Después de más de una década de una guerra que había comenzado en 1810 con el levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo, la población estaba exhausta, muchas regiones habían sufrido graves daños y la economía se encontraba profundamente afectada. Mientras tanto, la lucha por la independencia continuaba en algunas zonas, encabezada por insurgentes como Vicente Guerrero, mientras que las fuerzas realistas defendían el dominio español.
Pero el escenario político había cambiado de manera importante. En 1820, una revolución liberal en España obligó al rey Fernando VII a restablecer la Constitución de Cádiz de 1812. Para sectores conservadores de la Nueva España, entre ellos importantes miembros del clero y grupos de las élites criollas y peninsulares, el regreso del constitucionalismo liberal representaba una amenaza. En esas circunstancias, algunos antiguos defensores del régimen español comenzaron a considerar que la independencia podía ser una manera de conservar el orden social y político que las reformas liberales amenazaban con modificar.
Fue entonces cuando apareció Agustín de Iturbide, un militar criollo que durante años había combatido a los insurgentes. Iturbide comprendió que la situación había cambiado y buscó construir una alianza entre antiguos enemigos. A comienzos de 1821 estableció contacto con Vicente Guerrero y ambos terminaron acordando unir sus fuerzas en favor de la independencia.
El 24 de febrero de 1821, en Iguala, Iturbide proclamó el Plan de Iguala, también conocido como Plan de las Tres Garantías. El documento se convirtió en el programa político de la alianza que buscaba poner fin a la guerra y establecer una nueva nación independiente. Su propuesta podía resumirse en tres grandes principios: religión, independencia y unión.
La primera garantía establecía que la religión católica, apostólica y romana sería la religión de la nueva nación y que no se permitiría el ejercicio público de otros cultos. La segunda proclamaba la independencia respecto de España y planteaba la creación de una nueva entidad política, concebida inicialmente como un Imperio. La tercera proponía la unión de los distintos grupos que habitaban el territorio, incluidos europeos, criollos, indígenas, mestizos y personas de otros orígenes. En términos generales, el plan buscaba terminar con las divisiones que habían alimentado el conflicto y reunir a antiguos adversarios bajo un mismo proyecto político.
El Plan de Iguala proponía además una monarquía constitucional moderada. En primer término, se ofrecía el trono a Fernando VII o, en determinadas circunstancias, a otro miembro de la dinastía de los Borbones. Si esa propuesta no prosperaba, el plan contemplaba la posibilidad de que la corona recayera en otro príncipe europeo. Mientras se resolvía la cuestión del gobierno, se planteaba la creación de una junta encargada de organizar el nuevo régimen.
Para hacer realidad este proyecto se formó el Ejército de las Tres Garantías, conocido como Ejército Trigarante. Este ejército reunió a las fuerzas que respaldaban el proyecto de Iturbide y logró incorporar a antiguos realistas y a grupos insurgentes. Su avance fue uno de los factores decisivos para acelerar el derrumbe del dominio español en gran parte del territorio. Aunque hubo enfrentamientos militares y no puede decirse que la independencia se consiguiera sin combates, numerosas guarniciones y autoridades realistas terminaron aceptando el Plan de Iguala o negociando su adhesión.
El movimiento también adoptó símbolos propios. La bandera de las Tres Garantías utilizó los colores blanco, verde y rojo, asociados respectivamente con la religión, la independencia y la unión. Su diseño era diferente de la bandera mexicana actual: las franjas estaban dispuestas diagonalmente. La bandera tricolor que conocemos hoy evolucionaría posteriormente.
El éxito del Plan de Iguala tuvo mucho que ver con su capacidad para reunir intereses muy diferentes. Para los insurgentes, ofrecía finalmente la independencia por la que habían combatido durante años. Para numerosos sectores conservadores, en cambio, representaba una manera de independizarse de España sin adoptar las reformas liberales que se estaban impulsando en la península. Esa combinación convirtió al movimiento de Iturbide en una alternativa políticamente muy poderosa. A diferencia de los proyectos más radicales de algunos dirigentes insurgentes anteriores, el Plan de Iguala no pretendía realizar una profunda transformación social; buscaba, sobre todo, alcanzar la independencia mediante un acuerdo que pudiera ser aceptado por grupos que hasta poco antes habían sido enemigos.
Durante los meses siguientes, el Ejército Trigarante amplió rápidamente su control sobre distintas regiones. La situación llevó a las autoridades españolas a negociar. El 24 de agosto de 1821, Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú, enviado por España como jefe político de la Nueva España, firmaron los Tratados de Córdoba. Este acuerdo reconocía la separación de México de España y retomaba buena parte de los principios del Plan de Iguala, aunque España no reconoció oficialmente la independencia en ese momento.
El 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró en la Ciudad de México. Al día siguiente se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, con lo que se formalizó la proclamación de la nueva nación.
Sin embargo, la propuesta de colocar a un príncipe Borbón en el trono no se concretó y las diferencias entre los distintos grupos que habían apoyado el movimiento independentista pronto reaparecieron. En 1822, Agustín de Iturbide fue proclamado emperador, pero su gobierno duró poco y terminó abdicando en 1823.
El Plan de Iguala fue un punto de inflexión decisivo en la historia de México. Fue un proyecto político diseñado para reunir a antiguos enemigos y hacer posible la separación de España. Su importancia radica precisamente en la capacidad de construir una alianza entre grupos con intereses muy distintos. La independencia mexicana fue el desenlace de un largo proceso iniciado en 1810 y transformado profundamente durante la década siguiente. El Plan de Iguala fue el mecanismo político que permitió acelerar ese proceso y convertir la lucha independentista en un proyecto capaz de reunir a una parte considerable de la sociedad novohispana.
Referencias:
- Plan de Iguala – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Iguala Plan | Mexican Revolution, Constitutionalism, Reforms | Britannica
- 200 años del Plan de Iguala, pieza clave en la Independencia de México – France 24
- Primer Imperio mexicano – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Bicentenario del Plan de Iguala – Gaceta UNAM