México acababa de salir de la Guerra de Reforma, un conflicto entre liberales y conservadores que había dejado al país profundamente dividido, con una economía debilitada y las arcas públicas prácticamente vacías. En ese contexto, el presidente Benito Juárez decretó en 1861 la suspensión temporal del pago de la deuda externa para dar un respiro a las finanzas nacionales. La medida provocó la reacción de Francia, España y Gran Bretaña, cuyos gobiernos acordaron intervenir para reclamar el pago de sus créditos. Las fuerzas de los tres países desembarcaron en Veracruz, pero después de las negociaciones que condujeron a los Tratados de La Soledad, españoles y británicos aceptaron retirarse. Francia, en cambio, tenía otros objetivos. El emperador Napoleón III buscaba ampliar la influencia francesa en América y aprovechar la situación mexicana para establecer un régimen favorable a sus intereses. Así, las tropas francesas continuaron su avance hacia el interior del país.
El camino hacia la Ciudad de México pasaba por Puebla, una ciudad estratégicamente situada entre Veracruz y el centro del país. El general Ignacio Zaragoza, comandante del Ejército de Oriente, decidió concentrar allí sus fuerzas y preparar la defensa. Zaragoza tenía entonces 33 años. Su ejército reunía varios miles de hombres, entre soldados regulares, milicianos y voluntarios. Muchos tenían menos experiencia y peor armamento que las tropas francesas, pero conocían el terreno y estaban dispuestos a defender la ciudad. Entre quienes participaron en la defensa se encontraban también combatientes de comunidades indígenas de Puebla, cuya participación formó parte importante de la resistencia mexicana.
El enfrentamiento no comenzó el 5 de mayo. El 28 de abril, las fuerzas mexicanas y francesas ya se habían enfrentado en las Cumbres de Acultzingo, donde los mexicanos lograron frenar momentáneamente el avance enemigo. Después de ese combate, Zaragoza se preparó para defender Puebla. Los principales puntos de la posición mexicana eran los fuertes de Loreto y Guadalupe, situados en elevaciones al norte de la ciudad y convertidos en piezas fundamentales del sistema defensivo.
Al frente de las tropas francesas se encontraba el general Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, quien avanzó con unos seis mil soldados. Convencido de la superioridad de sus fuerzas, esperaba que la resistencia mexicana pudiera ser derrotada con relativa facilidad. Esa confianza resultó equivocada. El 5 de mayo de 1862, las tropas francesas atacaron las posiciones mexicanas, concentrando sus principales esfuerzos contra el Fuerte de Guadalupe. Los franceses realizaron varios asaltos, pero fueron rechazados una y otra vez. La artillería mexicana, las posiciones defensivas y la capacidad de las tropas para aprovechar el terreno dificultaron el avance enemigo. La lluvia también complicó las operaciones durante parte de la jornada.
Entre los oficiales mexicanos que participaron en la batalla estaba un joven Porfirio Díaz, quien décadas después ocuparía la presidencia de México durante un largo periodo. Su participación formó parte de las operaciones de las fuerzas mexicanas en uno de los sectores de la defensa.
Después de varias horas de combate, los franceses no consiguieron tomar los fuertes ni romper las líneas mexicanas. Finalmente, emprendieron la retirada. El triunfo quedó registrado en el célebre telegrama que Ignacio Zaragoza envió al gobierno de Juárez: “Las armas del Supremo Gobierno se han cubierto de gloria”, aunque se suele parafrasear como “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”. En el mismo informe, Zaragoza calculó que las pérdidas francesas habían sido de entre 600 y 700 muertos y heridos, mientras que estimó las mexicanas en alrededor de 400. Estas cifras corresponden a su propio parte de la batalla y son más prudentes que algunas cifras que circularon posteriormente.
La victoria fue muy importante, pero no terminó la intervención francesa. Napoleón III decidió continuar la campaña y envió refuerzos. Al año siguiente, el ejército francés regresó con una fuerza mucho mayor y emprendió el sitio de Puebla. Después de varias semanas de resistencia, la ciudad cayó el 17 de mayo de 1863 y las tropas francesas avanzaron posteriormente hacia la Ciudad de México. En 1864, Maximiliano de Habsburgo aceptó la corona del Segundo Imperio Mexicano y llegó a México como emperador. La victoria del 5 de mayo no impidió la ocupación francesa ni el establecimiento posterior del Imperio, pero sí representó una importante derrota inicial para la intervención y dio tiempo al gobierno republicano para reorganizarse y continuar la resistencia.
Ignacio Zaragoza no viviría para conocer el desenlace de aquella guerra. Murió el 8 de septiembre de 1862, apenas cuatro meses después de la batalla, a causa de la fiebre tifoidea. Tenía 33 años. El gobierno de Juárez reconoció sus servicios y, posteriormente, la ciudad de Puebla recibió oficialmente el nombre de Puebla de Zaragoza.
Con el paso del tiempo, el 5 de mayo se convirtió en una de las fechas más conocidas de la historia mexicana. El Cinco de Mayo conmemora específicamente la victoria mexicana sobre las fuerzas francesas en Puebla en 1862. La fecha adquirió además una relevancia particular en Estados Unidos, donde las comunidades mexicoamericanas comenzaron a conmemorarla y, con el paso de las décadas, la celebración se transformó en una festividad cultural ampliamente difundida, especialmente fuera de México.
La importancia histórica de aquella jornada consiste en que el ejército mexicano que se encontraba en condiciones materiales inferiores consiguió detener y derrotar a una fuerza expedicionaria francesa que había llegado confiada en su superioridad. El 5 de mayo de 1862 demostró que la intervención no sería sencilla y se convirtió, con el tiempo, en un símbolo de la defensa de la soberanía mexicana. Aquella tarde, las tropas de Zaragoza consiguieron detener al invasor en las puertas de Puebla y convertir una victoria militar en uno de los episodios más recordados de la historia de México.
Referencias:
- Toma de Puebla (1867) – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Esta es la razón por la que se conmemora la Batalla del 5 de mayo – Infobae
- Batalla de Puebla 5 de Mayo; armas nacionales se cubrieron de gloria- Grupo Milenio
- Battle of Puebla | Significance, Commanders, Mexican Victory, & Cinco de Mayo | Britannica
- La Batalla de Puebla: MINUTO A MINUTO- Grupo Milenio