Si de repente tus galletas favoritas bajan de precio, es muy probable que tomes un paquete extra cuando vas al supermercado. La curva de demanda muestra la relación entre el precio de un producto y la cantidad que las personas están dispuestas a comprar. Generalmente tiene una pendiente negativa, esto significa que cuando el precio sube, la cantidad demandada disminuye; cuando el precio baja, la cantidad demandada aumenta. A esta relación se le conoce como la Ley de la Demanda.
Un movimiento a lo largo de la curva de demanda ocurre precisamente cuando solo cambia el precio del producto. La curva no se desplaza; simplemente nos movemos sobre ella, como si recorriéramos distintos puntos del mismo camino. Si el precio disminuye, el consumidor se mueve hacia abajo y hacia la derecha sobre la curva: compra una mayor cantidad. Esto suele llamarse expansión o aumento de la cantidad demandada. Por ejemplo, imagina que las manzanas cuestan 20 pesos por kilogramo y normalmente compras dos kilos por semana. Si el precio baja a 10 pesos, podrías decidir comprar cuatro kilos porque ahora representan una mejor oportunidad de compra.
Por el contrario, si el precio aumenta, el movimiento ocurre hacia arriba y hacia la izquierda: se compra una menor cantidad. Esto se conoce como contracción o disminución de la cantidad demandada. Sigues comprando el producto, pero el precio provoca que ajustes tu consumo. Es parecido a cuando aumenta el precio de la gasolina y algunas personas reducen viajes que antes realizaban con más frecuencia.
Es importante no confundir los movimientos a lo largo de la curva de demanda con los desplazamientos de la curva de demanda. Los desplazamientos ocurren cuando cambia algo distinto al precio del producto: aumentan los ingresos, cambian las preferencias, aparecen modas o se modifican los precios de bienes relacionados. En esos casos, toda la curva cambia de posición. En cambio, en un movimiento a lo largo de la curva, esta última permanece igual y únicamente cambia el punto donde nos encontramos.
Los supermercados también aprovechan este comportamiento mediante productos gancho. Ofrecen ciertos productos básicos a precios excepcionalmente bajos para atraer compradores. El objetivo es generar un fuerte aumento en la cantidad demandada de ese producto y, una vez dentro de la tienda, incentivar la compra de otros artículos.
Sin embargo, la realidad económica también presenta excepciones y comportamientos curiosos. Una de las excepciones más conocidas son los bienes Giffen. Se trata de bienes básicos y de muy bajo costo para ciertos consumidores que, bajo condiciones muy específicas y poco comunes, pueden presentar un aumento en la cantidad demandada cuando su precio sube, en otras palabras, incumplen la ley de la demanda. La explicación es que el incremento del precio reduce tanto el poder adquisitivo que las personas terminan consumiendo aún más del bien básico y renunciando a productos más costosos.
Existe otra anomalía interesante relacionada con los bienes de lujo. En ciertos productos donde el prestigio y la exclusividad son parte del atractivo, un precio elevado puede aumentar el interés de compra. Si el precio bajara demasiado, algunas personas podrían percibir el producto como menos exclusivo.
Detrás de muchas decisiones de compra aparentemente espontáneas existe un patrón bastante predecible: cuando algo se vuelve más barato tendemos a comprar más; cuando se vuelve más caro solemos moderar nuestro consumo.
Referencias: