A finales de 1906, en el valle de Orizaba, Veracruz, la industria textil se había convertido en uno de los principales centros de trabajo de México, pero también en un escenario de tensiones entre empresarios y obreros. En la fábrica de Río Blanco, una de las más importantes de la región, hombres, mujeres y menores trabajaban durante jornadas que podían prolongarse alrededor de 13 o 14 horas, a cambio de salarios muy bajos. Las condiciones eran especialmente duras: existían multas por desperfectos o fallas atribuidas a los trabajadores, reglamentos que restringían su vida cotidiana y tiendas de raya donde podían adquirir productos básicos en condiciones que favorecían el endeudamiento. Algunas fuentes de la época describieron salarios de entre 50 y 75 centavos diarios y jornadas de unas 13 horas.
Durante 1906, los trabajadores de la región comenzaron a organizarse y, en abril, se formó el Gran Círculo de Obreros Libres de Río Blanco, organización relacionada con la difusión de ideas del movimiento liberal y, posteriormente, con el ambiente político creado por el Partido Liberal Mexicano y la prensa de los hermanos Flores Magón. La organización se extendió a otras fábricas del valle de Orizaba y estableció vínculos con trabajadores de Puebla y Tlaxcala.
En diciembre de 1906, los obreros de diversas fábricas textiles de Puebla y Tlaxcala entraron en conflicto con sus patrones y exigieron mejores condiciones laborales, entre ellas la reducción de la jornada y mejores salarios. Los empresarios respondieron con un cierre patronal que dejó sin trabajo a miles de personas. La paralización alcanzó también a las fábricas del valle de Orizaba, incluida Río Blanco. Ante la gravedad de la situación, los trabajadores acudieron a Porfirio Díaz para que interviniera como árbitro. El presidente emitió su laudo el 4 de enero de 1907. El documento ordenaba que las fábricas reabrieran el lunes 7 de enero y que los obreros regresaran sujetos a los reglamentos vigentes y a las condiciones establecidas por los propietarios. Así, dicho documento fue recibido con descontento.
Llegó entonces el 7 de enero. Al amanecer, el silbato de la fábrica anunció el momento de regresar al trabajo, pero muchos obreros se negaron a entrar. Frente a las puertas se concentraron alrededor de dos mil personas. Algunas mujeres formaron una valla para impedir el paso de quienes intentaban regresar a sus puestos y otras participaron en la protesta. Entre las figuras que posteriormente adquirieron especial relevancia estuvo Lucrecia Toriz, obrera de la región que fue encarcelada después. Otras mujeres que participaron fueron Margarita Martínez e Isabel Díaz.
La situación se volvió violenta. Los manifestantes arrojaron piedras contra la fábrica y posteriormente se dirigieron hacia la tienda de raya. Allí se produjo un enfrentamiento con los empleados del establecimiento y hubo disparos; según distintas versiones, uno o más trabajadores murieron. La multitud respondió saqueando e incendiando la tienda. Después fueron liberados algunos presos de la cárcel local y la violencia se extendió a otras poblaciones del corredor textil, entre ellas Nogales y Santa Rosa, donde también fueron atacadas tiendas de raya y otros establecimientos.
Algunas versiones posteriores atribuyeron el incidente a un empleado de origen francés y a una disputa relacionada con la venta de alimentos, mientras que otras fuentes describen simplemente un enfrentamiento y disparos desde la tienda. De lo que no hay duda es que el conflicto en la tienda de raya fue el detonante inmediato de una violencia que ya venía creciendo debido a semanas de tensión y rechazo al laudo presidencial.
La respuesta de las autoridades fue contundente. Primero intervinieron las fuerzas locales y después llegaron tropas federales. Los soldados dispararon contra los manifestantes y la represión se extendió por Río Blanco, Nogales y Santa Rosa. El general Rosalino Martínez tuvo un papel importante en las operaciones militares posteriores. Hubo muertos, heridos, detenidos y numerosos trabajadores que perdieron su empleo. Algunos dirigentes obreros, entre ellos Rafael Moreno y Manuel Juárez, fueron posteriormente ejecutados.
Los trabajadores de Río Blanco habían participado en el conflicto textil y en el paro provocado por el cierre patronal, pero ese día la violencia estalló cuando se suponía que debían regresar al trabajo después del laudo presidencial. Por eso, algunos historiadores distinguen entre la huelga textil de finales de 1906 y los sucesos violentos de Río Blanco del 7 de enero de 1907.
Los acontecimientos de Río Blanco, junto con la huelga de Cananea de 1906, se convirtieron en uno de los principales antecedentes del movimiento revolucionario que estallaría en 1910.
Diez años después, algunas de las demandas que habían aparecido en conflictos como Cananea y Río Blanco encontraron un lugar en la Constitución de 1917. El artículo 123 estableció derechos laborales fundamentales y otorgó reconocimiento constitucional a cuestiones como la jornada máxima y la organización de los trabajadores.
Referencias:
- Huelga de Río Blanco – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Río Blanco strike – Wikipedia
- La Huelga de Río Blanco, en Veracruz, símbolo de la rebelión obrera y los derechos laborales de nuestro país
- Veracruz: a 115 años de la huelga de Río Blanco, de las peores masacres del gobierno de Porfirio Díaz – Infobae
- La Huelga de Río Blanco en 1917 y la reducción de la jornada laboral en 2024