Menú Cerrar

Ejército Trigarante: de Iguala a la independencia y la entrada a la Ciudad de México

En México, en 1821, dos antiguos enemigos se unieron para formar el Ejército Trigarante, también llamado Ejército de las Tres Garantías, una fuerza militar que desempeñó un papel decisivo en la consumación de la Independencia de México después de once años de guerra. Para entender su nacimiento hay que regresar a principios de 1821. Agustín de Iturbide, un militar criollo que había combatido durante años contra los insurgentes en defensa del gobierno virreinal, recibió el mando de las tropas destinadas a combatir a Vicente Guerrero, uno de los principales dirigentes insurgentes que todavía resistía en el sur. Pero la situación política había cambiado. La restauración de la Constitución de Cádiz en España en 1820 había generado nuevas tensiones entre los grupos que defendían distintos proyectos para el futuro de Nueva España, y algunos antiguos realistas comenzaron a considerar que la independencia podía ser una alternativa para preservar determinados intereses y evitar una transformación más profunda.

Iturbide buscó entonces llegar a un acuerdo con Guerrero. Hubo intercambio de cartas y finalmente se produjo un encuentro entre ambos líderes. La tradición histórica convirtió ese episodio en el famoso “Abrazo de Acatempan”, símbolo de la reconciliación entre insurgentes y realistas. Ambos llegaron a un acuerdo político y militar que permitió unir fuerzas anteriormente enfrentadas.

El resultado de ese proceso fue el Plan de Iguala, proclamado el 24 de febrero de 1821. El documento establecía tres principios fundamentales, conocidos como las “Tres Garantías”: Religión, Independencia y Unión. La primera defendía la religión católica como religión de la nueva nación; la segunda planteaba la independencia de Nueva España respecto de cualquier otra potencia; y la tercera proponía la unión entre los habitantes del país, incluidos americanos y europeos. El objetivo era reunir bajo un mismo proyecto a grupos que durante años habían estado enfrentados. El propio Plan de Iguala establecía la creación de un ejército encargado de proteger estas tres garantías: el Ejército de las Tres Garantías, nombre del que surgió la denominación de Ejército Trigarante.

Así comenzó una de las transformaciones políticas y militares más importantes de la historia de México. Las fuerzas de Iturbide se combinaron con contingentes insurgentes vinculados con Guerrero y, poco a poco, numerosos oficiales, soldados, milicias, pueblos y ciudades se fueron adhiriendo al Plan de Iguala. En buena medida, la campaña avanzó mediante una combinación de negociaciones, adhesiones, cambios de bando y acciones militares.

El ejército fue creciendo con rapidez. Para septiembre de 1821, alrededor de dieciséis mil hombres participaron en la entrada triunfal a la Ciudad de México. Aquella fuerza reunía soldados provenientes de distintas experiencias políticas y militares. Había antiguos realistas que habían abrazado el Plan de Iguala, insurgentes que habían combatido durante años contra el gobierno virreinal y otros contingentes que se incorporaron durante la campaña.

El Ejército Trigarante también tuvo un símbolo que rápidamente se convirtió en uno de los antecedentes más importantes de la bandera mexicana actual. En Iguala se confeccionó una bandera asociada al nuevo movimiento, tradicionalmente atribuida al sastre José Magdaleno Ocampo. Tenía tres franjas diagonales de color blanco, verde y rojo, relacionadas con las tres garantías: Religión, Independencia y Unión. Su diseño fue un antecedente fundamental, pero la bandera cambió posteriormente: las franjas se dispusieron verticalmente y se modificaron otros elementos.

La campaña avanzó durante la primavera y el verano de 1821. Mientras distintas regiones se incorporaban al proyecto trigarante, el control del gobierno virreinal se debilitaba. Hubo enfrentamientos, pero también numerosas capitulaciones y adhesiones. Entre los combates se encuentra el de Azcapotzalco, librado el 19 de agosto de 1821, uno de los últimos enfrentamientos importantes antes de la entrada del Ejército Trigarante en la capital.

Mientras tanto, en Veracruz había desembarcado Juan O’Donojú, quien llegó con el cargo de jefe político superior de Nueva España y capitán general. Al comprobar la situación militar y política, O’Donojú negoció con Iturbide. El 24 de agosto de 1821 ambos firmaron los Tratados de Córdoba. El documento reconocía a México como una nación soberana e independiente y proponía establecer un Imperio Mexicano bajo una monarquía constitucional. Sin embargo, los Tratados de Córdoba no fueron ratificados por la Corona española y, por lo tanto, España no reconoció mediante ese documento la independencia mexicana. Aun así, el acuerdo contribuyó a acelerar la salida de las fuerzas realistas de la capital y a consolidar el nuevo orden político.

En esos días también aparece una de las historias gastronómicas más famosas relacionadas con la Independencia: la de los chiles en nogada. Según la tradición más difundida, las monjas agustinas del convento de Santa Mónica, en Puebla, prepararon el platillo para homenajear a Iturbide durante su paso por la ciudad y utilizaron ingredientes cuyos colores recordaban los del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo.

Finalmente llegó el momento decisivo. El 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró triunfalmente en la Ciudad de México. Cerca de dieciséis mil hombres participaron en aquel desfile que fue recibido con entusiasmo por buena parte de la población. La entrada tuvo un enorme significado simbólico: después de once años de guerra, la capital quedaba bajo el control de las fuerzas que habían proclamado la independencia. La entrada se produjo por la zona de la actual avenida Madero, entonces conocida como la calle de Plateros. El ayuntamiento recibió a Iturbide y se realizaron ceremonias y actos públicos para celebrar la consumación de la Independencia.

Al día siguiente, el 28 de septiembre, la Junta Provisional Gubernativa firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Con ello quedó formalizada la declaración de independencia del nuevo Estado. El país que nacía, sin embargo, no sería todavía la república que conocemos actualmente. El Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba habían planteado una monarquía constitucional, y en 1822 Agustín de Iturbide sería proclamado emperador de México con el nombre de Agustín I. Su imperio duraría poco y terminaría en 1823, abriendo el camino a la organización republicana.

El Ejército Trigarante fue el resultado de una alianza entre grupos que durante años habían sido enemigos y que, ante las nuevas circunstancias políticas, encontraron un proyecto común. Su campaña combinó combates, negociaciones, capitulaciones y adhesiones, hasta hacer posible la entrada triunfal en la capital el 27 de septiembre de 1821. Sin embargo, aquella unión no eliminó las diferencias políticas ni resolvió todos los problemas del nuevo país. México apenas comenzaba su vida independiente y pronto surgirían nuevas disputas sobre la forma de gobierno, el poder y el futuro de la nación.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (07 septiembre 2026). Ejército Trigarante: de Iguala a la independencia y la entrada a la Ciudad de México. Celeberrima.com. Última actualización el 07 septiembre 2026.