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Emeterio González y la Conspiración de Querétaro

A principios del siglo XIX, Querétaro era una ciudad donde, detrás de la actividad cotidiana de sus comercios y de las reuniones sociales, comenzaban a circular ideas que cuestionaban el dominio español sobre Nueva España. En ese ambiente vivió Emeterio González Flores, un comerciante queretano que, junto con su hermano mayor Epigmenio, participó en la Conspiración de Querétaro y terminó pagando con su vida su compromiso con el movimiento independentista. Los hermanos González representan a muchos de los hombres que participaron en la conspiración, poniendo sus recursos, sus negocios y sus propias casas al servicio de una causa que podía costarles la libertad o la vida.

Emeterio nació en Querétaro a comienzos de la década de 1780, hijo de José María González y Rosalía Flores. Quedó huérfano siendo todavía joven y, junto con Epigmenio, se dedicó al comercio. Los hermanos estuvieron relacionados con una tienda de abarrotes ubicada en la plaza de San Francisco y participaron en las actividades clandestinas que precedieron al levantamiento de 1810. En Querétaro se celebraban reuniones que podían presentarse públicamente como tertulias literarias o encuentros sociales, pero que también sirvieron como espacios para discutir la situación política de Nueva España y organizar una conspiración contra el gobierno virreinal. Los hermanos González estuvieron entre los participantes y ofrecieron su domicilio como uno de los lugares utilizados para guardar materiales destinados al movimiento.

Su papel fue especialmente importante en la preparación material de la conspiración. Emeterio y Epigmenio participaron en el acopio y fabricación de cartuchos y en el almacenamiento de armas y otros pertrechos. La trastienda de su negocio ofrecía precisamente el tipo de espacio discreto que podía utilizarse para estas actividades sin despertar inmediatamente sospechas. Eran comerciantes que habían decidido comprometerse con una conspiración que pretendía transformar el orden político de Nueva España. También se cree que Emeterio pudo haber desempeñado funciones de organización dentro del grupo.

La conspiración fue descubierta en septiembre de 1810. El 13 de septiembre se produjo la denuncia que desencadenó los cateos y las detenciones de varios de los involucrados. Entre ellos se encontraban los hermanos González. En el registro de su domicilio fueron encontrados armas, cartuchos y documentos relacionados con la conspiración, por lo que ambos fueron apresados. La noticia del descubrimiento de la conspiración puso en marcha los acontecimientos que conducirían al levantamiento iniciado por Miguel Hidalgo en la madrugada del 16 de septiembre.

Emeterio y Epigmenio fueron trasladados a la Ciudad de México y sometidos a proceso. Inicialmente recibieron una condena de destierro, pero la historia de Emeterio no terminó con esa primera sentencia. Mientras permanecían bajo custodia, los hermanos continuaron relacionados con actividades favorables al movimiento insurgente. Cuando las autoridades descubrieron una nueva conspiración, Emeterio fue sometido a un segundo proceso y recibió una sentencia de muerte. En 1812 fue ejecutado en la Ciudad de México.

La diferencia entre el destino de los dos hermanos resulta especialmente dramática. Epigmenio sobrevivió a largos años de prisión y posteriormente fue enviado a Filipinas; regresó a México muchos años después de finalizada la lucha independentista. Emeterio, en cambio, murió cuando el movimiento apenas comenzaba y antes de que pudiera ver consumada la independencia.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (20 septiembre 2026). Emeterio González y la Conspiración de Querétaro. Celeberrima.com. Última actualización el 20 septiembre 2026.