La Mancomunidad de Naciones, conocida internacionalmente como Commonwealth, es una asociación de países independientes que cooperan en asuntos políticos, económicos, sociales, culturales y deportivos. Su característica más particular es que reúne a naciones de los cinco continentes con diferentes sistemas de gobierno, niveles de desarrollo y tradiciones, unidas en buena medida por vínculos históricos con el antiguo Imperio británico y por el compromiso de colaborar de manera voluntaria. Es una red de países que, sin tener un gobierno común ni estar subordinados a una misma autoridad, buscan compartir experiencias, promover determinados valores y encontrar soluciones a problemas que afectan a sus sociedades.
La palabra inglesa commonwealth procede de una expresión antigua relacionada con el bienestar común y el interés colectivo. A lo largo de la historia se utilizó para describir comunidades políticas organizadas en beneficio de sus habitantes. En la actualidad, cuando se habla de la Commonwealth con mayúscula, normalmente se hace referencia a esta asociación internacional, que surgió de la transformación del Imperio británico y terminó convirtiéndose en una organización muy distinta de aquel sistema colonial.
Para comprender sus orígenes, hay que remontarse a la época en que el Imperio británico controlaba territorios distribuidos por distintas regiones del mundo. Después de la Primera Guerra Mundial, algunos de sus dominios, como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, reclamaron un reconocimiento más claro de su autonomía y de su igualdad jurídica frente al Reino Unido. En 1926, durante una reunión de dirigentes imperiales, la Declaración Balfour reconoció que estos territorios eran comunidades autónomas dentro del Imperio británico, iguales en estatus y no subordinadas unas a otras, aunque vinculadas por una lealtad común a la Corona y asociadas libremente como integrantes de la Mancomunidad Británica de Naciones. Posteriormente, el Estatuto de Westminster de 1931 dio respaldo jurídico, especialmente en las relaciones entre el Reino Unido y varios de sus dominios.
El cambio llegó en 1949, cuando India, después de alcanzar la independencia, decidió convertirse en una república sin abandonar la asociación. La Declaración de Londres permitió conciliar ambas aspiraciones y consolidó el principio de que un país podía ser miembro de la Commonwealth sin reconocer al monarca británico como su jefe de Estado. El monarca pasó a desempeñar una función simbólica como cabeza de la asociación, distinta de la jefatura del Estado que conserva en determinados países. A partir de entonces, se afianzó el modelo moderno de una asociación voluntaria de Estados soberanos.
En la actualidad, la Commonwealth está integrada por 56 países independientes, con una población conjunta de aproximadamente 2.7 mil millones de personas. Esto representa cerca de un tercio de la población mundial. Entre sus miembros se encuentran India, el país más poblado del planeta; Canadá, el de mayor extensión territorial dentro de la organización, con casi 10 millones de kilómetros cuadrados; y pequeños Estados insulares, como Nauru y Tuvalu, que tienen poblaciones de apenas unos miles o alrededor de diez mil habitantes. Esta diversidad también se observa en sus economías: conviven países industrializados, economías emergentes y Estados que afrontan dificultades relacionadas con su aislamiento geográfico o su exposición a fenómenos naturales.
La organización no exige que sus integrantes compartan una misma forma de gobierno. De sus 56 miembros, 36 son repúblicas, cinco tienen monarquías propias y 15 reconocen al monarca británico como jefe de Estado. Estos últimos reciben el nombre de reinos de la Commonwealth. En la actualidad, el rey Carlos III es la cabeza de la asociación, pero ese cargo no le concede autoridad ejecutiva sobre los demás países miembros. Ser cabeza de la Commonwealth no es lo mismo que ser jefe de Estado: son funciones distintas, aunque Carlos III desempeñe ambas en los países que lo reconocen como soberano.
Una de las características más interesantes de la Commonwealth es que no todos sus integrantes fueron colonias británicas. Mozambique, que estuvo bajo dominio portugués; Ruanda, Gabón y Togo, vinculados históricamente con el colonialismo francés, ingresaron en la organización. En términos generales, los países que desean incorporarse deben demostrar su compromiso con los valores de la organización y cumplir los criterios establecidos para la admisión.
Tampoco funciona como la Unión Europea, que cuenta con tratados jurídicamente vinculantes y un marco institucional de integración. La Mancomunidad no tiene una constitución común ni un tratado fundacional que imponga obligaciones. Su funcionamiento se apoya en acuerdos políticos, declaraciones compartidas y compromisos voluntarios. La igualdad soberana es uno de sus principios centrales: todos los miembros tienen voz en la definición de las prioridades de la organización, independientemente de su tamaño o riqueza.
Los valores que orientan su trabajo están recogidos en la Carta de la Commonwealth, adoptada en 2012. Este documento destaca la democracia, los derechos humanos, el Estado de derecho, el desarrollo sostenible, entre otros. También reconoce la importancia de apoyar a los jóvenes y a los Estados pequeños, muchos de los cuales afrontan dificultades especiales ante el cambio climático, las crisis económicas y los desastres naturales.
Para impulsar estos objetivos, la organización desarrolla programas de cooperación y asistencia técnica. Entre otras actividades, participa en la observación de elecciones, apoya el fortalecimiento de las instituciones públicas, promueve la educación y facilita el intercambio de conocimientos entre gobiernos. También trabaja en cuestiones relacionadas con la protección de los océanos, la igualdad de oportunidades y la adaptación al cambio climático.
La cooperación económica es otro de sus ámbitos de interés. El uso extendido del inglés, las tradiciones jurídicas compartidas por numerosos miembros y ciertas similitudes en las prácticas comerciales pueden facilitar las relaciones empresariales. Los costos comerciales bilaterales entre países de la Commonwealth son, en promedio, alrededor de un 19% menores que entre países que no pertenecen a ella.
La coordinación cotidiana corresponde a la Secretaría de la Commonwealth, cuya sede se encuentra en Marlborough House, una residencia histórica de Londres que la monarquía británica cedió para este propósito en 1965.
Cada dos años, los jefes de gobierno de los países miembros se reúnen en la Cumbre de Jefes de Gobierno de la Commonwealth. Estos encuentros permiten debatir asuntos internacionales, definir prioridades y acordar iniciativas de cooperación. Además, la Commonwealth cuenta con una amplia red de organizaciones intergubernamentales, civiles, culturales y profesionales que complementan sus actividades.
La pertenencia a la Commonwealth es voluntaria, y su historia incluye tanto incorporaciones como suspensiones y retiradas. Sudáfrica abandonó la organización en 1961, en medio de las críticas internacionales a su política de apartheid, y regresó en 1994, después de la transición democrática. Pakistán también ha sido suspendido en distintos periodos y posteriormente ha recuperado su participación. Fiyi y Nigeria han afrontado suspensiones relacionadas con golpes de Estado o rupturas del orden democrático. Zimbabue, por su parte, se retiró en 2003. Estos antecedentes muestran que la asociación puede ejercer presión política cuando considera que un gobierno vulnera sus principios.
La organización también ha sido objeto de críticas. Algunos historiadores y analistas consideran que la Commonwealth conserva elementos de la influencia británica sobre sus antiguas colonias y que puede interpretarse como una forma de continuidad del poder político y cultural del antiguo imperio. Desde esta perspectiva, los vínculos diplomáticos, el idioma y las instituciones heredadas del dominio colonial pueden contribuir a mantener relaciones desiguales. Otros destacan que la asociación ofrece espacios de diálogo entre países soberanos, facilita la cooperación internacional y permite que Estados pequeños participen en debates globales.
Aunque Carlos III asumió el cargo después del fallecimiento de Isabel II en 2022, la posición no es hereditaria. En 2018, los dirigentes de los países miembros respaldaron que Carlos sucediera a Isabel como cabeza de la organización, pero el cargo podría recaer en otra persona si los miembros así lo acuerdan.
La dimensión cultural y deportiva también contribuye a mantener los vínculos entre los países. Cada cuatro años se celebran los Juegos de la Commonwealth, una competencia deportiva internacional en la que participan atletas de sus Estados miembros y territorios asociados. Además de disciplinas habituales, como el atletismo y la natación, el programa ha incluido deportes especialmente populares en algunos países participantes, como el críquet.
La Commonwealth reúne a países muy distintos sin exigirles que renuncien a su soberanía ni que adopten una misma forma de gobierno. Su origen está ligado al Imperio británico, pero su funcionamiento actual se basa en la cooperación voluntaria, la diplomacia y una serie de valores compartidos.
Referencias:
- Commonwealth | History, Members, Purpose, Countries, & Facts | Britannica
- How the Commonwealth arose from a crumbling British Empire | National Geographic
- Member states of the Commonwealth of Nations – Wikipedia
- Commonwealth of Nations – Wikipedia
- Commonwealth – Wikipedia
- Commonwealth | Federalism, Sovereignty & Decentralization | Britannica