Agustín de Iturbide es uno de los personajes más controvertidos de la historia de México. Durante buena parte de la guerra de Independencia defendió con firmeza a la Corona española y combatió a los insurgentes, pero en 1821 terminó encabezando el movimiento que consiguió la separación de México de España. Poco después se convirtió en emperador del nuevo país y, apenas unos meses más tarde, tuvo que abandonar el trono. Su historia terminó de manera trágica cuando regresó del exilio y fue fusilado.
Iturbide nació el 27 de septiembre de 1783 en Valladolid, en la intendencia de Michoacán, ciudad que hoy conocemos como Morelia. Pertenecía a una familia acomodada: su padre, José Joaquín de Iturbide y Arregui, era de origen navarro y su madre, María Josefa de Arámburu y Carrillo de Figueroa, era criolla. Recibió parte de su educación en el Seminario de Valladolid, aunque finalmente se inclinó por la vida militar. Ingresó al ejército virreinal y comenzó a destacar como oficial realista.
Cuando estalló la insurgencia encabezada por Miguel Hidalgo en 1810, Iturbide tenía 27 años. Los relatos posteriores señalan que Hidalgo le ofreció incorporarse al movimiento insurgente, pero Iturbide rechazó la propuesta y permaneció del lado de la Corona. Durante los años siguientes combatió contra los independentistas y participó en diversas campañas, especialmente en el sur de la Nueva España. Su actuación contra los insurgentes fue dura y le permitió construir una sólida reputación militar, aunque también estuvo rodeada de acusaciones de abusos y corrupción. Entre sus adversarios estuvo Vicente Guerrero, uno de los principales dirigentes insurgentes que todavía resistían en el sur cuando la guerra entró en su última etapa.
La situación cambió radicalmente a partir de 1820. En España, el levantamiento liberal encabezado por Rafael del Riego obligó al rey Fernando VII a restablecer la Constitución de Cádiz de 1812. El cambio preocupó a diversos grupos conservadores de Nueva España, que temían perder privilegios políticos, económicos y religiosos. En ese contexto, Iturbide recibió el mando para combatir a Guerrero, pero en lugar de intentar derrotarlo por las armas buscó llegar a un acuerdo con él. Ambos terminaron uniéndose en favor de la independencia, aunque las circunstancias exactas de su encuentro y de lo que suele llamarse el “Abrazo de Acatempan” han sido objeto de debate historiográfico.
El resultado político de aquella alianza fue el Plan de Iguala, proclamado el 24 de febrero de 1821. Defendía la independencia de México, la conservación de la religión católica como única tolerada y la unión entre los distintos grupos de la sociedad, particularmente entre americanos y europeos. El proyecto buscaba reunir a antiguos insurgentes y realistas en torno a una nueva fórmula política y, al mismo tiempo, conservar buena parte del orden social existente.
El movimiento dio origen al Ejército de las Tres Garantías, conocido como Ejército Trigarante, que consiguió sumar a numerosos militares realistas e insurgentes. También surgió entonces el antecedente directo de la actual bandera mexicana. La primera bandera del Ejército Trigarante fue confeccionada por el sastre José Magdaleno Ocampo por encargo de Iturbide y tenía franjas diagonales. Sus colores estaban vinculados con las Tres Garantías. Posteriormente, ya durante el gobierno de Iturbide, se estableció un pabellón con franjas verticales verde, blanco y rojo y un águila coronada, antecedente de posteriores versiones de la bandera mexicana.
La estrategia política y militar de Iturbide avanzó con rapidez. En agosto de 1821 se reunió en Córdoba, Veracruz, con Juan O’Donojú, quien había llegado como jefe político superior de la Nueva España y fue el último representante de la Corona española en ese territorio. Ambos firmaron los Tratados de Córdoba el 24 de agosto. El acuerdo aceptaba el proyecto de independencia bajo una monarquía constitucional, pero España no reconoció estos tratados. Aun así, el acuerdo contribuyó decisivamente a la desintegración del régimen virreinal.
El 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró en la Ciudad de México y la Independencia quedó consumada. Al día siguiente, la Junta Provisional Gubernativa suscribió el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Iturbide quedó al frente de la Regencia que gobernó provisionalmente mientras se intentaba establecer la monarquía prevista por el proyecto independentista. El plan contemplaba ofrecer el trono a Fernando VII o a algún miembro de la casa de Borbón, pero ningún príncipe de esa dinastía aceptó la corona mexicana.
La falta de un monarca europeo produjo un vacío político que favoreció las aspiraciones de Iturbide. La noche del 18 de mayo de 1822, el sargento Pío Marcha encabezó una manifestación favorable a su proclamación como emperador. La presión política y militar terminó influyendo en el Congreso, que al día siguiente aprobó su elección. El 19 de mayo Iturbide aceptó la corona y adoptó el nombre de Agustín I; su coronación tuvo lugar el 21 de julio de 1822 en la Catedral de México, junto con la de su esposa, Ana María Huarte, como emperatriz. Claro que aquella manifestación pudo ser promovida o alentada por los propios partidarios de Iturbide, por lo que no debe presentarse simplemente como una espontánea expresión unánime de la población.
El Primer Imperio Mexicano resultó extremadamente breve. Iturbide tuvo que gobernar un país devastado por once años de guerra, con graves problemas financieros y fuertes divisiones entre monárquicos, republicanos y distintos grupos políticos. Su relación con el Congreso se deterioró rápidamente y en octubre de 1822 decidió disolverlo y sustituirlo por una Junta Nacional Instituyente, una medida que incrementó todavía más la oposición contra su gobierno.
La resistencia creció hasta desembocar en el Plan de Casa Mata, proclamado en febrero de 1823 por Antonio López de Santa Anna y José Antonio de Echávarri, al que posteriormente se adhirieron numerosos militares. El movimiento exigía la reinstalación del Congreso y terminó dejando a Iturbide sin el respaldo político y militar necesario para conservar el trono. Finalmente abdicó en marzo de 1823 y marchó al exilio con su familia. Su imperio había durado menos de un año desde su coronación.
Iturbide se trasladó primero a Europa y posteriormente permaneció en Inglaterra. En México, mientras tanto, el Congreso lo declaró traidor y estableció que, si regresaba al país, podría ser detenido y ejecutado. A pesar de esa prohibición, Iturbide decidió regresar en 1824, convencido de que su experiencia podía ser útil ante los acontecimientos internacionales que amenazaban al nuevo país. Desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, el 14 de julio. Fue detenido casi inmediatamente y llevado ante las autoridades de Tamaulipas. El Congreso estatal había decretado su muerte y, después de un procedimiento sumario, fue fusilado en Padilla el 19 de julio de 1824. Tenía 40 años.
Su muerte convirtió a Iturbide en una figura todavía más polémica. Había sido un defensor de la Corona española durante buena parte de la guerra y después se convirtió en uno de los principales protagonistas de la consumación de la Independencia. Fue emperador durante unos meses y terminó ejecutado por el mismo país cuya independencia había contribuido a consumar. Fue un militar realista que cambió de proyecto político cuando las circunstancias nacionales e internacionales habían cambiado, un dirigente hábil para negociar alianzas y también un gobernante que tomó decisiones autoritarias que contribuyeron a la caída de su propio régimen.
Durante mucho tiempo su figura fue incómoda para la tradición republicana, especialmente por haber encabezado el Primer Imperio. Sin embargo, su nombre llegó a ser inscrito en letras de oro en la Cámara de Diputados en 1835; posteriormente fue retirado del recinto en 1921, durante los debates del centenario de la Independencia.
Agustín de Iturbide no fue el iniciador de la Independencia, pero no puede entenderse la separación de México de España en 1821 sin su papel. Su alianza con Vicente Guerrero, el Plan de Iguala y la formación del Ejército Trigarante fueron decisivos para poner fin al dominio español. Iturbide es, para algunos, el consumador de la Independencia; para otros, un militar ambicioso que aprovechó la coyuntura para alcanzar el poder.
Referencias:
- Emperor of Mexico – Wikipedia
- La desconocida historia de Agustín de Iturbide, el segundo padre de la Patria de México – BBC News Mundo
- Iguala Plan | Mexican Revolution, Constitutionalism, Reforms | Britannica
- Agustín de Iturbide | Mexican Emperor, Independence Leader | Britannica
- Del Arenal Fenochio, J. (2024). Hacia una nueva biografía de Agustín de Iturbide: azar, influencias, erratas, nuevas lecturas. Korpus 21. Vol 4. Núm 10. 19-34.
- Verdú Sánchez, I. (2024). ¿Dudosa o glorificada? La figura de Agustín de Iturbide en los centenarios de la Independencia (1910-1921). Rúbrica Contemporánea. Vol XIII. Núm 27. pp 87-108.
- Agustín de Iturbide – Wikipedia, la enciclopedia libre, (27/07/2025).