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Nicolás Bravo: el insurgente que perdonó a 300

Nicolás Bravo Rueda nació el 10 de septiembre de 1786 en Chichihualco, en la región que hoy forma parte del estado de Guerrero, dentro de una familia acomodada dedicada a las actividades rurales. Era hijo de Leonardo Bravo y Gertrudis Rueda. Cuando comenzó la guerra de Independencia en 1810, la familia Bravo se incorporó a la causa insurgente y Nicolás, todavía joven, inició su carrera militar junto a Hermenegildo Galeana antes de quedar bajo las órdenes de José María Morelos y Pavón.

Durante los primeros años de la lucha participó en importantes campañas insurgentes y destacó especialmente durante el sitio de Cuautla de 1812. También intervino en otras operaciones militares, entre ellas las relacionadas con Oaxaca y las campañas que buscaban controlar las comunicaciones y territorios del centro y sur de Nueva España. En poco tiempo pasó de ser un joven hacendado a convertirse en uno de los principales jefes militares de la insurgencia.

Ese mismo año, su padre, Leonardo Bravo, había sido capturado por las autoridades realistas y ejecutado después de que Nicolás rechazara deponer las armas a cambio de salvarlo. En septiembre de 1812, mientras Nicolás se encontraba en Tehuacán, Morelos ordenó ejecutar a los prisioneros realistas que estaban bajo su custodia como represalia por la muerte de Leonardo. Eran alrededor de 300. Nicolás Bravo decidió no cumplir la orden y, en cambio, perdonó la vida a los prisioneros y los dejó en libertad. La decisión adquirió un enorme valor simbólico porque ocurrió en plena guerra, cuando la venganza podía parecer una respuesta natural a la muerte de un familiar. Varios de aquellos hombres terminaron uniéndose a las filas insurgentes. Este gesto le valió el apodo de “Héroe del Perdón”.

La guerra, sin embargo, continuó y Nicolás Bravo sufrió también derrotas y momentos muy difíciles. En 1817 fue capturado por las fuerzas realistas y permaneció prisionero durante varios años. Finalmente recuperó la libertad alrededor de 1820, cuando la situación política de Nueva España había cambiado considerablemente. Poco después se incorporó al movimiento encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero. Se sumó al Plan de Iguala y formó parte del proceso que condujo a la consumación de la Independencia en 1821. Tras la entrada del Ejército Trigarante en la Ciudad de México el 27 de septiembre de ese año, Bravo pasó de combatir contra el régimen colonial a participar en la construcción del nuevo Estado mexicano.

La transición no fue sencilla. Aunque había apoyado el movimiento que llevó a Iturbide al poder, Bravo terminó oponiéndose al establecimiento del Primer Imperio Mexicano. Antes de la caída de Iturbide formó parte de la estructura provisional de gobierno, pero después participó en el movimiento que condujo a la desaparición del Imperio y al establecimiento de la República. En 1823 integró, junto con Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete, el Supremo Poder Ejecutivo que gobernó provisionalmente el país. Con la instauración de la República Federal, en 1824 fue elegido vicepresidente de Guadalupe Victoria, primer presidente de México.

La vida política de Bravo estuvo marcada por las profundas divisiones que caracterizaron los primeros años de la República. Se vinculó con el grupo de los escoceses, asociado a posiciones más conservadoras, y entró en conflicto con los yorkinos, identificados con tendencias liberales y con figuras como Vicente Guerrero. En 1827 apoyó el Plan de Montaño, un movimiento contra el gobierno de Guadalupe Victoria. La rebelión terminó fracasando y Bravo fue derrotado en Tulancingo a comienzos de 1828 por las fuerzas encabezadas por Vicente Guerrero. Después fue desterrado a Sudamérica. Posteriormente recibió una amnistía y pudo regresar a México, donde volvió a desempeñar funciones militares y políticas.

A partir de entonces, Bravo siguió participando en la complicada vida política del país. Ocupó la presidencia de manera interina en tres ocasiones: en 1839, durante unos diez días; entre 1842 y 1843, durante varios meses; y nuevamente en 1846. Estos gobiernos fueron breves porque México atravesaba una etapa de enorme inestabilidad, con frecuentes cambios de administración, conflictos entre grupos políticos y amenazas militares. Más que un presidente que construyera un largo proyecto político propio, Bravo aparece en esta etapa como una figura que ocupó temporalmente el poder en momentos de crisis.

Su trayectoria militar todavía tendría un último capítulo importante. Durante la guerra entre México y Estados Unidos de 1846-1848 volvió al servicio activo y participó en la defensa del territorio nacional. En 1847 estuvo al frente de la defensa del Castillo de Chapultepec cuando las fuerzas estadounidenses avanzaron sobre la Ciudad de México. Después de la derrota, Nicolás Bravo fue capturado como prisionero de guerra. Su participación en Chapultepec convirtió aquella etapa final de su carrera militar en uno de los episodios más recordados de su trayectoria.

Después de la guerra se retiró de la vida militar y regresó a Chichihualco. En 1854, cuando estalló la Revolución de Ayutla contra Antonio López de Santa Anna, Bravo no apoyó el movimiento. De hecho, desde su hacienda de Chichihualco se pronunció contra el Plan de Ayutla y manifestó su respaldo al gobierno de Santa Anna.

Nicolás Bravo murió el 22 de abril de 1854 en su hacienda de Chichihualco, el mismo día que su esposa, Antonia —también registrada en algunas fuentes como Antonina— Guevara. La coincidencia alimentó desde entonces rumores de envenenamiento y de un posible complot político.

La actual capital de Guerrero pasó a denominarse oficialmente Chilpancingo de los Bravo en 1871. Bravo fue declarado Benemérito de la Patria y su nombre quedó asociado tanto a la Independencia como a los primeros años de la República. Sus restos fueron depositados en la Columna de la Independencia.

Nicolás Bravo fue un insurgente que combatió contra el dominio español, un dirigente que participó en la consumación de la Independencia, un vicepresidente y tres veces presidente interino, un militar que volvió a luchar décadas después durante la guerra contra Estados Unidos y, al final de su vida, un político que se opuso a la Revolución de Ayutla.

Referencias:

Cómo citar

García, Miguel. (20 septiembre 2026). Nicolás Bravo: el insurgente que perdonó a 300. Celeberrima.com. Última actualización el 20 septiembre 2026.