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Hacienda del Venadito: la caída de Mina y Moreno

La historia del rancho de El Venadito, en el Bajío guanajuatense, está ligada a uno de los episodios más dramáticos de la campaña de Francisco Javier Mina en la Nueva España. En la madrugada del 27 de octubre de 1817, aquel pequeño paraje se convirtió en escenario de la muerte del insurgente Pedro Moreno y de la captura de Mina, acontecimientos que tuvieron importantes consecuencias para la lucha independentista.

Para entender lo ocurrido hay que retroceder unos meses. Francisco Javier Mina era un militar liberal español que había combatido contra las tropas de Napoleón y que posteriormente se enfrentó al absolutismo de Fernando VII. En 1817 cruzó el Atlántico y llegó a la Nueva España para incorporarse a la lucha contra el gobierno virreinal. Desembarcó en Soto la Marina, en la actual Tamaulipas, el 15 de abril de ese año, acompañado por una expedición de varios cientos de hombres. Poco después se internó en el territorio novohispano y terminó uniéndose a distintos grupos insurgentes. En el Bajío estableció una estrecha relación con Pedro Moreno, uno de los principales jefes insurgentes de la región.

Mina y Moreno participaron juntos en diversas operaciones y se refugiaron en el Fuerte del Sombrero, en la región de la Sierra de Comanja. El fuerte fue sitiado por las fuerzas realistas de Pascual Liñán durante el verano de 1817. Mina logró escapar del cerco y continuó combatiendo, mientras la situación de los insurgentes se hacía cada vez más difícil. Después de varias operaciones, Mina intentó atacar Guanajuato el 25 de octubre de 1817, pero fue rechazado. Tras ese fracaso decidió dispersar buena parte de sus fuerzas y retirarse con un grupo reducido de hombres.

Fue entonces cuando Mina y Pedro Moreno llegaron al rancho de El Venadito, perteneciente a la hacienda de La Tlachiquera. Las fuentes históricas lo sitúan en la región de Guanajuato, cerca de Silao. Allí, los insurgentes buscaron refugio y pasaron la noche, probablemente confiados en que aquel lugar les permitiría descansar y reorganizarse.

Sin embargo, los realistas ya estaban tras sus pasos. Al amanecer del 27 de octubre de 1817, las fuerzas comandadas por el teniente coronel Francisco de Orrantia sorprendieron a los insurgentes. El ataque fue rápido y tomó desprevenidos a Mina, Moreno y sus hombres. Mina fue capturado con vida, mientras que Pedro Moreno intentó escapar y enfrentarse a sus perseguidores. Las fuentes coinciden en que Moreno murió durante el combate y que posteriormente su cuerpo fue decapitado. Orrantia llevó su cabeza a Silao clavada en una lanza, como trofeo de guerra y como instrumento de intimidación.

La escena adquirió un carácter especialmente dramático porque Moreno fue sorprendido mientras descansaba. Algunas narraciones posteriores cuentan que se levantó apresuradamente, sin tiempo para vestirse completamente, tomó su espada y corrió hacia unas peñas cercanas. Allí intentó resistir hasta el último momento.

Francisco Javier Mina tuvo un destino igualmente trágico. Después de ser capturado en El Venadito, fue trasladado primero a Silao y posteriormente quedó bajo la autoridad de Pascual Liñán. Finalmente fue conducido al Cerro del Bellaco, cerca del Fuerte de los Remedios, donde fue fusilado el 11 de noviembre de 1817, apenas quince días después de su captura. Tenía solamente 28 años.

La captura de Mina representó un golpe severo para las fuerzas insurgentes que habían encontrado en él un jefe militar capaz de renovar temporalmente la lucha en el Bajío, pero no significó por sí sola el final de la resistencia insurgente. Después de su muerte continuaron existiendo importantes núcleos rebeldes en distintas regiones de la Nueva España. El Fuerte de los Remedios, por ejemplo, continuó resistiendo hasta comienzos de 1818.

Mina no llegó a la Nueva España simplemente para luchar por la independencia de un territorio que conociera previamente. Su lucha estaba relacionada también con su oposición al absolutismo de Fernando VII y con sus convicciones liberales. Para él, combatir al régimen absolutista en América podía contribuir también a la causa liberal española.

El rancho de El Venadito quedó así asociado para siempre con uno de los episodios más trágicos de la campaña de Mina. En unas pocas horas, Pedro Moreno murió, su cuerpo fue profanado y su cabeza exhibida públicamente; Francisco Javier Mina fue capturado y fusilado pocos días después.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (20 septiembre 2026). Hacienda del Venadito: la caída de Mina y Moreno. Celeberrima.com. Última actualización el 20 septiembre 2026.