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Huelga de Cananea: origen del movimiento obrero

A principios del siglo XX, Cananea, Sonora, era uno de los principales centros mineros de México. En medio del desierto, miles de trabajadores extraían cobre para la Cananea Consolidated Copper Company, una empresa estadounidense dirigida por William C. Greene. La vida de los mineros mexicanos estaba marcada por largas jornadas, bajos salarios y condiciones de trabajo difíciles, mientras que muchos trabajadores extranjeros, particularmente estadounidenses, recibían mejores sueldos y ocupaban puestos de mayor responsabilidad. Esa desigualdad alimentó un profundo descontento que desembocó en uno de los movimientos obreros más importantes del Porfiriato: la huelga de Cananea, iniciada el 1 de junio de 1906.

La diferencia salarial era uno de los principales motivos de malestar. Diversas fuentes de la época señalan que los trabajadores mexicanos recibían alrededor de tres pesos diarios, mientras que los trabajadores estadounidenses podían ganar hasta siete pesos diarios, además de disfrutar de mejores condiciones laborales. Los mexicanos también soportaban jornadas que podían alcanzar entre diez y doce horas. El problema no se limitaba al dinero: existían quejas por los malos tratos, las dificultades para ascender a mejores puestos y el trato preferencial hacia los trabajadores extranjeros.

El conflicto comenzó cuando la compañía intentó modificar la forma de trabajo en la mina Oversight, lo que implicaba reducir el número de trabajadores y aumentar la carga para quienes permanecieran empleados. La medida provocó indignación y, durante la noche del 31 de mayo, comenzó a organizarse el paro. Al día siguiente, el movimiento se extendió y alrededor de dos mil trabajadores participaron en la protesta. Entre sus principales dirigentes estaban Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón, quienes habían participado en organizaciones vinculadas al liberalismo de oposición y al movimiento relacionado con el Partido Liberal Mexicano. Ambos habían fundado en Cananea la Unión Liberal Humanidad y posteriormente participaron directamente en la organización de la huelga.

Los trabajadores presentaron un pliego de peticiones que resumía buena parte de sus aspiraciones. Exigían un salario mínimo de cinco pesos diarios por una jornada de ocho horas, que el 75 por ciento de los puestos de la compañía fueran ocupados por mexicanos y el 25 por ciento por extranjeros, además de la destitución de un mayordomo considerado abusivo y mejores posibilidades de ascenso para los trabajadores nacionales. La conocida expresión “cinco pesos y ocho horas” resume una de las demandas centrales de aquel movimiento.

La protesta, que inicialmente había sido organizada como una demanda laboral, pronto se transformó en un enfrentamiento violento. Cuando los huelguistas marcharon por Cananea, se produjo un choque con empleados armados de la compañía en las inmediaciones de la maderería. Los hermanos Metcalf y otros trabajadores estadounidenses abrieron fuego contra los manifestantes, lo que provocó muertos y heridos. Los huelguistas respondieron y la violencia se extendió por distintos puntos de la población.

La intervención de las autoridades convirtió el conflicto en un episodio todavía más polémico. El gobernador de Sonora, Rafael Izábal, llegó a Cananea acompañado por fuerzas mexicanas y permitió que alrededor de 275 milicianos voluntarios procedentes de Arizona, bajo el mando de Harry C. Rynning, cruzaran la frontera para intervenir en el conflicto. Entre ellos había Arizona Rangers. La entrada de estos hombres en territorio mexicano provocó indignación y posteriormente fue considerada uno de los aspectos más controvertidos de la represión, debido a la participación de fuerzas estadounidenses en un conflicto laboral ocurrido en México.

La presencia de los milicianos estadounidenses no significó que ellos solos acabaran con la huelga. También participaron fuerzas mexicanas, entre ellas la policía y tropas enviadas para restablecer el orden. Finalmente, el movimiento fue reprimido y los principales dirigentes fueron detenidos. Manuel M. Diéguez, Esteban Baca Calderón y otros participantes fueron procesados y condenados a quince años de prisión, que debían cumplir en San Juan de Ulúa, Veracruz. Aunque fueron liberados después de la caída del régimen de Porfirio Díaz en 1911.

La violencia de los enfrentamientos y la intervención de hombres armados procedentes de Estados Unidos hicieron que el episodio adquiriera una enorme repercusión. La huelga de Cananea se convirtió, junto con la huelga de Río Blanco de 1907 y el programa del Partido Liberal Mexicano de 1906, en uno de los antecedentes fundamentales de la Revolución Mexicana.

El legado de Cananea también puede observarse en varias demandas que años después quedarían incorporadas al nuevo marco constitucional. La jornada de ocho horas, la protección de los trabajadores y otros principios relacionados con los derechos laborales ocuparían un lugar central en el artículo 123 de la Constitución de 1917. Por eso, Cananea suele ser llamada la “cuna de la Revolución” o la “cuna del movimiento obrero mexicano”. Más de un siglo después, la huelga de Cananea permanece como un símbolo de las luchas obreras de la época.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (25 septiembre 2026). Huelga de Cananea: origen del movimiento obrero. Celeberrima.com. Última actualización el 25 septiembre 2026.