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¿Qué es el crowdsourcing? ¿Cuál la diferencia con crowdfunding?

¡Tienes que resolver un problema enorme! Algo como armar un rompecabezas de miles de piezas, pero en lugar de enfrentarte a él sin ayuda durante semanas decides invitar a cientos, miles o incluso millones de personas para que cada una aporte una pequeña parte. Esa idea ayuda a entender qué es el crowdsourcing, un modelo de colaboración que consiste en recurrir a una multitud de personas, generalmente a través de internet, para aportar ideas, conocimientos, datos, trabajo, creatividad o soluciones a un problema. La palabra nació en 2006, cuando el periodista Jeff Howe y su editor Mark Robinson la utilizaron en la revista Wired. La idea central era describir una práctica en la que una actividad que antes podía realizar un empleado o un grupo reducido se abría a una comunidad amplia e indefinida de participantes.

Aunque el término es relativamente reciente, recurrir a la participación de muchas personas para resolver problemas no nació con internet. Uno de los antecedentes más conocidos se remonta al siglo XVIII, cuando el gobierno británico estableció el llamado Premio de la Longitud para encontrar una manera fiable de determinar la posición de los barcos en el mar. El problema era en especial importante porque calcular correctamente la longitud geográfica resultaba fundamental para la navegación. El relojero inglés John Harrison, que no pertenecía a la élite científica de su época, desarrolló una serie de relojes marinos de gran precisión que terminaron proporcionando una solución práctica al problema. Una convocatoria abierta puede permitir que personas fuera de los círculos académicos tradicionales aporten soluciones valiosas.

Otro antecedente importante se encuentra en la elaboración del Oxford English Dictionary, cuya construcción contó con numerosas contribuciones voluntarias. Personas de diferentes lugares enviaban ejemplos de palabras y de sus usos para ayudar a los editores a documentar la lengua inglesa. Sin embargo, fue la llegada de internet la que transformó radicalmente este tipo de colaboración. Una persona con una computadora o un teléfono podía participar desde prácticamente cualquier lugar y aportar información, fotografías, traducciones, conocimientos, observaciones o trabajo sin necesidad de encontrarse físicamente con los demás participantes.

Uno de los ejemplos más conocidos es Wikipedia. La enciclopedia libre se construye mediante la colaboración de una comunidad internacional de voluntarios que redactan, amplían, corrigen y revisan artículos. No existe una única oficina donde un ejército de empleados escriba todo el contenido; buena parte del conocimiento se construye mediante miles de contribuciones individuales que, después de pasar por distintos mecanismos de revisión y edición, terminan formando un enorme repositorio de información. Wikipedia también demuestra algo fundamental: el crowdsourcing no significa simplemente permitir que cualquiera publique cualquier cosa, sino establecer reglas, procesos de revisión y mecanismos comunitarios capaces de transformar muchas aportaciones individuales en un resultado útil.

El software de código abierto ofrece otro ejemplo. Proyectos como Linux han sido desarrollados durante décadas mediante la participación de programadores de diferentes lugares y organizaciones. Algunas personas colaboran por interés personal, otras trabajan para empresas que aportan código y otras participan por motivos académicos o profesionales. El resultado es un modelo de desarrollo en el que una comunidad distribuida puede construir y mantener herramientas tecnológicas de enorme importancia.

Un caso famoso fue el concurso organizado por Netflix en 2006, que ofreció un premio de un millón de dólares al equipo que consiguiera mejorar significativamente su sistema de recomendación de películas. La competencia atrajo a miles de participantes y equipos de diferentes partes del mundo, convirtiéndose en uno de los ejemplos más conocidos de innovación abierta basada en una comunidad distribuida. Una empresa puede abrir un problema tecnológico a personas externas y aprovechar conocimientos que quizá no están disponibles dentro de su propia organización.

El crowdsourcing también puede aparecer en actividades aparentemente cotidianas. Las aplicaciones de navegación y tráfico, por ejemplo, aprovechan los reportes de sus usuarios para conocer accidentes, obstáculos, cierres de calles y otras incidencias. Waze es uno de los ejemplos más conocidos: su comunidad aporta información sobre lo que ocurre en las carreteras y esa información puede ayudar a otros conductores. Sin embargo, Waze también puede utilizar otras fuentes de información y datos, pero la participación de los usuarios constituye una parte fundamental de su propuesta colaborativa.

En muchas ocasiones, el crowdsourcing se utiliza para encontrar ideas y soluciones creativas. Lego Ideas, por ejemplo, permite que los aficionados propongan diseños para nuevos productos y que la comunidad valore esas propuestas. De esta manera, los consumidores dejan de ser únicamente compradores y pueden convertirse también en participantes del proceso de innovación. Algo parecido sucede en numerosos concursos y plataformas de innovación abierta, donde empresas presentan problemas concretos y ofrecen premios a quienes encuentran soluciones. Este sistema puede ser muy eficaz, aunque también genera discusiones sobre la propiedad intelectual, el valor de las ideas aportadas y la relación entre las recompensas ofrecidas y los beneficios que puede obtener posteriormente una empresa.

La ciencia también ha encontrado en el crowdsourcing una herramienta poderosa. El proyecto Foldit convirtió determinados problemas relacionados con el plegamiento y diseño de proteínas en desafíos interactivos que podían ser resueltos por participantes de todo el mundo. La importancia de este proyecto radica en que demostró que personas que no necesariamente pertenecían a laboratorios de investigación podían contribuir a problemas científicos mediante una combinación de intuición humana, colaboración y herramientas computacionales. Los participantes de Foldit han conseguido resultados relevantes en problemas de estructura y diseño de proteínas.

Otro ejemplo es Galaxy Zoo, un proyecto de ciencia ciudadana en el que voluntarios ayudan a clasificar galaxias y otros objetos astronómicos a partir de imágenes obtenidas por telescopios. La razón para recurrir a miles de personas es sencilla: existen cantidades enormes de imágenes y datos que pueden ser difíciles de analizar exclusivamente mediante métodos tradicionales. Al distribuir una parte de la tarea entre muchas personas, los investigadores pueden procesar grandes volúmenes de información y, al mismo tiempo, detectar fenómenos que merecen un análisis científico más detallado.

Incluso el lenguaje puede convertirse en materia de crowdsourcing. En sus primeros años, Duolingo planteó un modelo en el que las personas podían aprender idiomas mientras contribuían a traducir textos reales de internet. La idea consistía en aprovechar los ejercicios y respuestas de los estudiantes para producir traducciones que después podían ser revisadas y mejoradas. Aunque el servicio evolucionó posteriormente hacia un modelo centrado principalmente en el aprendizaje de idiomas, su planteamiento original constituye un ejemplo interesante de cómo una actividad realizada por millones de usuarios puede generar simultáneamente un servicio para ellos y un resultado adicional.

Una variante especialmente llamativa es la participación del público en decisiones que parecen demasiado importantes o curiosas para dejarse en manos de una multitud. En 2016, el gobierno británico organizó una consulta pública para elegir el nombre de un nuevo buque de investigación polar valorado en unos 200 millones de libras. El nombre Boaty McBoatface obtuvo más de 124000 votos y se convirtió en el gran ganador de la votación. Sin embargo, el gobierno decidió que el buque llevaría oficialmente el nombre RRS Sir David Attenborough. Para conservar parte de la elección popular, Boaty McBoatface terminó siendo utilizado como nombre de uno de los vehículos submarinos de investigación asociados al proyecto. El episodio se convirtió en una demostración divertida de una de las grandes lecciones del crowdsourcing: abrir una decisión al público significa aceptar también resultados que quizá nadie había previsto.

El crowdsourcing también puede utilizarse para recopilar información destinada a investigaciones. En estos casos, personas distribuidas por internet pueden analizar fotografías, mapas, documentos, videos y otros datos públicos para identificar lugares, reconstruir acontecimientos o encontrar conexiones que serían difíciles de detectar individualmente. Este tipo de colaboración puede ser muy útil, pero requiere especial cuidado, porque la información obtenida de fuentes abiertas puede ser incompleta, errónea o estar mal interpretada.

Existe además una relación cercana entre crowdsourcing y crowdfunding. Ambos conceptos aprovechan la participación de muchas personas, pero no son exactamente lo mismo. En el crowdsourcing se pueden solicitar conocimientos, ideas, datos, trabajo o creatividad; en el crowdfunding, el elemento central es la financiación, es decir, reunir pequeñas o grandes aportaciones económicas de numerosas personas para apoyar un proyecto.

Una persona puede encontrar una solución brillante, pero una comunidad formada por individuos con experiencias, conocimientos y formas de pensar diferentes puede generar una gran variedad de propuestas. Sin embargo, reunir a una multitud no garantiza por sí mismo un buen resultado. Hace falta definir con claridad el problema, explicar qué tipo de contribuciones se necesitan, establecer mecanismos para evaluarlas y, cuando sea necesario, ofrecer incentivos económicos, reconocimiento o algún otro tipo de recompensa.

Por eso, el crowdsourcing puede reducir costos, acelerar determinadas actividades, ampliar la capacidad de una organización y favorecer la innovación, pero también puede producir información repetida, errores, ruido o conflictos cuando no existen mecanismos adecuados de selección y verificación. Además, plantea cuestiones importantes sobre quién se beneficia de las contribuciones de la multitud, cómo se recompensa a quienes participan y quién conserva los derechos sobre las ideas o productos generados.

El crowdsourcing representa una transformación importante en la manera de resolver problemas. Antes, muchas actividades estaban limitadas por el número de personas disponibles dentro de una organización o por la distancia geográfica entre los participantes. Internet redujo enormemente esas barreras y permitió conectar a personas que quizá nunca llegarían a conocerse personalmente. Hoy podemos encontrar ejemplos de este tipo de colaboración en enciclopedias, mapas, software, ciencia, traducción, diseño, innovación empresarial y muchas otras actividades. Cada participante puede aportar algo aparentemente pequeño, pero cuando esas contribuciones se coordinan mediante una plataforma y un objetivo común, el resultado puede adquirir una escala extraordinaria.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (15 agosto 2026). ¿Qué es el crowdsourcing? ¿Cuál la diferencia con crowdfunding?. Celeberrima.com. Última actualización el 15 agosto 2026.