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Plan de Agua Prieta: la caída de Carranza en 1920

En México, en 1920, las diferencias entre Venustiano Carranza, presidente de la República, y un grupo de políticos y militares sonorenses terminaron convirtiéndose en una rebelión que, en cuestión de semanas, cambió nuevamente el rumbo del país. El episodio quedó asociado al Plan de Agua Prieta, proclamado el 23 de abril de 1920 en Agua Prieta, Sonora. Su nombre oficial era mucho más largo: Plan Orgánico del Movimiento Reivindicador de la Democracia y de la Ley. El documento desconocía a Venustiano Carranza como jefe del Poder Ejecutivo y justificaba el levantamiento en nombre de la soberanía popular, la legalidad y la autonomía de los estados.

Unos meses antes, Carranza se acercaba al final de su periodo presidencial y el problema de la sucesión había provocado una fuerte confrontación. Álvaro Obregón, general sonorense y uno de los principales jefes militares de la Revolución, había anunciado su intención de competir por la presidencia. Carranza, en cambio, no quería que Obregón llegara al poder y terminó apoyando la candidatura de Ignacio Bonillas, un ingeniero y diplomático que había sido embajador de México en Estados Unidos y que tenía mucha menor presencia política y militar en el país. La ruptura entre Carranza y Obregón se hizo cada vez más profunda.

A esta disputa presidencial se sumó el conflicto entre el gobierno federal y el estado de Sonora. Adolfo de la Huerta, entonces gobernador sonorense, y Plutarco Elías Calles consideraban que determinadas decisiones del gobierno de Carranza atentaban contra la soberanía estatal, especialmente en asuntos relacionados con el control de las aguas y la autoridad del gobierno de Sonora. La tensión llegó a tal punto que los dirigentes sonorenses decidieron levantarse en armas.

El Plan de Agua Prieta presentó el movimiento como una defensa de la soberanía popular y de la Constitución de 1917. Sus autores acusaban a Carranza de haberse convertido en jefe de un partido político, de intervenir en el proceso electoral, de atentar contra la soberanía de los estados y de alterar el orden constitucional. El documento pretendía, al menos en su formulación, restablecer el orden que sus promotores consideraban vulnerado.

Entre sus disposiciones se encontraba el desconocimiento de Carranza como presidente y de algunos gobernadores que apoyaban su régimen. También se establecía la organización del Ejército Liberal Constitucionalista y se otorgaba a Adolfo de la Huerta el carácter de Jefe Supremo interino de ese ejército. El plan contemplaba además la designación de un presidente provisional y la posterior convocatoria a elecciones. De esta manera, el movimiento intentaba presentarse como una defensa de la legalidad y no simplemente como una lucha por el poder.

La rebelión avanzó con una rapidez extraordinaria. Una de las imágenes más conocidas de aquellos días es la de Álvaro Obregón disfrazado de ferrocarrilero para escapar de la Ciudad de México. Después de ser citado a declarar por acusaciones relacionadas con una conspiración contra el gobierno, recibió una orden de aprehensión y huyó de la capital el 13 de abril, antes de la proclamación del Plan. Posteriormente llegó a Guerrero y el 30 de abril manifestó públicamente su adhesión al movimiento de Agua Prieta.

Mientras tanto, numerosos generales con mando de tropas se fueron adhiriendo al movimiento. El abandono de Carranza por una parte muy importante de las fuerzas militares debilitó rápidamente su posición. La llamada “huelga de generales” hizo evidente que el presidente tenía cada vez menos respaldo dentro del Ejército.

Ante el avance de la rebelión, Carranza decidió abandonar la Ciudad de México y trasladar su gobierno a Veracruz, como había hecho durante otros momentos de la Revolución. Salió acompañado por integrantes de los tres poderes de la Unión y por un convoy ferroviario conocido posteriormente como la “Columna de la Legalidad”. Sin embargo, las fuerzas rebeldes dificultaron su avance y solamente una parte de los trenes logró salir de la capital. Finalmente, Carranza tuvo que abandonar el ferrocarril y continuar su desplazamiento hacia Puebla.

La huida terminó de manera trágica. En la madrugada del 21 de mayo de 1920, Carranza fue asesinado en Tlaxcalantongo, Puebla, durante un ataque contra el grupo que lo acompañaba. El episodio quedó estrechamente relacionado con el triunfo de la rebelión de Agua Prieta, aunque la responsabilidad intelectual directa por el asesinato ha sido objeto de controversias históricas. Lo que sí resulta claro es que, para entonces, el gobierno de Carranza había perdido el control político y militar del país.

Tras la caída de Carranza, Adolfo de la Huerta desempeñó un papel central en la transición. El Congreso lo nombró presidente provisional y asumió el Poder Ejecutivo el 1 de junio de 1920. Durante los meses siguientes buscó pacificar al país y convocó a nuevas elecciones. En septiembre, Álvaro Obregón resultó electo presidente y tomó posesión el 1 de diciembre de ese mismo año.

El triunfo de Agua Prieta abrió así una nueva etapa de predominio político de los sonorenses. Obregón, Calles y De la Huerta se convirtieron en figuras fundamentales de la política nacional durante los años siguientes, aunque sus relaciones tampoco serían permanentes ni estuvieron libres de conflictos. De hecho, la posterior rebelión encabezada por De la Huerta en 1923-1924 demostraría que aquella alianza estaba lejos de ser un bloque completamente unido.

El Plan de Agua Prieta fue el instrumento con el que una coalición de dirigentes sonorenses y militares consiguió derribar al gobierno de Carranza en un periodo extraordinariamente breve. También mostró una de las grandes contradicciones de la etapa revolucionaria: conceptos como democracia, soberanía popular, sufragio efectivo y defensa de la Constitución podían ser invocados al mismo tiempo que distintos grupos competían violentamente por el control del Estado.

El Plan fue proclamado el 23 de abril; las fuerzas revolucionarias entraron en la Ciudad de México el 20 de mayo; Carranza murió al día siguiente en Tlaxcalantongo; y poco después comenzó el gobierno provisional de Adolfo de la Huerta. En apenas unas semanas, el sistema político construido alrededor de Carranza se derrumbó y comenzó una nueva etapa de reorganización del Estado mexicano.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (25 septiembre 2026). Plan de Agua Prieta: la caída de Carranza en 1920. Celeberrima.com. Última actualización el 25 septiembre 2026.