El 4 de diciembre de 1914, en Xochimilco, Francisco Villa y Emiliano Zapata se reunieron y establecieron una alianza. Hasta entonces, ambos habían combatido en regiones distintas y se conocían principalmente por referencias, emisarios y las noticias que circulaban entre las fuerzas revolucionarias. Villa encabezaba la poderosa División del Norte, mientras que Zapata dirigía el Ejército Libertador del Sur, cuyo principal objetivo era la restitución y el reparto de tierras. Aquel día, decidieron unir sus fuerzas frente a un adversario común: Venustiano Carranza y el sector constitucionalista que había roto con la Convención Revolucionaria.
Para entender aquel encuentro hay que retroceder unos meses. En 1914, después de la derrota de Victoriano Huerta, la coalición revolucionaria comenzó a dividirse. Carranza convocó a una Convención para tratar de resolver las diferencias entre los distintos grupos, pero el conflicto terminó profundizándose. La Convención de Aguascalientes se declaró soberana, desconoció a Carranza como Primer Jefe y designó presidente provisional a Eulalio Gutiérrez. Carranza no aceptó esas decisiones y trasladó su gobierno a Veracruz, mientras Álvaro Obregón permaneció junto a él. Villa, por su parte, se incorporó al sector convencionista, y los zapatistas participaron en la Convención después de exigir que se reconocieran los principios del Plan de Ayala.
En ese contexto surgió el acercamiento de Villa y Zapata. Ambos tenían diferencias importantes, pero también coincidían en su oposición a Carranza y en la importancia de atender las demandas sociales de los sectores populares. Para Zapata, el problema agrario era el centro de la revolución. El Plan de Ayala había convertido la restitución y el reparto de tierras en el eje de su movimiento. Villa, aunque no tenía exactamente el mismo programa político que Zapata, aceptó los principios agrarios del Plan de Ayala relacionados con el reparto de tierras. El acuerdo contempló además una alianza militar entre la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur y el compromiso de Villa de proporcionar elementos de guerra a las fuerzas zapatistas.
El encuentro tuvo lugar en Xochimilco. Villa llegó desde Tacuba acompañado por integrantes de su Estado Mayor y su escolta, mientras Zapata acudió con sus propios hombres. Después de ser presentados, ambos caudillos se saludaron y conversaron cordialmente. Posteriormente se reunieron en una habitación de la casa de Manuel Fuentes, donde se discutieron los términos de la alianza.
El acuerdo tenía varios objetivos. Por una parte, establecía la alianza militar entre las fuerzas del norte y del sur; por otra, vinculaba a Villa con los principios agrarios del Plan de Ayala. También contemplaba que Villa, debido a su posición en el norte, proporcionara armas y otros elementos de guerra a Zapata. Los dos movimientos coincidían asimismo en que la lucha debía continuar contra Carranza y en que la presidencia no debía convertirse en el objetivo personal de ninguno de los dos caudillos. La alianza, por tanto, representaba un acuerdo político y militar para continuar la Revolución bajo principios que consideraban más cercanos a sus movimientos.
El significado del encuentro se hizo todavía más visible dos días después. El 6 de diciembre de 1914, Villa y Zapata entraron en la Ciudad de México acompañados por sus fuerzas y desfilaron por las calles de la capital hasta el Palacio Nacional. Carranza había tenido que trasladar su gobierno a Veracruz, y durante unos días el poder revolucionario convencionista parecía encontrarse en una posición dominante.
Fue también entonces cuando se produjo una de las imágenes más famosas de la Revolución Mexicana: Francisco Villa aparece sentado en la silla presidencial del Palacio Nacional y Emiliano Zapata permanece a su lado, rodeado por otros revolucionarios. La fotografía fue tomada el 6 de diciembre de 1914.
Sin embargo, la fotografía transmitía una unidad que en la práctica tenía límites. Villa y Zapata compartían enemigos y algunas reivindicaciones sociales, pero sus movimientos tenían bases regionales, experiencias militares y prioridades políticas diferentes. La alianza no produjo un mando militar conjunto capaz de coordinar de manera permanente las operaciones de ambos ejércitos. Después de la entrada a la capital, Villa regresó hacia el norte, mientras Zapata mantuvo su lucha principalmente en el centro y sur del país. En 1915, la División del Norte se enfrentó a las fuerzas de Álvaro Obregón en las batallas de Celaya y en otros combates del Bajío, mientras el zapatismo continuó concentrado en Morelos y regiones cercanas.
El resultado fue que el constitucionalismo terminó imponiéndose sobre las fuerzas convencionistas. La alianza entre Villa y Zapata no desapareció de inmediato como referencia política, pero tampoco llegó a convertirse en una estructura militar permanente capaz de derrotar a Carranza y Obregón. La derrota villista frente a Obregón y la posterior ofensiva constitucionalista redujeron considerablemente el poder de los convencionistas, mientras el zapatismo continuó su propia lucha durante varios años.
El Pacto de Xochimilco fue el momento en que dos de los principales movimientos populares encontraron una causa común y decidieron actuar juntos. Fue una alianza nacida de la oposición a Carranza, de la defensa de demandas revolucionarias y, especialmente, de la importancia que adquirió el problema agrario. El encuentro entre Villa y Zapata duró poco en términos políticos y militares, pero su significado histórico ha sobrevivido durante generaciones.
Referencias: