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¿Qué fue la Conspiración de Valladolid de 1809?

A finales de 1809, en la ciudad de Valladolid, capital de la intendencia de Michoacán y actual Morelia, un grupo de criollos comenzó a reunirse en secreto para discutir qué debía hacerse ante la profunda crisis política que atravesaba la monarquía española. Aquellas reuniones dieron origen a la llamada Conspiración de Valladolid, uno de los primeros movimientos organizados que buscaron establecer un gobierno autónomo en la Nueva España y que, aunque fracasó antes de poder levantarse, se convirtió en un antecedente importante del proceso que desembocaría en la Independencia de México.

Para comprender por qué surgió esta conspiración es necesario retroceder a 1808. Ese año, las tropas de Napoleón Bonaparte invadieron la península ibérica y, en medio de una crisis política, Carlos IV y su hijo Fernando VII abdicaron. Napoleón colocó en el trono español a su hermano José Bonaparte. Fernando VII quedó prisionero y buena parte de los territorios de la monarquía española comenzó a debatir quién tenía derecho a ejercer el gobierno mientras el rey legítimo permaneciera ausente. En la Nueva España, la crisis provocó una fuerte discusión entre quienes defendían el poder de las autoridades virreinales y quienes consideraban que, ante la ausencia del monarca, los habitantes del territorio podían organizar un gobierno provisional que actuara en su nombre.

En la Ciudad de México ya se había producido en 1808 un intento de crear una junta de gobierno. El ayuntamiento, con personajes como Francisco Primo de Verdad y Juan Francisco de Azcárate, sostuvo que las autoridades locales podían asumir temporalmente el gobierno mientras Fernando VII recuperaba el trono. La iniciativa fue derrotada mediante el golpe que terminó con el gobierno del virrey José de Iturrigaray y con la detención de varios de sus promotores.

En Valladolid, esas ideas encontraron terreno fértil. Desde septiembre de 1809 comenzaron a celebrarse reuniones en las que participaron militares, abogados, religiosos y otros miembros de las élites locales. Entre los principales protagonistas estuvieron José Mariano Michelena, teniente del Regimiento de Infantería de Línea de la Corona, José María García Obeso, capitán de milicias de infantería, y el franciscano Vicente de Santa María. También participaron personajes como Nicolás Michelena, José María Izazaga, Manuel Ruiz de Chávez y José Antonio Soto Saldaña, entre otros.

Las reuniones podían presentarse como tertulias y encuentros sociales, una forma de evitar que las autoridades sospecharan de sus verdaderos propósitos. Sin embargo, detrás de esas conversaciones había un proyecto político bastante concreto. Los conspiradores pretendían establecer una junta o congreso que gobernara la Nueva España en nombre de Fernando VII. Su propuesta era que los habitantes de la Nueva España debían ser capaces de conservar el territorio y gobernarlo mientras se esperaba el regreso del legítimo monarca. La crisis de la monarquía abrió una pregunta: si el rey estaba ausente, ¿quién debía ejercer la soberanía y gobernar los territorios americanos?

Los conspiradores de Valladolid intentaron además conseguir apoyos fuera de la ciudad. Mariano Michelena viajó a Pátzcuaro y posteriormente a Querétaro, donde estableció relaciones con el corregidor Miguel Domínguez y tuvo contacto con Ignacio Allende, a quien conocía desde antes. Otros participantes fueron enviados a diferentes localidades para buscar apoyo. La conspiración no fue un episodio completamente aislado, sino que formó parte de una red de discusiones políticas que se extendía por distintas regiones de la Nueva España.

Según testimonios posteriores, los conspiradores confiaban en el Regimiento Provincial de Infantería, en las tropas relacionadas con Michelena y en el respaldo de pueblos indígenas y otros sectores de la población. Se esperaba reunir entre dieciocho y veinte mil indígenas y castas, y una de las promesas utilizadas para conseguir apoyo era la abolición del tributo. El proyecto tenía una dimensión social que preocupaba especialmente a las autoridades y a los grupos peninsulares.

El levantamiento estaba previsto para el 21 de diciembre de 1809. Sin embargo, la conspiración fue descubierta antes de que pudiera ponerse en marcha. La denuncia llegó a las autoridades y el plan fue desarticulado. El 21 de diciembre fueron apresados los principales implicados, quienes posteriormente fueron procesados.

La reacción de las autoridades fue relativamente moderada. Los conspiradores argumentaron que su propósito había sido defender los derechos de Fernando VII y evitar que la Nueva España pudiera caer en manos de los franceses. El virrey Francisco Javier de Lizana y Beaumont, que además era arzobispo, adoptó una postura conciliadora y no se produjeron ejecuciones. Finalmente, los principales participantes fueron liberados o enviados a cumplir penas menores en reclusión.

El fracaso de Valladolid no significó, sin embargo, el final de aquellas ideas. Los contactos establecidos durante la conspiración ayudaron a conectar a distintos grupos criollos y militares. Mariano Michelena, por ejemplo, había tenido comunicación con personas de Querétaro, y posteriormente varios protagonistas de la conspiración de Valladolid estuvieron relacionados con el movimiento insurgente. El propio Michelena había conversado con Ignacio Allende, aunque no debe entenderse que la conspiración de Valladolid fue el origen de la conspiración de Querétaro. Las mismas ideas ya estaban circulando antes del levantamiento de Miguel Hidalgo en septiembre de 1810. La Conspiración de Valladolid fue uno de los primeros intentos organizados de construir una alternativa política ante la crisis de la monarquía y mostró que algunos criollos estaban dispuestos a coordinarse, buscar apoyo militar y establecer un gobierno propio, aunque inicialmente lo hicieran en nombre de Fernando VII.

La ciudad que fue escenario de estos acontecimientos tampoco conservaría para siempre el nombre de Valladolid. En 1828, ya consumada la Independencia, cambió su nombre por el de Morelia en honor a José María Morelos y Pavón, uno de los grandes protagonistas de la lucha independentista y originario de esa región.

La Conspiración de Valladolid fue una de las primeras señales de que el orden colonial comenzaba a resquebrajarse. Poco tiempo después, Miguel Hidalgo iniciara el movimiento armado que transformaría definitivamente la historia de México.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (20 septiembre 2026). ¿Qué fue la Conspiración de Valladolid de 1809?. Celeberrima.com. Última actualización el 20 septiembre 2026.