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¿Quién fue Juan O’Donojú y los Tratados de Córdoba?

Juan O’Donojú llegó a México en un momento en que la guerra de Independencia estaba prácticamente decidida. Su presencia en Nueva España fue muy breve —apenas unos setenta días entre su llegada a Veracruz, el 30 de julio de 1821, y su muerte en la Ciudad de México, el 8 de octubre—, pero durante ese corto periodo desempeñó un papel fundamental en la transición del dominio español al México independiente.

Nacido en Sevilla el 30 de julio de 1762, O’Donojú pertenecía a una familia de ascendencia irlandesa. Sus padres eran de origen irlandés y sus familias se habían establecido en España en el siglo XVIII. El apellido O’Donojú es una adaptación hispanizada de un apellido irlandés relacionado con O’Donoghue. Desde joven siguió la carrera militar y llegó a alcanzar el grado de teniente general. Durante la guerra contra la invasión napoleónica participó en importantes operaciones militares y adquirió experiencia que posteriormente lo llevaría a ocupar cargos de gran responsabilidad.

Además de militar, O’Donojú fue un hombre identificado con el liberalismo español. Apoyó el constitucionalismo y estuvo vinculado a los sectores que defendían la Constitución de Cádiz de 1812. Cuando Fernando VII regresó al trono y restableció el absolutismo, los liberales fueron perseguidos y O’Donojú fue encarcelado. Años después, cuando el movimiento liberal consiguió que Fernando VII restableciera la Constitución en 1820, recuperó posiciones importantes y volvió a desempeñar responsabilidades políticas y militares. En ese contexto fue elegido para trasladarse a Nueva España, donde debía asumir las funciones de jefe político superior y capitán general, cargos que bajo el régimen constitucional sustituían en la práctica las funciones que anteriormente había desempeñado el virrey. Por eso suele aparecer en algunos relatos como “el último virrey de Nueva España”, aunque técnicamente nunca ejerció el virreinato.

Su llegada a Veracruz debió de resultar muy distinta de lo que las autoridades españolas habían esperado. Para entonces, el movimiento encabezado por Agustín de Iturbide había conseguido una fuerza extraordinaria gracias al Plan de Iguala, proclamado el 24 de febrero de 1821, y a la incorporación de numerosos insurgentes y realistas. La alianza entre Iturbide y Vicente Guerrero había permitido reunir bajo las Tres Garantías —religión, independencia y unión— a sectores que anteriormente habían combatido entre sí. Cuando O’Donojú desembarcó el 30 de julio, la situación militar española era extremadamente precaria y las posibilidades de recuperar el control de Nueva España eran muy reducidas.

Ante esa realidad, O’Donojú optó por la negociación. El 4 de agosto envió una comunicación a Iturbide para proponerle una entrevista, y ambos se reunieron en la villa de Córdoba, Veracruz. El encuentro culminó el 24 de agosto de 1821 con la firma de los Tratados de Córdoba. El documento reconocía a México como una nación soberana e independiente bajo la forma de un Imperio mexicano con un gobierno monárquico constitucional y moderado. La corona se ofrecía inicialmente a Fernando VII o a otros miembros de la familia real española y, si ninguno aceptaba, se contemplaba que las instituciones mexicanas pudieran elegir al monarca. Los Tratados retomaban y desarrollaban varios de los principios establecidos en el Plan de Iguala.

La importancia de O’Donojú estuvo precisamente en comprender que la situación ya no podía resolverse únicamente mediante las armas. Después de la firma, O’Donojú intervino en las negociaciones destinadas a facilitar la salida de las fuerzas españolas que todavía controlaban algunos puntos estratégicos. En la Ciudad de México, el mariscal Francisco Novella se encontraba al frente de las autoridades realistas, pero la situación se volvió insostenible. Finalmente, las fuerzas españolas abandonaron la capital y el 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró triunfalmente en la Ciudad de México.

Al día siguiente, el 28 de septiembre, se estableció la Junta Provisional Gubernativa, que declaró la independencia mediante el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. O’Donojú formó parte de la nueva estructura de gobierno y fue uno de los firmantes del Acta de Independencia. También integró la Regencia que asumiría provisionalmente el Poder Ejecutivo mientras se definía la organización política del nuevo imperio. De esta manera, el hombre que había llegado a Nueva España como representante de la monarquía española terminó participando directamente en la creación de las primeras instituciones del México independiente.

Sin embargo, el gobierno español consideró inválidos los acuerdos porque O’Donojú no tenía autorización de la Corona para reconocer por sí mismo la independencia de Nueva España. Las Cortes españolas declararon nulos los Tratados de Córdoba en 1822 y España no reconoció formalmente la independencia de México sino hasta 1836. O’Donojú contribuyó a hacer posible la consumación de la independencia en el terreno político y militar, pero no el reconocimiento español de la nueva nación.

Apenas unos días después de la entrada del Ejército Trigarante en la capital, O’Donojú enfermó gravemente y murió el 8 de octubre de 1821, víctima de pleuresía. Su fallecimiento dio lugar posteriormente a rumores de un posible envenenamiento. Tenía 59 años y llevaba apenas poco más de dos meses en territorio mexicano.

Juan O’Donojú era un militar español de ascendencia irlandesa, formado en las guerras contra Napoleón y convertido en defensor del liberalismo constitucional. Fue enviado a Nueva España para asumir la máxima autoridad política española en un territorio que, cuando llegó, estaba prácticamente perdido para la Corona. En lugar de prolongar una guerra que parecía imposible de ganar, negoció con Iturbide, firmó los Tratados de Córdoba y participó después en las primeras instituciones del México independiente.

O’Donojú ayudó a convertir una victoria militar y política en una transición relativamente ordenada. Los Tratados de Córdoba fueron fundamentales para ese proceso, aunque España posteriormente los desconociera. Su paso por México duró aproximadamente setenta días, pero en ese corto periodo participó en algunos de los acontecimientos decisivos de 1821: la negociación con Iturbide, la firma de los Tratados de Córdoba, la salida de las autoridades españolas de la capital, la entrada del Ejército Trigarante y la formación del primer gobierno del México independiente.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (20 septiembre 2026). ¿Quién fue Juan O’Donojú y los Tratados de Córdoba?. Celeberrima.com. Última actualización el 20 septiembre 2026.