en distintas fechas de 1811. Mariano Abasolo tuvo un destino diferente: fue condenado a prisión y murió en Cádiz en 1816. La captura de los principales dirigentes representó un golpe enorme para la primera etapa de la insurgencia. De hecho, la situación fue tan grave que el movimiento tuvo que reorganizarse rápidamente bajo nuevos dirigentes, entre ellos Ignacio López Rayón y posteriormente José María Morelos.

La Corona recompensó a Elizondo por la captura de los jefes insurgentes y recibió el grado de coronel. Luego continuó combatiendo para la Corona. En 1813 participó en las operaciones realistas contra el Ejército Republicano del Norte en Texas. El 20 de junio sus fuerzas sufrieron una derrota en Alazán, pero posteriormente participó, junto con las tropas del brigadier Joaquín de Arredondo, en la campaña que culminó con la victoria realista en la batalla de Medina, el 18 de agosto de 1813. Esta batalla fue una de las confrontaciones más importantes de la campaña de Texas y permitió a los realistas recuperar el control de San Antonio de Béjar. Elizondo desempeñó un papel militar relevante, aunque el mando general de la campaña correspondía a Arredondo.

En septiembre de 1813, Elizondo fue atacado mientras se encontraba en la región del río San Marcos, en Texas, por el teniente Miguel Serrano, uno de sus propios subordinados. Las fuentes difieren en algunos detalles de la fecha y de las circunstancias exactas del ataque, pero coinciden en que Elizondo fue herido con un arma blanca y murió poco después. La tradición histórica ha relacionado su asesinato con el profundo resentimiento que había provocado su traición de 1811.

Elizondo comenzó como militar de las provincias del norte, llegó a incorporarse brevemente a la insurgencia y terminó convirtiéndose en uno de los principales enemigos de los hombres con los que había compartido causa. Su nombre quedó asociado para siempre con la emboscada de Acatita de Baján, donde fueron capturados Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Abasolo y numerosos insurgentes.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (20 septiembre 2026). Ignacio Elizondo: el traidor de Acatita de Baján. Celeberrima.com. Última actualización el 20 septiembre 2026.