Menú Cerrar

¿Qué son los bienes posicionales?

Cuando pensamos en bienes, normalmente imaginamos objetos o servicios que tienen valor por lo que hacen por nosotros. Un buen par de zapatos, una manzana, un teléfono, un automóvil, etc. En estos casos, mientras más personas tengan acceso a ellos, mejor para la sociedad porque el bienestar crece para todos. Pero existen otros bienes cuyo valor no depende tanto de su utilidad práctica, sino de cómo nos posicionan frente a los demás. A eso se les conoce como bienes posicionales.

El economista británico Fred Hirsch popularizó este concepto en 1976 en su influyente libro Los límites sociales del crecimiento. Su idea central era provocadora: algunas cosas adquieren valor precisamente porque no todos pueden tenerlas. En estos casos, el atractivo no proviene únicamente del beneficio que ofrecen, sino de la posición relativa que otorgan dentro de una sociedad.

Pensemos en un reloj de lujo o en un automóvil deportivo de alta gama. Sí, ambos cumplen funciones prácticas: uno da la hora y el otro transporta. Pero gran parte de su atractivo puede venir del hecho de que pocas personas poseen exactamente ese modelo o pertenecen a ese grupo de consumidores. Si de repente todo el mundo tuviera acceso a ellos, gran parte de su capacidad diferenciadora desaparecería.

Hirsch utilizó una comparación muy ilustrativa: imagina que todos los espectadores en un estadio se ponen de puntitas para ver mejor el partido. Al principio algunos ganan ventaja, pero si todos hacen lo mismo, nadie mejora realmente su vista y todos terminan más incómodos. Algo parecido ocurre con los bienes posicionales.

Esto sucede porque estos bienes suelen estar limitados por restricciones físicas, sociales o institucionales. No es posible fabricar infinitas casas con la mejor vista al mar o multiplicar los cargos directivos más prestigiosos. En estos casos, el valor depende precisamente de la escasez relativa.

Uno de los ejemplos más interesantes es la educación de élite. La educación, como conocimiento y desarrollo de habilidades, genera beneficios reales para quien la recibe y para la sociedad. Sin embargo, algunas instituciones muy selectivas incorporan además un componente posicional. Parte del valor de ciertos títulos proviene de que el acceso es limitado y de que funcionan como señales dentro del mercado laboral. No significa que el aprendizaje valga menos, sino que el reconocimiento social asociado puede depender parcialmente de la exclusividad. Por eso, cuando más personas obtienen ciertos niveles educativos, las expectativas también cambian. Lo que antes diferenciaba a alguien deja de hacerlo y aparecen nuevas credenciales como forma de destacar.

Algo similar ocurre en el mercado inmobiliario. Existen zonas residenciales extremadamente exclusivas donde el precio no se explica solo por el tamaño de la propiedad o la calidad de la construcción, sino por algo imposible de reproducir: la ubicación, la privacidad, el acceso o el prestigio asociado al lugar.

También encontramos ejemplos en el turismo. Algunos destinos exclusivos, islas privadas o experiencias premium tienen como principal atractivo justamente la ausencia de multitudes. En esos casos, las personas pagan no solo por la comodidad, sino por el acceso limitado y la sensación de exclusividad.

Incluso ciertos elementos que no son materiales pueden funcionar como bienes posicionales: la fama, determinados cargos de liderazgo, el prestigio social, algunas membresías o símbolos culturales. En algunos contextos, ni siquiera el dinero basta para acceder; el valor reside en que existen barreras sociales que limitan quién puede pertenecer.

Los economistas han señalado que esto puede generar lo que se conoce como externalidades posicionales. En términos simples, cuando una persona gasta para destacar, otras sienten presión por hacer lo mismo para no perder posición relativa. Así aparece una especie de competencia continua donde todos invierten más recursos, pero el resultado general apenas cambia. Por eso algunos autores describen este proceso como una carrera de posiciones. No necesariamente porque las personas actúen de manera irracional, sino porque todos responden a incentivos similares. El problema es que muchas veces el esfuerzo agregado no produce una mejora proporcional en el bienestar general.

Aquí conviene distinguir los bienes posicionales de los bienes Veblen, porque, aunque se parecen, no son exactamente lo mismo. Los bienes Veblen aumentan su atractivo porque su precio funciona como señal de riqueza. En cambio, los bienes posicionales obtienen su valor principalmente de ocupar un lugar escaso dentro de una jerarquía social. Un bien puede pertenecer a ambas categorías, pero no siempre ocurre.

También existe un fenómeno interesante llamado congestión posicional. Ocurre cuando algo diseñado para ser exclusivo deja de serlo por masificación. Por ejemplo, si demasiadas personas acceden a una sala VIP o a una categoría premium, el estatus asociado disminuye y aparecen nuevas versiones aún más exclusivas para recuperar esa diferenciación.

Además, la satisfacción derivada del estatus suele adaptarse rápidamente. Muchas personas se acostumbran a su nueva posición y comienzan a buscar el siguiente nivel, generando una sensación constante de que siempre falta algo más para sentirse satisfechas.

Casi todas las cosas que consumimos tienen una mezcla de valor práctico y valor posicional. Un teléfono inteligente sirve para comunicarnos, trabajar y orientarnos, pero también puede tener un componente de estatus cuando aparece el modelo más reciente. Con el tiempo, lo que antes era lujo se vuelve común gracias a la tecnología y la producción en masa, y entonces el foco de exclusividad se desplaza hacia otra parte.

Aspirar a crecer es parte natural de la experiencia humana. Sin embargo, reconocer que parte de nuestra satisfacción proviene de la comparación social puede ayudarnos a tomar decisiones más conscientes y preguntarnos qué cosas realmente mejoran nuestra vida. Quizá invertir más en salud, relaciones personales, tiempo libre o aprendizaje o produzca una satisfacción más duradera que participar permanentemente en una competencia por señales de estatus.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (14 junio 2026). ¿Qué son los bienes posicionales?. Celeberrima.com. Última actualización el 14 junio 2026.