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¿Quién fue Anaximandro?
Anaximandro fue un filósofo presocrático griego nacido alrededor del año 610 a.C. en la ciudad de Mileto, ubicada en la región de Jonia, actualmente en la costa occidental de Turquía. Fue discípulo de Tales de Mileto, a quien sucedió como líder de la escuela filosófica milesia, considerada la primera escuela filosófica de la historia del pensamiento occidental. Murió aproximadamente en el año 546 o 547 a.C. y su vida se desarrolló en un contexto en el que la ciudad de Mileto tenía un destacado papel político y cultural en la región del Mar Egeo.
Anaximandro, en su obra en prosa titulada “Sobre la naturaleza”, presenta una temprana tentativa de explicar el universo y el origen de todas las cosas de manera sistemática, aunque el texto original se ha perdido y solo se conservan fragmentos gracias a citas de filósofos posteriores como Aristóteles y Teofrasto. En dicha obra, Anaximandro introduce el concepto del “ápeiron” como el arché o principio fundamental del universo, y a partir de la cual se derivan todas las cosas.
Entre sus contribuciones destaca la afirmación de que la Tierra es un cuerpo cilíndrico flotando en el espacio, que está rodeada de estrellas, todas ellas hechas de fuego. También, es muy probable que haya diseñado el primer mapa conocido del mundo y realizó estudios astronómicos para determinar los solsticios y equinoccios utilizando un gnomon, instrumento para medir el movimiento del Sol a través de la sombra que proyecta. Su pensamiento sostenía la idea de que los opuestos, como el calor y el frío, se separaron del ápeiron y que con el tiempo todas las cosas tienden a regresar a ese principio originario.
Anaximandro también participó en la colonización del Mar Negro, fundando ciudades como Apolonia, y se le encargó legislar para mantener el orden en dichas colonias.
El origen de todas las cosas según Anaximandro
Anaximandro fue el primer filósofo que formuló explícitamente la pregunta sobre el arché, es decir, sobre el principio de todas las cosas. Anaximandro introduce por primera vez un razonamiento estrictamente lógico, sosteniendo que ninguno de los cuatro elementos —fuego, tierra, aire o agua— puede ser el principio del universo, ya que admitir que uno solo de ellos sea la causa de todo implicaría considerar que una parte puede explicar el todo, lo cual resulta contradictorio. Por ello, afirma Ramón Xirau, Anaximandro concluye que el origen de todas las cosas no debe buscarse en los elementos particulares, sino en el ápeiron, término que designa lo indefinido y lo informe.
Xirau subraya que la introducción de esta noción marca un hito en la historia del pensamiento occidental, pues el ápeiron contiene las ideas de infinitud y posibilidad. La primera transforma radicalmente la concepción del mundo: el universo deja de ser el ámbito cerrado y familiar de Homero —una Tierra plana bajo un cielo sostenido por columnas— para convertirse en un espacio vasto e ilimitado, donde la posición del ser humano se vuelve menos central y más incierta.
En cuanto a la noción de posibilidad, Xirau destaca que, aunque implícita en la idea del ápeiron, representa un descubrimiento fundamental: lo posible antecede a lo real. Es decir, para que algo exista, primero debe ser posible.
Anaximandro y el movimiento
Xirau expone que, según Anaximandro, “las cosas deben pagar la pena y sufrir la expiación que se deben mutuamente por su injusticia”. Xirau interpreta que, detrás de esta afirmación, lo que realmente inquieta al filósofo es el problema del movimiento. Señala que, al observar el mundo —las montañas, los ríos o el acero—, todo revela un estado permanente de cambio, y lo mismo ocurre con el ser humano, que se transforma de manera continua.
De acuerdo con Xirau, Anaximandro plantea que el cambio solo puede explicarse si existe una oposición real. En este contexto, las nociones de “justicia” e “injusticia” deben entenderse como metáforas que expresan el equilibrio entre contrarios. La vida, explica Xirau, surge precisamente de esa tensión: tiene su inicio en el nacimiento y su fin en la muerte. Todo movimiento implica simultáneamente creación y destrucción. El movimiento sería impensable en un mundo donde todo fuera idéntico. Solo la diferencia y la oposición —la “justicia” y la “injusticia”— hacen posible la transformación continua del ser. En ese tránsito constante entre lo justo y lo injusto se manifiesta, según él, la movilidad.
Origen de los seres vivos según Anaximandro
Según Xirau, Anaximandro sostiene que los organismos surgieron del elemento húmedo una vez que éste fue evaporado por la acción del Sol, y que el hombre, en sus comienzos, fue semejante a un pez. Algunos intérpretes han querido ver en esta idea una forma anticipada de la evolución, pero considera completamente improbable que Anaximandro pensara en esos términos, ya que la teoría de la evolución solo se formularía hasta el siglo XIX. En opinión de Xirau, es mucho más plausible que el filósofo se inspirara en antiguas concepciones mitológicas sobre el origen de la vida.
Referencias:
- Xirau, R. (1998). Introducción a la historia de la filosofía. Universidad Nacional Autónoma de México.
- Anaximandro – Encyclopaedia Herder, (10/10/2025).
- Anaximandro – Wikipedia, la enciclopedia libre, (10/10/2025).
- Anaximandro – Enciclopedia de la Historia del Mundo, (10/10/2025).