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Homo habilis: herramientas, cómo era físicamente, qué comía

En la sabana africana, hace más de dos millones de años, el Homo habilis caminó por un paisaje abierto y seco, con árboles dispersos, cursos de agua y una gran variedad de animales. Camina sobre dos piernas y tenía brazos adaptados para trepar. La historia del Homo habilis comenzó a tomar forma en la década de 1960, cuando los paleontólogos Louis Leakey y Mary Leakey, junto con su hijo Jonathan, realizaban excavaciones en el desfiladero de Olduvai, en Tanzania. En 1960, descubrieron el famoso fósil OH 7, compuesto por fragmentos de cráneo, mandíbula, dientes y huesos de la mano. Como Jonathan participó activamente en el hallazgo, el ejemplar recibió el apodo de “Johnny’s Child” o “el niño de Johnny”. A partir del análisis de estos restos, en 1964 Louis Leakey, Philip Tobias y John Napier propusieron oficialmente una nueva especie: Homo habilis.

El nombre elegido no fue casual. En aquel momento, los investigadores pensaban que estaban frente al primer homínido capaz de fabricar herramientas de piedra de manera sistemática. Décadas después aparecerían descubrimientos que volverían más compleja esta historia, pero el papel del Homo habilis sigue siendo extraordinario. Este homínido vivió aproximadamente hace 2.4 y 1.4 millones de años, principalmente en África oriental y posiblemente también en algunas regiones del sur del continente. Era una época de grandes cambios ambientales: muchas zonas boscosas daban paso a paisajes más abiertos y secos.

Físicamente, el Homo habilis era pequeño comparado con nosotros. Los adultos medían aproximadamente entre 1.00 y 1.35 metros de altura y pesaban cerca de 32 kilogramos en promedio. Su cuerpo conservaba características heredadas de ancestros más arborícolas: brazos relativamente largos, piernas más cortas y dedos con cierta curvatura. Esto indica que, aunque caminaba de manera bípeda sobre el suelo, todavía era capaz de trepar árboles con eficacia, probablemente para descansar, buscar alimento o protegerse de depredadores durante la noche.

Su cara era algo proyectada hacia adelante y la dentición seguía siendo robusta. De hecho, aunque durante mucho tiempo se pensó que tenía dientes más pequeños, actualmente se reconoce que conservaba molares relativamente grandes y esmalte grueso en comparación con especies posteriores del género Homo. Esto sugiere que seguía consumiendo una proporción importante de alimentos vegetales resistentes, como raíces, semillas y material fibroso.

Pero quizá el cambio más llamativo estaba dentro del cráneo. El volumen cerebral del Homo habilis se encontraba aproximadamente entre 500 y 700 centímetros cúbicos —aunque algunos fósiles se han estimado ligeramente por encima de ese rango—, claramente mayor que el observado en muchos australopitecos. Aunque seguía siendo apenas alrededor de la mitad del volumen cerebral promedio de un humano moderno, este incremento pudo haber favorecido una conducta más flexible, mejor coordinación manual y una capacidad creciente para resolver problemas.

Sus manos conservaban características útiles para sujetarse y trepar, pero también mostraban adaptaciones que permitían un agarre más preciso. Esa combinación abrió la puerta a una innovación que cambiaría para siempre la relación entre los homínidos y el entorno: el uso sistemático de herramientas de piedra.

Durante mucho tiempo, el Homo habilis fue considerado el inventor de la tecnología olduvayense u olduvayana, el conjunto de herramientas de piedra más antiguo ampliamente asociado con el género Homo. Estas herramientas eran simples pero ingeniosas: núcleos golpeados para desprender lascas afiladas que servían para cortar tejidos, procesar alimentos o romper huesos. Imagina recoger dos piedras junto a un río y descubrir que, golpeándolas correctamente, puedes fabricar un borde cortante. No era tecnología sofisticada, pero representaba un salto enorme.

Sin embargo, aquí aparece una de las sorpresas más interesantes de la paleoantropología moderna. En 2015, se anunciaron herramientas descubiertas en Lomekwi, Kenia, con una antigüedad cercana a 3.3 millones de años, es decir, mucho antes de la aparición del Homo habilis. Aun así, el Homo habilis sigue siendo uno de los primeros usuarios sistemáticos y exitosos de esta tecnología.

¿Y qué comía? Durante décadas se imaginó al Homo habilis como un cazador activo que perseguía animales por la sabana. Hoy el panorama parece más complejo. Muchas evidencias apuntan a que era principalmente un oportunista: recolectaba plantas, frutos, raíces y semillas, y complementaba su alimentación con carne obtenida mediante carroñeo o aprovechando restos dejados por grandes depredadores. Sus herramientas le habrían permitido cortar tejidos y acceder al tuétano dentro de los huesos, una fuente rica en energía.

También sabemos que la evolución humana no fue una carrera donde una especie reemplazó inmediatamente a otra. La evidencia fósil sugiere que el Homo habilis coexistió durante cientos de miles de años con especies posteriores como Homo erectus. Además, algunos fósiles han generado intensos debates científicos. Uno de los más conocidos es KNM-ER 1470, encontrado en Kenia, que llevó a proponer que parte de los restos atribuidos originalmente a Homo habilis podrían pertenecer en realidad a otra especie cercana: Homo rudolfensis, caracterizada por un rostro más plano y dimensiones corporales distintas.

De hecho, la clasificación del Homo habilis sigue siendo motivo de discusión. Cuando fue presentado oficialmente en 1964, varios investigadores rechazaron incluirlo dentro del género Homo y argumentaron que era simplemente un australopiteco con un cerebro ligeramente mayor. Aunque hoy la mayoría lo reconoce como una especie válida, algunos debates continúan abiertos.

Lo más interesante del Homo habilis no es que fuera el más fuerte, el más rápido o el más inteligente. Es que representa uno de esos momentos de transición que muestran cómo la evolución ocurre poco a poco, mediante cambios acumulados y experimentos biológicos. Conservaba rasgos antiguos —como la capacidad de trepar— pero al mismo tiempo ya exhibía señales de innovación tecnológica, adaptación y flexibilidad conductual.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (09 junio 2026). Homo habilis: herramientas, cómo era físicamente, qué comía. Celeberrima.com. Última actualización el 09 junio 2026.