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¿Quién fue Giambattista Vico?
Giambattista Vico fue un filósofo, historiador y jurista italiano cuya obra marcó un antes y un después en la teoría de la historia y el pensamiento filosófico sobre el desarrollo humano y social. Nacido en Nápoles el 23 de junio de 1668. Su formación temprana fue principalmente autodidacta. Tras abandonar sus estudios iniciales en medicina, Vico se centró en la carrera de derecho en la Universidad de Nápoles, donde más tarde ejerció como profesor de retórica durante más de cuatro décadas.
Su vida estuvo marcada por dificultades económicas y una salud delicada, pero su dedicación intelectual y su talento le permitieron desarrollar una visión singular sobre la historia y la cultura. Vico defendió una concepción cíclica de la historia humana, articulada en la idea de corsi e ricorsi (cursos y recesos), donde las sociedades atraviesan etapas repetitivas de desarrollo, decadencia y renacimiento.
Su obra magna, Principios de una ciencia nueva acerca de la naturaleza común de las naciones (1725), también conocida como Ciencia Nueva, buscó establecer una nueva forma de comprender y sistematizar la historia como una ciencia autónoma que trasciende la mera enumeración de hechos. Vico propuso la noción de que la historia está guiada por leyes universales que reflejan la naturaleza humana y la providencia divina, oponiéndose al racionalismo mecanicista de su tiempo y defendiendo una visión holística y compleja del conocimiento humano, basada en el entendimiento de los mitos, las instituciones y el lenguaje como expresiones centrales del desarrollo cultural.
Además, Vico fue pionero en la semiótica y las ciencias sociales al asegurar que la verdad emerge del hacer humano, y que sólo a través de la creación y experiencia se puede comprender el mundo. Falleció en Nápoles el 23 de enero de 1744.
Sobre el cogito y la noción de ideas claras y distintas
Vico rechaza dos pilares del pensamiento de Descartes: el cogito y la noción de ideas claras y distintas. Para él, el cogito no puede constituir el fundamento del conocimiento porque el ser humano no piensa antes de existir, primero experimenta la vida y sólo posteriormente adquiere conciencia reflexiva. Las personas sienten antes de advertir, advierten antes de reflexionar y alcanzan la reflexión sólo en la madurez. La experiencia vital precede a cualquier elaboración racional sobre ella.
Respecto a las ideas claras y distintas, Vico únicamente las considera válidas en matemáticas, disciplina construida por los seres humanos a partir de axiomas precisos. Según Vico, cada ciencia debe emplear el método adecuado a su objeto: el cartesiano en matemáticas, el inductivo baconiano en las ciencias experimentales y, para la historia, un método igualmente inductivo basado en los hechos.
Corsi e ricorsi
Vico atribuye mayor certidumbre a la historia que a las ciencias experimentales, pues, si la naturaleza es obra de Dios, la historia es obra de los seres humanos y, por ello, más accesible a la comprensión humana. El método experimental debe completarse con una interpretación ideal que esclarezca las leyes que rigen el desarrollo humano, otorgándole sentido a la historia y orientando la reflexión filosófica.
También sostiene que una forma compartida de conducta permite interpretar a las civilizaciones mediante una ley aplicable a toda la historia humana: los pueblos pasan de una vida regida por la sensación, a otra dominada por la fantasía, y finalmente alcanzan la edad de la razón. Vico denomina estas etapas la época de los dioses, la de los héroes y la de los hombres, respectivamente.
En la primera etapa, los seres humanos viven en una barbarie que sólo logra organizarse cuando surge la familia. Dado que son incapaces de explicar los fenómenos naturales e interpretan el mundo como regido por fuerzas misteriosas y divinas, se expresan mediante imágenes y utilizan el lenguaje poético.
Con el tiempo, los más capaces ampliaron sus posesiones y se formaron desigualdades que dieron origen a la segunda edad vinculada a un régimen aristocrático. Esta estructura social produjo un conflicto inevitable entre quienes deseaban preservar privilegios y quienes aspiraban a obtenerlos. Gradualmente, los pueblos avanzaron hacia la tercera edad: la etapa humana, fundada en la razón y la igualdad.
Esta concepción se aplica a cada pueblo de manera independiente. Vico sostiene que griegos y romanos transitaron por las tres edades hasta caer finalmente en una nueva forma de barbarie. Esta dinámica constituye, para Vico, la ley fundamental de la historia, corsi e ricorsi, el avance y el retorno de las civilizaciones. Toda cultura nace, se desarrolla y declina. Cuando un ciclo se extingue y la racionalidad llega a su extremo, la civilización decae, pero también renace. Roma no termina con la caída del Imperio, sino que resurge durante los primeros siglos medievales. Como cristiano, Vico considera imposible la extinción de la civilización cristiana, podrán desaparecer sus formas externas, pero su verdad esencial perdurará más allá de los cambios históricos.
El pensamiento de Vico introduce la idea de una evolución cíclica y renovada, la existencia de una conciencia común a todos los pueblos y la afirmación de que la auténtica ciencia del ser humano es la historia. Para Vico, la historia es un proceso continuo guiado por una providencia divina operante a través de las acciones humanas. Este proceso se mueve desde la poesía hacia la inteligencia, de la edad de los dioses a la edad de la razón, de la fantasía al intelecto, para luego recomenzar en un nuevo ciclo.
Referencias:
- Xirau, R. (1998). Introducción a la historia de la filosofía. Universidad Nacional Autónoma de México.
- Giambattista Vico – Wikipedia, la enciclopedia libre, (17/11/2025).
- Giambattista Vico – Encyclopaedia Herder, (17/11/2025).
- Giambattista Vico | Italian Philosopher & Historian | Britannica, (17/11/2025).
- Vico, Giambattista | Enciclopedia de Filosofía de Internet, (17/11/2025).