No a todo el mundo le pega igual de fuerte cuando se pierde el olfato, pero sí sube bastante la probabilidad de que aparezcan roces o incomodidades en lo social, y eso no es poca cosa. Piensa en el olfato como ese amigo que siempre está transmitiendo una emoción a las cosas. El olfato no solo nos avisa si la comida está buena o si hay humo en la casa; sino que está cableado directamente con el sistema de emociones y recuerdos del cerebro.
Un olor puede hacer que de pronto sientas nostalgia por la casa de tu mamá, o que un aroma familiar te haga sentir seguro y querido. En las relaciones, esos olores ayudan a que los momentos se sientan más profundos: el olor de alguien que quieres, el café que preparan juntos por las mañanas, el perfume que se pone tu pareja antes de salir. Cuando eso se apaga, es como si una dimensión entera de la experiencia se desvaneciera, y el mundo puede sentirse un poco más gris o distante.
Y no solo es eso. Nuestro cuerpo habla sin palabras a través de olores muy sutiles. Hay pistas químicas en el sudor, en la piel, que influyen en si nos caemos bien o mal, en si sentimos atracción o confianza, o incluso en si percibimos que alguien es higiénico. Es como una señal de fondo que el cerebro procesa sin que nos demos cuenta, ayudando a que las interacciones fluyan. En el día a día, cada quien trae su aroma personal, tan único como su forma de reír o de caminar. Por eso nos arreglamos tanto, nos ponemos colonia, desodorante, nos cambiamos la ropa si sudamos mucho. Sabemos que los demás lo notan, aunque sea de reojo. Cuando pierdes el olfato —por COVID, por un golpe, por lo que sea—, no sabes si tú mismo hueles bien o mal, no captas el aroma de la gente que quieres, no disfrutas igual una comida en familia o una cita. Eso genera inseguridad: “¿Estaré oliendo feo y nadie me dice? ¿Me están evitando por eso?”. Hay quienes se obsesionan con bañarse mil veces o echarse perfume de más.
Con el tiempo, esa falta de feedback olfativo puede hacer que algunas personas se replieguen un poco. No es que se vuelvan ermitaños de la noche a la mañana, pero las reuniones pierden la chispa, la comida no tiene sabor, los abrazos no transmiten lo mismo, las cenas con amigos ya no emocionan igual. La anosmia —pérdida del olfato— suele venir acompañada de depresión, ansiedad y sensación de aislamiento social. Hay reportes de que afecta la vida de pareja, algunos terminan con menos parejas, otros pierden la seguridad, y en general hace que la gente se sienta desconectada emocionalmente.
El olfato interviene en muchas de las pequeñas alegrías compartidas: oler la misma flor en un paseo, compartir un platillo que huele increíble, percibir el olor reconfortante de alguien cercano. Cuando se pierde, no se cae todo el mundo, pero sí se siente un vacío que puede pesar en el ánimo y en cómo nos relacionamos.
Referencias:
- Ackerman, D. Una historia natural de los sentidos. Anagrama. 1990.
- A scent of romance: human putative pheromone affects men’s sexual cognition | Social Cognitive and Affective Neuroscience | Oxford Academic
- Past, Present, and Future of Human Chemical Communication Research – Helene M. Loos, Benoist Schaal, Bettina M. Pause, Monique A. M. Smeets, Camille Ferdenzi, S. Craig Roberts, Jasper de Groot, Katrin T. Lübke, Ilona Croy, Jessica Freiherr, Moustafa Bensafi, Thomas Hummel, Jan Havlíček, 2025
- Olfactory function and the social lives of older adults: a matter of sex | Scientific Reports
- Experiences of living without a sense of smell: Like “Being Behind Glass” | PLOS One
- impact of olfactory loss on quality of life: a 2025 review | Chemical Senses | Oxford Academic
- The role of social relationships in the link between olfactory dysfunction and mortality | PLOS One
- The Impact of Anosmia on Intimacy: A Linear Mixed-Effects Model Analysis of Sexual Wellbeing Following COVID-19
- Living and Coping with Olfactory and Taste Disorders: A Qualitative Study of People with Long-COVID-19
- 43% of respondents report feeling depressed after losing sense of smell or taste related to COVID-19 – VCU News – Virginia Commonwealth University
- Poor Sense of Smell Linked to Increased Risk of Depression in Older Adults – Institute for Clinical and Translational Research