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Estoicos: quiénes eran, el universo como una única sustancia

Esta corriente surgió en Atenas durante el siglo III a. C., se desarrolló a lo largo de varios siglos y mantuvo un núcleo común de ideas. Como los estoicos concebían el universo como una única sustancia, su metafísica se presenta simultáneamente como física y teología. Dios y la naturaleza son realidades idénticas; por ello, el estoicismo puede considerarse una escuela panteísta. Zenón de Citio fue su fundador.

La idea central de la metafísica estoica reside en la doctrina de las mezclas, que distingue tres tipos: la mezcla por yuxtaposición o agregación —donde los cuerpos conservan su integridad y propiedades, como una piedra junto a un árbol—; la mezcla por fusión —en la que los cuerpos pierden su identidad y se transforman en una sustancia homogénea, como ocurre en la aleación de dos metales—; y la mezcla estoica —en la que los cuerpos conservan sus propiedades individuales pero ocupan el mismo lugar, como una gota de vino en una gran cantidad de agua—. Esta última simboliza la estructura misma del universo: lo corpóreo y lo incorpóreo entrelazados. Así, Dios se halla íntimamente unido al universo, sin posibilidad de separación. En consecuencia, los nombres atribuidos a Dios, universo, naturaleza, razón o destino pueden variar sin alterar su esencia: una fuerza que ordena todas las cosas. El mundo, por tanto, es una mezcla total, una única sustancia gobernada por la razón, pues todo cuanto existe participa de los principios rectores del universo: razón y Dios. El destino, por ello, es racional y también divino.

Si el mundo es una única sustancia, los seres humanos forman parte de ella; en otras palabras, son parte de Dios y de la naturaleza. Si la razón gobierna el cosmos, no hay lugar para el azar ni para la libre elección entendida como la facultad de obrar al margen del orden causal del destino. Al estar el universo regido por la razón, la ética debe basarse en la aceptación racional del orden universal. Por ello, la moral estoica es, en esencia, una moral de la razón pura y de la conformidad con la naturaleza.

Los estoicos sostienen que una cosa es justa o injusta, y que la virtud no es un término medio, sino un fin en sí misma. Todos los seres humanos, al formar parte de una naturaleza racional, poseen el potencial de alcanzar la virtud. Así, la acción moral consiste en una voluntad recta, guiada por la razón absoluta: el sabio conoce la realidad, la acepta y actúa de acuerdo con ella.

¿Cómo hablar de libertad cuando todo está predeterminado? Para resolver este dilema, los estoicos reinterpretan el concepto de libertad. Para ellos, la libertad no consiste en elegir, sino en liberarse. Es libre quien comprende sus propias determinaciones y las acepta plenamente. Algunas cosas están bajo nuestro dominio; otras, no.

Los primeros estoicos defendieron la igualdad natural de todos los seres humanos, independientemente de su condición de esclavos o libres, lo que resultó revolucionario en su contexto social. Dado que todos los hombres poseen la capacidad de razonar, todos son iguales en su potencial para la virtud.

Por último, para los estoicos, la sensación es el primer paso hacia el conocimiento: produce una impresión en la mente; luego, los objetos percibidos se reconocen y aceptan, y posteriormente se razona sobre los datos que aportan los sentidos. El conocimiento avanza, así, desde la recepción de las sensaciones hasta la comprensión racional del mundo.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (23 octubre 2025). Estoicos: quiénes eran, el universo como una única sustancia. Celeberrima.com. Última actualización el 23 octubre 2025.