Biografía corta de Buda (Gautama Sidarta)

Gautama Sidarta fue un sabio asceta cuyas enseñanzas dieron lugar al budismo. Su nacimiento ocurrió alrededor del año 550 a. de C. Después, se le conocería como Buda, que quiere decir “el iluminado”.

Existen diversas tradiciones biográficas sobre Sidarta, en ocasiones se contradicen. La lejanía en el tiempo y, la influencia de Sidarta como figura religiosa dificultan reconocer los límites de la leyenda.

Sidarta fue hijo del rey Sudodana de la dinastía Sakya, y de la reina Maya. La reina Maya soñó un elefante blanco con seis grandes colmillos, el elefante se acercó e hirió a la reina por un costado sin causarle dolor. Diez meses después, nació Sidarta sobre un loto mientras llovían flores.

Sidarta descendió del loto, camino siete pasos hacia cada uno de los puntos cardinales. La lluvia de flores paró y Sidarta regresó al loto.

Ocho brahmanes predijeron que Sidarta se convertiría en un gran rey, o que sería un iluminado. Al parecer la segunda predicción no le satisfacía del todo al rey. La reina Maya murió y Sidarta fue educado por su tía materna.

Cuando tenía 16 años, su padre arregló un matrimonio con su prima Yosodhara, y nació un hijo llamado Rahula. Durante 29 años, Sidarta vivió como el príncipe que era.

Sidarta viajó a Kapilavastu, ahí vio a un enfermo, un cadáver, y un asceta. El rey le había procurado un ambiente en el que no se percatara del dolor y sufrimiento de las personas. Supo de la enfermedad, el envejecimiento, y la muerte.

Después de esto, su determinación fue liberar a las personas del dolor. Renunció a sus riquezas. Abandonó su palacio, dejando a su esposa e hijo.

En su peregrinación, pidió limosna para comer. Se cubrió con el manto que tomó de un cadáver abandonado. Paso el tiempo hasta que, encontró la higuera arbórea sagrada, la rodeó siete veces, luego se sentó en una pila de hojas secas que él mismo recogió. Sidarta no se levantaría hasta conocer la verdad.

Un maligno dios llamado Mara se daría cuenta del estado de contemplación de Sidarta, instruyó a sus hermosas hijas para que lo distrajeran y lo regresaran al mundo. Pero los ojos de Sidarta las convirtieron en unas viejas espantosas. Mara envió a sus demonios, pero fue en vano, Sidarta encontró la verdad.

Sidarta supo que el dolor tiene su causa en el deseo de nacer. Nuestra existencia actual está determinada por la virtud de la anterior. Para entrar en el Nirvana de una vez y para siempre, es necesario el cumplimiento de la obligación moral en la existencia actual.

Poco a poco, los discípulos de Buda comenzaron a multiplicarse. Explicó su doctrina: “…en el punto que media entre los goces del mundo y el ascetismo, ahí, está la verdad”. Predicó, que nuestra existencia actual es el instrumento para entrar al Nirvana, que el respeto a toda vida es esencial para ello.

Buda encontró detractores que lo acusaban de perseguir fines políticos, después de todo era hijo de un rey. La vida simple y retirada de Buda convenció al pueblo.

A sus 80 años (470 a. de C. aprox.), llamó a su discípulo y primo Ananda, y le confió que pronto entraría al Nirvana final. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas se resguardaron en monumentos.