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Sitio de Cuautla: 72 días de resistencia insurgente

En febrero de 1812, cuando México todavía formaba parte del virreinato de la Nueva España y la guerra de Independencia llevaba poco más de un año, la población de Cuautla de Amilpas, en el actual estado de Morelos, se convirtió en escenario de uno de los episodios más célebres de la lucha insurgente: el Sitio de Cuautla. Durante 72 días, entre el 19 de febrero y el 2 de mayo, las fuerzas encabezadas por José María Morelos y Pavón resistieron el cerco impuesto por un ejército realista.

Morelos había llegado a la región a finales de 1811, después de consolidar varias posiciones insurgentes en el sur de la Nueva España. Cuautla tenía una importancia estratégica porque podía servir como punto de apoyo para avanzar hacia el centro del territorio y, al mismo tiempo, controlar rutas de comunicación. Por ello, Morelos decidió establecer allí una posición defensiva. Sus fuerzas, que reunían a varios miles de combatientes, contaban con la participación de figuras importantes del movimiento insurgente, entre ellas Hermenegildo Galeana y Mariano Matamoros, además del apoyo de habitantes de la población. No se trataba de un ejército uniforme ni equipado como las fuerzas profesionales de la Corona, pues había soldados con experiencia, pero también numerosos hombres que combatían con recursos limitados y armas muy diversas.

El virrey había confiado la campaña contra Morelos al general Félix María Calleja, uno de los militares realistas más experimentados de la Nueva España. Calleja reunió una fuerza muy superior a la insurgente y avanzó sobre Cuautla convencido de que podía derrotarla rápidamente. El 19 de febrero de 1812 comenzó el ataque. Las tropas realistas intentaron penetrar en la población mediante un asalto directo, apoyadas por artillería y fuerzas de infantería y caballería. Sin embargo, los defensores habían preparado posiciones fortificadas y consiguieron rechazar el ataque. La resistencia tomó por sorpresa a los realistas y obligó a Calleja a cambiar de estrategia.

Una de las historias más famosas de aquella jornada está relacionada con Narciso Mendoza, conocido posteriormente como el Niño Artillero. La tradición cuenta que, cuando una posición defensiva quedó momentáneamente expuesta ante el avance realista, el joven Mendoza, que tenía alrededor de 12 años, se acercó a un cañón y consiguió dispararlo contra los atacantes.

Después del fracaso del asalto, Calleja optó por rodear Cuautla y someterla mediante un sitio. El objetivo era impedir la llegada de alimentos, municiones y refuerzos, además de dificultar el acceso al agua. La estrategia comenzó a surtir efecto. Conforme pasaban los días, las provisiones disminuyeron y las condiciones dentro de la población se hicieron cada vez más difíciles. El hambre y la sed se combinaron con las enfermedades y el agotamiento. Los alimentos disponibles fueron racionados y, cuando las reservas escasearon, los habitantes y combatientes tuvieron que recurrir a lo que encontraban para sobrevivir.

Dentro de Cuautla, Morelos tuvo que mantener la organización y la moral de sus fuerzas mientras la situación empeoraba. Las casas resultaron dañadas por los bombardeos y los enfrentamientos, y la población civil sufrió junto con los combatientes. Las enfermedades también provocaron numerosas bajas, favorecidas por el hacinamiento, la falta de alimentos y las deficientes condiciones sanitarias. El sitio se convirtió así en una auténtica crisis humanitaria, en la que sobrevivir era cada día más difícil.

A pesar de todo, los insurgentes continuaron resistiendo. Precisamente esa resistencia comenzó a tener consecuencias políticas y militares que iban más allá de Cuautla. Calleja había esperado una victoria rápida, pero tuvo que mantener durante semanas a una fuerza considerable alrededor de una población que se negaba a rendirse. El desgaste afectó tanto a los sitiadores como a los sitiados. La prolongación del conflicto también permitió que la resistencia de Morelos adquiriera un enorme valor simbólico dentro del movimiento insurgente.

Finalmente, Morelos comprendió que permanecer en Cuautla hasta consumir por completo las reservas podía conducir a la destrucción de su ejército. Por ello decidió romper el cerco y evacuar la población. En la madrugada del 2 de mayo de 1812, los insurgentes abandonaron Cuautla aprovechando la oscuridad. Para facilitar la maniobra, se utilizaron luces y fogatas en las posiciones defensivas, con la intención de mantener la impresión de que los defensores continuaban ocupando sus puestos. La operación permitió a una parte importante de las fuerzas insurgentes salir del cerco y continuar la lucha.

Cuando los realistas ocuparon la población, encontraron una ciudad gravemente afectada por el sitio y prácticamente abandonada por las fuerzas insurgentes. Desde el punto de vista formal, la Corona había recuperado Cuautla; sin embargo, el resultado no fue la victoria contundente que Calleja había buscado. Morelos había conseguido conservar una parte importante de su fuerza y, sobre todo, había demostrado que el movimiento insurgente podía resistir durante semanas frente a un ejército mucho mejor equipado y numéricamente superior.

Por eso, el Sitio de Cuautla quedó rodeado de una particular disputa sobre quién había vencido. Para los realistas, la ocupación de la población representaba una victoria militar. Para los insurgentes, haber resistido durante 72 días y conseguir romper el cerco sin que su ejército fuera destruido constituía un importante éxito estratégico y moral.

Meses después, Morelos impulsó la formación del Congreso de Chilpancingo, que en 1813 declaró la independencia y produjo documentos fundamentales del pensamiento político insurgente, entre ellos los Sentimientos de la Nación.

El Sitio de Cuautla fue uno de los grandes episodios de resistencia de la Guerra de Independencia, marcado por la estrategia militar, el sufrimiento de la población, la escasez y la capacidad de los insurgentes para resistir en circunstancias extremas. En Cuautla, después de 72 días de hambre, sed, enfermedades y combates, Morelos consiguió mantener viva la fuerza insurgente y convertir una retirada en uno de los episodios más recordados de la Independencia de México.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (13 septiembre 2026). Sitio de Cuautla: 72 días de resistencia insurgente. Celeberrima.com. Última actualización el 13 septiembre 2026.